“En otra época puede que haya dicho que era el amor de mi vida. Ahora, es mi gran amor. Un amor que me hizo encontrarme a mí misma, por él pude crecer como persona. Me demostró cuan bello es valorarse, amarse, respetarse, confiar en tus instintos. Era mi maestro, me mostró la marea cuando solo me mantenía en soledad. Corrompió mi tranquilidad y la convirtió en olas, las cuales azotaron en su máximo esplendor sobre el océano. Conocí a los dioses, me convertí en una mujer distinta, más grande, más humana. Separé mis penas para arrojarlas a Poseidón, creando la mujer que ahora soy. Una sola persona puede lograr tantas cosas en uno, no me bastan las palabras para expresar mi agradecimiento. Era un hombre con tantas cualidades, sabía que hacer o decir, siempre sonreía; despliegue de pétalos hacía una de sus mejillas, su mejor dote. No me arrepiento de querer una vida a su lado, de decir sí cuando aún no maduraba por completo, sentí tanto en un lapso tan corto, pero lo amé, lo amé demasiado. El amor existe en diferentes formas, maneras, pero existe. Las ciencias se encargan de explicarlo, pero pocos son los que lo comprenden. Sentimientos que te invaden y te cambian. Emociones que te elevan a los cielos, todo eso existe, no sólo en pareja, también pueden encontrarse en tus padres, familiares, mascotas, hasta en un libro. Difícil de explicar pero fácil de corromper. Él significo y aún significa tanto.”