Rayner, ¿en dónde estás? ¿Por qué no me has hablado hoy? Llevamos exactamente cuatro horas, treinta y tres minutos, y cincuenta segundos sin hablar, y el tiempo sigue pasando. ¿En dónde estás? ¿Qué estás haciendo? ¿Quieres que vaya a hacerte compañía? Estuve toda la noche perfeccionando el altar que he creado con tu rostro, pero se me ocurrió que un mechón de tu cabello podría ir fantástico en él. ¿Te cortarías uno para mí? Responde, es el quincuagésimo mensaje que te dejo.
Intento contactar con Persei, y es por eso que no he podido hablarte. Ya te he contestado; Persei sigue sin darme señales de vida, ¿la has visto? No, gracias. Sólo necesito que ella me responda en este preciso instante, pero me has dado una idea… Tal vez debería ir a buscarla, sí. Trataría de recorrer todo el palacio lo más rápido que pudiera. Y claro, te daré uno en cuento me encuentre desocupado.