«Y así, al volver los ojos y fijar la mirada en ella, vi a mi nodriza, la Filosofía, cuya casa había frecuentado desde mi juventud. “¿Por qué”, pregunté, “tú, maestra de todas las virtudes has descendido de las cimas celestes a esta soledad de mi exilio? ¿Acaso para ser también tú perseguida conmigo por falsas acusaciones?”.»
Boecio: La consolación de la filosofía. Ediciones Akal, pág. 104. Madrid, 1997
“¿Por qué buscáis la felicidad, ¡oh mortales, fuera de vosotros, cuando la tenéis dentro de vosotros mismos?”
Boecio
Anicio Manilio Torcuato Severino Boecio, fue un filósofo y poeta latino romano nacido en el año 480, conocido también como San Severino Boecio, compaginó su faceta como estadista, con la de traductor de filosofía griega y como autor sobre distintas disciplinas como la música, la aritmética y la astronomía.
Boecio provenía por parte de su madre, de una de las familias mas destacadas de la nobleza de la época.
Empezó estudios de retórica y filosofía gracias al apoyo que le brindó el celebre senador y patricio romano Quinto Aurelio Memio Simaco, continuó sus estudios en Atenas y terminó su formación en Alejandría, en donde consolidó su formación helenística muy influenciada por el Neoplatonismo.
En el año 510, fue cónsul ordinario y en el año 523 fue nombrado primer ministro del rey Ostrogodo Teodorico el Grande.
Debido a la acumulación de tanto poder, fue acusado por sus adversarios de conspirar a favor del imperio bizantino por el referendario Cipriano, quien era miembro de ese partido, por lo que fue torturado y decapitado al norte de Pavia.
Boecio es reconocido como un mártir de la fe católica por la martirologia romana, y el papa León XIII aprobó su culto para la diócesis de Pavia en donde se confirmó su estatus de Santo en diciembre de 1833.
En su obra se propuso traducir al latin las obras de Aristóteles y de Platón, y aunque no concluyó dicha obra en su totalidad, se afirma que Boecio fue para la escolástica medieval por sus traducciones comentarios y escritos, la principal autoridad en lógica en la Edad Media.
1- Define pessoa etimologicamente.
2- Descreva a novidade Cristã com respeito ao conceito de pessoa.
3- Apresente as quatro propriedades da pessoa à luz da ontologia.
4- Apresente a crítica a noção de pessoa para Boécio.
5- Demonstre a evolução do pensamento da noção de pessoa em Santo Tomás de Aquino, em relação a Boécio.
6- Descreva as escolas coletivistas e materialistas do século XX como tratavam a pessoa humana.
7- Apresente a crítica de Mounier à noção de pessoa de Santo Tomás.
8- Apresente a abordagem de Karol Wojtyla à noção de pessoa.
9- Descreva as propriedades que constituem a noção de pessoa à luz do Aquinate.
10- Apresente o erro materialista com respeito à noção de pessoa.
11- Apresente o erro espiritualista com respeito à noção de pessoa.
12- Demonstre, à luz da filosofia realista, a unidade substancial da pessoa.
13- Existe pessoa sem Corpo? Explique sua resposta.
14- Por que se diz que é a pessoa inteira que age através do corpo?
15- O homem domina o seu próprio corpo? Explicite como ocorre esse domínio.
16- Explique a noção de pessoa à luz da filosofia kantiana.
17- Explique a noção de pessoa à luz da fundamentação jurídico-positiva.
18- Explique a noção de pessoa à luz da fundamentação ontológica e teocêntrica.
19- Apresente detalhadamente as manifestações propriamente pessoais do ser humano.
"-¿Cómo podría abandonarte, alumno mío —replicó ella— sin compartir tu suerte y ayudarte a soportar la carga que llevas a causa de la envidia de mi nombre? Sería un sacrilegio que la filosofía dejara solo en su camino al inocente. ¿Acaso debo temer yo las falsas acusaciones o espantarme como si no supiera que existen? ¿Crees que es la primera vez que la mezquina maldad desafía a la sabiduría? ¿Cuántas veces no tuve que combatir, ya antes de los tiempos de nuestro querido Platón, la temeraria ignorancia? [...] Aunque no hayas oído hablar del exilio de Anaxágoras, ni de la cicuta de Sócrates, ni de los tormentos de Zenón, ya que fueron extranjeros, conocerás las figuras de Canio, Seneca y Sorano, cuya memoria no es tan antigua ni desconocida. El origen de todas sus desgracias fue que, al estar formados en mis doctrinas, sus actos ponían en evidencia a los malvados. No te sorprenda que en el mar de la vida te sacudan fuertes tempestades, pues nuestro destino supremo es disgustar a los peores, que pese a ser legión merecen nuestro desprecio, porque ningún guía los dirige: están a merced del error y el delirio, que los arrastra al azar. Si alguna vez cierran filas y cargan contra nosotros con más fuerza, aquella que nos guía repliega a sus tropas en la ciudadela, y el botín que les queda a ellos es insignificante. Desde lo alto de las murallas, a salvo de la turba enfebrecida, protegidos por una defensa contra la que nada producen los ataques de la estupidez, reímos al verlos rapiñar despojos"
- Boecio "La Consolación de la Filosofía"