Cuando la vi, me enamoré de ella. Sabía que entre nosotras surgiría algo especial. No sé si se trataba de la delicadeza de sus formas o de ese sentimiento que afloraba al acariciarla. Parecía tener marchitas sus estampas y agrietada su piel. Tuve la sensación de que alguien había rasgado su alma pero su esencia estaba ahí: entre los rincones dormidos, entre la soledad marcada, entre los claroscuros de una habitación perdida en el tiempo.[...]
“Armonía” ©ɱağa
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