¡FUERA DE MI HABITACIÓN!
Antes de comenzar, la describamos:
Nuestra habitación es nuestro lugar.
Además de ser un lugar para descansar, también es donde nos sentimos seguras, donde podemos ser y comportarnos como se nos dé la gana.
En nuestra habitación tenemos nuestra ropa, nuestras cosas personales, recuerdos, regalos, y todas esas cosas que nos representan.
En nuestra habitación caminamos, escribimos, nos probamos looks, reflexionamos, usamos el celu y reímos mientras chateamos en grupos de Whatsapp. Y en otros momentos, también es donde lloramos por la noche, sin que nadie nos vea.
Es ese lugar donde somos vulnerables. Donde podemos entrar enojadas cerrando la puerta tan fuerte que, todos los que nos escuchan, saben que no se deben ni acercar. Nos tiramos en la cama, seguimos llorando, tomamos un almohadón, y gritamos tan fuerte hasta quedarnos sin fuerzas. Es el lugar donde nos desahogamos.
Nuestra habitación dice mucho sobre nosotras, literalmente.
Una vez mientras recorría una librería, encontré un libro que se llama “Where children sleep” de James Mollison.
En este libro se muestran fotos de niños de diferentes partes del mundo, y sus habitaciones. Debajo de cada par de fotos hay una pequeña descripción sobre la vida del niño, y sobre su habitación.
Acá les muestro algunas fotos:
Link para ver más: http://jamesmollison.com/books/where-children-sleep/
Como pueden ver, este libro refleja cuánto puede parecerse la realidad que está viviendo un niño, con su habitación.
Esto me dejó pensando por un tiempo sobre la importancia que tiene una habitación en la vida de una persona, hasta que llegué a una conclusión:
¡Nuestro corazón también es nuestra habitación!
En el corazón guardamos muchas cosas: recuerdos (buenos y malos), sentimientos, emociones, traumas, sueños, deseos, y todo lo que nos representa, todo lo que hemos vivido y lo que somos.
Pero... ¿Cuál es nuestra actitud al tener la habitación desordenada? (el título de este post responde a esa pregunta):
-“¡Fuera de mi habitación!”
A muchas de nosotras no nos gusta mostrar nuestra habitación cuando está desordenada. Y lo mismo pasa con nuestro corazón.
Cuando lo descuidamos, cuando vivimos situaciones tristes e injustas, cuando nos maltratan, nos insultan y nos hieren.
Cuando permito que me digan palabras fuertes, cuando miento, cuando hablo mal de todos, cuando me quejo sin cesar, cuando desprecio a otras personas por su manera de pensar, vestir o hablar, cuando me callo y guardo todo, cuando no hablo nada, cuando dejo que el enojo, el rencor, el deseo de venganza y el miedo me consuman, cuando soy orgullosa, cuando me siento demasiado insegura con mi cuerpo, con mi forma de ser, conmigo misma.
Cuando comienzo a sentirme de menos, que valgo poco o nada o me creo poco capaz de alcanzar algún sueño o meta que tengo. Cuando dejo que otros me digan cuánto valgo, cuando no pido perdón, y cuando no perdono.
Cuando alguno o quizás tooodos los ejemplos que te dí entraron en tu corazón, es cuando podemos decir que si, que está muy desordenado, y descuidado. Literal. Por esto mismo es que comenzamos a cerrarnos, a desconfiar de las personas, y a crear una coraza tan fuerte que poco a poco nos consume.
(Conseguí un roperito de madera y bolsitas de consorcio, para representar de alguna manera este corazón lleno de basura y desorden):
¿Sentís que tu corazón está, o estuvo alguna vez así?
El mío lo estuvo, y sé lo difícil que es cargar con eso.
Lo peor de todo es cuando no nos damos cuenta del estado de nuestro corazón, y simplemente lo descuidamos. Hasta que llegan días en los que estamos tristes y no sabemos porqué, o tratamos mal a los que nos rodean, tiramos las cosas al suelo y siempre estamos molestas o a la defensiva. Nos preguntamos -”¿qué me pasa? ¿por qué reacciono de esta forma? o... ¿por qué trate tan mal a mi hermana/o si en realidad yo no lo quería hacer?
Las emociones, o mejor dicho, todo lo que estamos cargando en el corazón, comienzan a condicionar nuestros pensamientos, conversaciones, relaciones, nuestra vida entera.
Hay un verso que me parece muy sabio para este momento:
“Guarda tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida...” (Pr. 4:23)
Todas queremos que el rumbo de nuestra vida sea el mejor. Y algo que aprendí es que cuando sé quien soy, cuando sé lo que quiero para mi vida, cuando sé lo mucho que valgo y lo bendecida que soy, es más fácil decidir. Es más fácil decir “Si” o “No” cuando debo hacerlo, y esa convicción ayudará también al momento de dejar que nuevas personas entren o no en nuestras vidas, y en nuestro corazón. Seremos un poco más sabias. Sin dudarlo.
Y aunque quisiera, no puedo hacerme súper chiquita y meterme en mi propio corazón para poder limpiarlo y sacar todo lo que no sirve. Pero descubrí que alguien sí lo puede hacer, y ese es Dios.
Cuando conocí a Dios, también me conocí mejor a mí misma y acerca de lo que soy, lo que valgo, y pude experimentar paz por primera vez. Pero este tipo de paz de la que te hablo es mil veces más increíble que la paz que tenemos al ver un paisaje hermoso o al abrazar a alguien querido. La paz que vivo con Dios, sobre pasa todas esas cosas y aún más. Y quisiera que puedas vivirla también.
¡Es tan simple, y tan real! Tan simple que estamos a una oración, a una charla sentada en tu cama o en el patio de tu casa, a unos versos hermosos de distancia.
Hoy quiero decirte que no importa todo lo que hayas pasado, no importa cuán fuerte o difícil haya sido tu vida, o cuan desordenado sientas que esté tu corazón. Quiero decirte que no cargues más con eso porque tu vida es muy valiosa y vas a ver cómo todo a tu alrededor cambia cuando tu corazón y tus pensamientos cambian.
Depende de vos, de una decisión firme para cambiar tu vida. Y déjame decirte que será un proceso, porque la sanidad completa lleva tiempo. Se vive día a día y se compone de pequeñas decisiones diarias. Tenés que ser decidida, fuerte y constante. Es difícil, pero no imposible.
Sos hermosa, fuerte, valiente, talentosa, capaz, amada, y vales mucho. Por favor, que nadie te diga lo contrario. ¡Ni siquiera vos misma!
¡Abrí las fronteras de tu corazón y sé libre! #opentheborders ❤
SOS ORO PURO AMIGA.
Atte: Bel #blssd23









