Sennheiser HD598 vs Beyerdynamic DT880 vs Hifiman HE400i
No soy un experto en audífonos, pero me he estado involucrando un poco en ese mundo últimamente. Quiero hablar acerca de mi experiencia (muy personal y subjetiva, claro) con los tres audífonos de alta fidelidad que he tenido. Sé que son demasiado diferentes en muchos sentidos, pero aun así creo que hay espacio para una comparación, puesto que pueden ser usados para propósitos más o menos similares, considerando que todos tienden hacia un sonido “frío” y “neutral”.
Sennheiser HD598 y el “velo Sennheiser”
Estos son los audífonos con los que tengo más experiencia: cerca de dos años. Fueron mis primeros audífonos de “nivel audiófilo”. En realidad son muy populares como audífonos de entrada a ese mundo, debido a su precio. Son extremadamente cómodos: muy ligeros, con almohadillas de velur grandes y poca fuerza de sujeción. Nunca he tenido problemas usándolos durante 5 horas o más. Apenas me doy cuenta que los tengo puestos. Y, aunque son de plástico, no se sienten baratos y son muy robustos. En serio, los he tirado al suelo muchas más veces de lo aceptable y nunca les ha pasado nada. Si acaso, mi única queja sería que las almohadillas empiezan a mostrar desgaste después de un año, más o menos.
Yo tengo la edición especial, por cierto; lo único distinto con respecto la edición estándar es que son de color negro en vez de crema.
Su firma de sonido apunta a neutral. El bajo está presente, pero no predomina. No son audífonos para bassheads, aunque tampoco diría que los bajos suenan planos; tienen un poquito de color. El enfoque está en el rango medio: los vocales resaltan mucho y se pueden apreciar muy bien los detalles de la mayoría de los instrumentos.
La cosa con Sennheiser es que siempre disminuye mucho los sonidos agudos: de 9,000 Hz en adelante, todo se va para abajo. Lo hace con todos sus audífonos. Y a mucha gente le gusta; argumentan que Sennheiser sólo “está siendo amable con sus oídos”. Tiene sentido. Si se tiene mucha sensibilidad a los tonos agudos, esta firma sonora definitivamente debe caer muy bien.
Pero, claro, no todos tienen esa sensibilidad. Personalmente, siempre sentí que algo estaba mal con los HD598, pero al no contar con un punto de comparación con otro tipo de audífonos, no sabía exactamente qué era. Los sonidos son claros y tienen mucho detalle, pero sentía a mi música un tanto apagada, llana y sin vida.
Los detractores de esta marca llaman a eso el “velo Sennheiser”: al hundir tanto los sonidos agudos, hacen que la música suene como viniera de detrás de una cortina o un velo. Eso es muy notable si, como yo, escuchas mucho metal y rock pesado.
La firma de sonido Sennheiser no funciona para todos los géneros, obviamente, incluso si el bajo y los medios son más neutrales. No se puede recomendar esta marca para la gente que escucha música muy estridente. Pero incluso si ése no es el caso, la falta de agudos hace que se pierda una buena cantidad de detalles y le da un color muy particular a la música que no toda la gente va a apreciar, independientemente de sus gustos musicales. Es una cuestión muy subjetiva.
Por cierto que el escenario y las imágenes de sonido son muy buenos en estos audífonos. El escenario es amplio y el posicionamiento de sonidos es muy preciso. Son muy buenos para la música ambiental. Y siempre me gustó ver películas y jugar videojuegos con los HD598.
Beyerdynamic DT880: Clásicos puristas, sin pretensiones
Decidí hacer un upgrade a los DT880 y sinceramente estos audífonos me hicieron sonreír de oreja a oreja desde el primer momento que los oí. Pero me estoy adelantando.
En cuanto a comodidad, Beyerdynamic es legendario. Los DT880 son súper ligeros, tienen poca fuerza de sujeción (no recomiendo headbanguear con ellos) y las almohadillas de velur se sienten como nubes en tus orejas. Los puedo tener puestos todo el día sin el menor problema. Y en cuanto a construcción son muy sólidos. Su marco de metal y su apariencia industrial le dan ese toque alemán característico.
¿Cómo suenan? Fantástico. Es un verdadero sonido neutral, exceptuando los agudos, que están acentuados (una característica típica de Beyer, o al menos eso es lo que he leído). El bajo está presente, pero sólo eso; no es punchy de ninguna manera. No está disminuido y se puede distinguir sin problemas; es sólo que no es poderoso, simplemente neutro. El rango medio es igualmente neutro y extremadamente claro. Y, como dije, los agudos están acentuados de forma considerable. Eso le da un tono muy brillante e “in your face” a la música: hace que todo salte hacia el frente. Es todo lo contrario a lo que hace Sennheiser, por supuesto; me abrió los ojos de inmediato.
El metal suena muy potente en este par. Es una delicia escuchar a Benighted, Anaal Nathrakh, Fleshgod Apocalypse y Gojira con estos. También son perfectos para blues y jazz: Miles Davis, Bobby “Blue” Bland, Jimmy Hendrix y Stevie Ray Vaughan simplemente suenan como deberían sonar.
Sin embargo, mucha gente evita a Beyerdynamic justamente por ese énfasis en los tonos altos. Y debo confesar que al principio los sentí muy ásperos y hasta un poco molestos en ocasiones, pero después de un par de semanas me acostumbré muy bien al sonido. He leído que eso se soluciona usando un amplificador de tubos, pero no me consta. Yo usé un M2 de S.M.S.L. y por cierto que los pudo elevar a un muy buen volumen, a pesar de tener una impedancia de 250 ohmios; como sea, querrán usar un amplificador poderoso para sacarle el mejor provecho a este par.
En cualquier caso, si ustedes son demasiado sensibles a los tonos agudos, tal vez quieran buscar algo más amable. Y, si sufren de tinnitus, probablemente Beyerdynamic ni siquiera sea una opción.
En cuanto a soundstage, separación e imágenes de sonido, estos audífonos son geniales. Se supone que son “semiabiertos”, pero para mi gusto, sencillamente son abiertos. La música de Yosi Horikawa suena increíble con estos. Y, claro, son excelentes para películas y videojuegos.
Los DT880 suelen ser descritos como “analíticos” y, en mi opinión, ése es un adjetivo muy apropiado. Están afinados para escuchar la música tal como es, para distinguir cada elemento en ella, cada pequeño sonido y detalle. No tienen un tweak “divertido”, pero véanlo de esta manera: si les gusta la música, no hay manera de que no aprecien estos audífonos. Es así de simple. Han estado en el mercado desde 1980, con buena razón.
Tristemente, mi par salió defectuoso. El driver izquierdo murió y, con todo el dolor de mi corazón, tuve que devolverlos. Habría podido sólo pedir un cambio, pero decidí arriesgarme a probar algo nuevo, así que pedí una devolución de dinero y conseguí unos HE400i de Hifiman.
Hifiman HE400i: Planares diplomáticos
Había oído muchas cosas sobre estos audífonos. Mucha gente los describe como un equivalente planar de los muy populares HD600 de Sennheiser, e incluso hay quienes los han comparado directamente con los DT880. No he escuchado los HD600, pero sé que tienen el velo Sennheiser y un sonido relacionado al de los HD598; al menos puedo decirles que los HE400i no tienen ningún tipo de velo y los prefiero unas 20 veces a los HD598. Y, aunque neutrales, no son tan neutrales como los DT880.
En cuanto a construcción, no tienen la calidad que uno esperaría de audífonos en su rango de precio. Estéticamente me parecen hermosos, pero la única parte de metal que tienen es la banda superior; el resto es plástico y se siente frágil. No son el tipo de audífonos que querrán mover mucho; tengo la impresión de que una sola caída al suelo podría hacerles daño. Eso es curioso, considerando que, al parecer, Hifiman los promociona como de uso portátil, a pesar de su tipo y tamaño: teniendo una impedancia de sólo 35 ohmios, un teléfono puede darles energía, y el cable que viene incluido en la caja es de sólo 1.5 metros y tiene un conector de 1/8 de pulgada, con un ángulo de 45°. No tiene sentido. Nadie va a escuchar estos en su teléfono, por Belcebú.
Supongo que recortaron los gastos en materiales para hacerlos ligeros (los audífonos con drivers planares suelen ser pesados) y no elevar demasiado su precio. Pero, aun así, ¿qué tanto habrían aumentado los costos si les hubieran dado un marco de metal?
Dicho eso, son muy cómodos. Las almohadillas son muy grandes y están hechas de velur con un recubrimiento de piel sintética por los lados exteriores. Son muy ligeros considerando que son planares y puedo usarlos durante horas sin ningún tipo de molestia. No me parecen tan cómodos como los DT880 (es difícil superar esas almohadillas celestiales de velur y la sujeción tan amable que tienen) ni tampoco como los HD598, pero la verdad es que no están muy atrás de ellos.
El sonido de los HE400i es genial. Cada vez me enamoro más de ellos. El bajo, aunque tiende a neutral, tiene el suficiente punch y rapidez en sus transiciones como para darle un color divertido a muchos tipos de música. El subbajo también está notablemente más acentuado que en los otros dos audífonos. El trip hop suena muy bien con estos (la combinación de esa ligera y muy particular acentuación del bajo y la prominencia de los medios le da un sabor excelente): Massive Attack y sobre todo Portishead se escuchan fantásticos. Con estos también disfruto mucho a bandas de otros géneros electrónicos, como Daft Punk, Röyksopp y DJ Shadow. Incluso raperos como Kendrick Lamar y Bone Thugs-n-Harmony no suenan nada mal.
Aclaro que estos no son audífonos para bassheads, pero te permiten disfrutar de varios tipos de música que hacen mucho uso de los tonos bajos, sin lanzarte esos sonidos en la cara ni hacer que vibren tus órganos internos.
En cualquier caso, donde estos audífonos brillan es en el rango medio. Escuchando a Nick Cave, Tom Waits, PJ Harvey, Leonard Cohen, Jeff Buckley y Tori Amos, noto pequeños detalles en voz y cuerdas que nunca había oído con los DT880. Son muy buenos para el rock, jazz, blues y música clásica, pero tratándose de metal, ciertamente prefiero a los DT880, debido a su mayor acentuación en los agudos. Pero lo que los HE400i no tienen en los agudos, lo tienen en los medios. Y no es que tengan malos agudos; de hecho, tienen una acentuación que los vuelve ligeramente brillantes. Los tonos altos están muy presentes, pero no son el enfoque.
Eso sí, tanto los DT880 como los HD598 le ganan a los HE400i en cuanto a escenario y separación de sonido. El escenario de estos audífonos de ninguna manera es malo, pero no es tan amplio como el de los otros dos, a pesar de ser tan abiertos. La separación tampoco es tan precisa.
Los HE400i esencialmente son neutrales, pero eso no significa que sean aburridos. Al contrario, lo que tenemos aquí son unos audífonos que empujan al frente los medios, son un poco brillantes y tienen un bajo con punch decente. Eso los vuelve buenos para escuchar prácticamente cualquier género de música. Estos me hacen cabecear espontáneamente mientras escucho mi música, cosa que no me ocurría mucho con los otros dos. Estoy muy contento de tenerlos, honestamente.
Resumiendo:
Sennheiser HD598: Buenos audífonos neutros a un precio más o menos accesible, pero sólo recomendables para quienes tengan mucha sensibilidad a los agudos, o simplemente prefieran su música con tonos altos disminuidos. Fuera de eso, están enfocados en el rango medio, tienen una ligera coloración en el bajo y un muy buen escenario de sonido.
Beyerdynamic DT880: Excelentes clásicos, muy fríos y analíticos, con mucha brillantez. El bajo está presente y es claro, pero plano; los medios son nítidos y fuertes, y los agudos están muy acentuados. Un poco ásperos, pero los detalles de los agudos resaltan mucho. El escenario y la separación de sonidos son geniales. Muy buenos para escuchar la música simplemente como es.
Hifiman HE400i: Neutros pero divertidos. Ligera acentuación en bajo, subbajo y agudos, prominencia en rango medio. Buenos para escuchar prácticamente cualquier cosa, sin perder precisión. No tan buenos como los otros dos en cuanto a escenario e imágenes de sonido, pero muy decentes en esos aspectos, como quiera.
Mediciones de Innerfidelity.com:
Sennheiser HD 598
Beyerdynamic DT 880 (250 ohm)
Hifiman HE400i








