En la calle del sistema, del que nadie puede esconderse, junto a viejas estatuillas, junto a fétidos cuerpos, se busca una lisonja tenue para un porvenir. Entre una sociedad erógena, de dorsos atestados de humor de cebo que ocupan el sitio de la puerta en el espejismo de la sensatez.Urge una visibilidad confusa y un ansioso repudio que se aglomera en las psiquis, que lanza piedras a las ventanas para oscurecer los día, la ciudad de senderos escarpados, El rumbo es por el camino hacia la gula urgida.











