La poco conocida bisociación
La bisociación es una de muchas formas existentes de representar al proceso creativo (hay tantas formas como autores se dedicaron a estudiarlo). Arthur Koestler, el autor que desarrolló este concepto, tuvo la necesidad de crear este neologismo para distinguirlo de la asociación. Asociar entonces, es relacionar o conectar conceptos, que fácilmente se pueden vincular, porque suelen estar dentro de un mismo contexto o en contextos o universos próximos uno del otro. Así puedo asociar el concepto de canguro con el concepto de saltar.
En cambio bisociar, es relacionar o conectar conceptos, que difícilmente se puedan asociar por pertenecer a universos o contextos distintos. Es decir, el contexto común a los conceptos bisociados se crea en la bisociación, antes no existía. Esto representa una clara diferenciación con lo visto anteriormente.
Si bien la bisociación trabaja con conceptos, no representa una técnica (Koestler refiere mayormente al término bisociación como el acto bisociativo, el pensamiento bisociativo, y el proceso de bisociación). Asimismo, el concepto de bisociación es más cercano a un proceso que a una técnica, si uno reflexiona en los ejemplos que el autor cita.
En la bisociación de Arquímedes, cuando conecta el concepto del desplazamiento del agua proporcional al volumen de su cuerpo, con encontrar el volumen de oro de la corona que estudiaba, Arquímedes, fue a darse un baño para relajarse (suponemos), pero lo que sí es seguro es que no se sumergió como técnica de creatividad para la búsqueda de una solución al problema que lo ocupaba, simplemente sucedió. (más adelante veremos que no tan simplemente).
Imagínense una técnica de creatividad cuyas instrucciones sean:
1.- Busque un desafío creativo.
2.- Defina un problema.
3.- Sumérjase en una bañera repetidas veces hasta encontrar la solución.
Otro tanto le sucedió a Darwin (y a Wallace que también dedujo la misma teoría que Darwin) cuando leyeron un escrito de Malthus Thomas, (sin buscar la solución al problema que les ocupaba, a saber, la evolución de las especies) que versaba sobre los peligros de la superpoblación en base del crecimiento exponencial de la humanidad.
Lo que le sucedió a Gutenberg también representa un hallazgo y no una búsqueda, cuando de casualidad observó una prensa de mosto para hacer vino en una fiesta de vendimia a la que lo habían invitado. Gutenberg, conectó el concepto de prensar uvas para hacer vino con el de prensar (aplicar alta presión) entre las plantillas entintadas y las hojas para así perfeccionar la imprenta.
Como se puede deducir, no se puede bisociar siguiendo un conjunto de instrucciones, uno puede tener un pensamiento bisociativo, solo si atraviesa distintas etapas. Es decir, no todos los que nos bañamos podemos encontrar la cantidad de oro que posee una corona, no todos los que leemos a Malthus deducimos la teoría de la evolución de las especies, y mucho menos encontramos una forma de aumentar la eficiencia de una imprenta cuando nos encontramos en los dominios de Baco (o mejor dicho, de Dionisio).
Estas etapas por las que atraviesa una persona a la que le ocupa un problema o desafío creativo, lo van preparando para estar atento, o despierto para poder hacer una bisociación o tener un pensamiento bisociativo, es decir ver la matrix (nunca mejor dicho ya que Koestler refiere a matrices de pensamiento que se intersectan y gracias a esa intersección ocurre la bisociación).
Es decir, se debe pasar un tiempo considerado explorando el problema o desafío (dentro de su propia matriz) hasta “saturarse” del problema, como mencionan algunos autores. Esta saturación predispone a la persona a tener un pensamiento bisociativo. Otros autores hablan de obsesión en lugar de saturación, da lo mismo, la creatividad trabaja con conceptos.
Para citar un ejemplo más actual, las epifanías que tiene el doctor Gregory House cuando descubre el diagnóstico del paciente, representan en muchos casos, un pensamiento bisociativo. House conecta conceptos de una conversación no médica, de una pintura, o de una telenovela, con sus enigmas médicos. En el momento de la bisociación tanto House (como Arquímedes, Darwin y Gutenberg) tienen un pensamiento bisociativo, un pensamiento de intersección de dos matrices. Ahora, qué significa esto?. Bueno para explicar el pensamiento en dos matrices, tal como lo hizo Koestler voy a referirme al humor.
La clave para entender el pensamiento bisociativo desde el humor, está en darnos cuenta por qué nos reímos. Existen muchas explicaciones de por qué nos reímos, en esta oportunidad nos vamos a detener en el doble sentido.
El trono o María?
Al fin y al cabo el trono lo quiero para posarme sobre él y satisfacer todos mis deseos, los mas sublimes y los más perversos.
En cambio a María la quiero para…para…
…caramba, que coincidencia…!
Así versaba un fragmento de un acto humorístico del grupo Les Luthiers. Esta y otras humoradas resultan graciosas porque podemos pensar en dos matrices a la vez. Cada matriz posee una lógica propia. Una matriz representa la lógica de un rey especulando con el poder que le será conferido, con la posibilidad de satisfacer sus ansias de poder, del poder de gobierno de un reinado, claro está. La otra matriz posee la lógica del deseo por una mujer y el juego de doble sentido de la satisfacción (ya no de gobernar) sino satisfacción sexual.
Podemos tener un pensamiento bisociativo en el humor, porque entendemos un chiste, y lo entendemos cuando ambas lógicas correspondientes a cada matriz funcionan a la vez, es decir, existe la intersección de matrices, la intersección de lógicas.
Nos reímos porque podemos entender el doble sentido, es decir, podemos pensar con esta doble lógica pivotando sobre el concepto de satisfacción del deseo e interpretarlo a la vez, con los dos sentidos provistos por la lógica de cada una de las matrices.