( @briitelites ;;)
No es que Emile fuera de esas chicas que suelen clasificar como santurronas, para nada, pero si debía admitir que realmente nunca había sido una chica demasiado arriesgada o alguien a la que de verdad le gustará desperdiciar su tiempo haciendo cosas sin sentido o molestando a chicas más jóvenes que ella. Aunque debía de admitir que desde que había conocido a cierto chico su vida había dado un giro de 180º puesto a que ahora podía pasar toda la noche fuera de casa o simplemente quedarse en el estacionamiento del centro comercial mientras observaban al resto de jóvenes de la ciudad pasar el día.
Sonrió, mirando en la dirección del chico que suponía era su novio pese a que no tenían nada confirmado y tomo su mano para echar a correr; su madre ya la había regañado tres veces en la misma semana y aunque solían ser muy unidas ahora ambas parecían bastante fastidiadas la una con la otra. Una vez que se alejaron de las calles cercanas a la casa de la rubia se detuvo y se colocó frente a él. -- ¿A donde iremos hoy?-- preguntó, mirándole con una tímida sonrisa. -- Comienzo a aburrirme del centro comercial, ¿Por fin vas a mostrarme esa cosa genial de tu habitación?-- cuestionó, recordando lo que él le había dicho hace un tiempo. -- ¿O debo esperar un poco más?













