itscharlvine:
Estaba en la naturaleza de la fémina ser romántica, no podía cambiarlo salvo tal vez modificarlo. Había sido antes una idealista de lo que la palabra ‘amor’ significaba, ahora ya con sus casi veinte años podía decir que lo veía desde otra perspectiva, una más realista. El amor no duraba por siempre cómo en las películas y novelas promovían. Según había leído el enamoramiento apenas duraba unos meses, el amor era más fuerte que eso y dependía de muchos factores. Al ser joven tal vez no los comprendía todos, pese a considerarse una persona madura no podía compararse con su madre, por ejemplo, pues cómo bien se dice: los años traen consigo sabiduría y a ella le faltaba aun mucho por recorrer pero iba por buen camino. “Si, hubiera sido más fácil. Lo sé.” Concordó con el mayor, aun recordaba los nervios que sintió todo el día al pensar en su reunión nocturna con él, en lo que hablarían, en lo que podría significar, etc., ahora los nervios se habían disipado, tal vez la tranquilidad de la noche era contagiosa después de todo. “No hubiera sido maduro.” Agregó. Y lo decía por ambas partes, era claro que tenían que cerrar ese capítulo para poder seguir avanzando, lo necesitaban para cerrar la herida y dejarla cicatrizar, al menos ella lo necesitaba. “Me alegra escuchar eso. Estoy segura ella estaría orgullosa de verte.” Subió los pies de vuelta al muelle y encogió las piernas, rodeándolas con los brazos. “No la conocí pero a ti sí. Hizo un buen trabajo.” Murmuró, girando brevemente el rostro en su dirección. “Pero tú estás aquí y… No lo sé, Reggie. No te lamentes por lo que no estuvo en tus manos, la culpa no es buena compañía. Necesitas perdonarte y perdonar a quienes tengas que.” Repitió las palabras que su terapeuta le había dicho no hacía mucho lo que ocasionó que se riera un poco y mordiera su labio. “Es difícil, créeme. Yo aun no logro perdonar a mi padre y en el fondo sigo sintiéndome culpable y es difícil deshacerte de ese virus pero debes intentarlo. Por ti. Por ella.”
Flashback!
De inmediato recordó porqué le costaba tanto abrirse con los demás. Achicó sus oceánicos, mordiéndose el interior de una de sus mejillas para que su orgullo no volviera a arruinar el avance que tenía con la pelirroja. Sin embargo, sus facciones inspirando incomodidad decían mucho sobre su actual estado anímico. Para empezar nunca pidió un consejo. Escapó aliento cálido y sonoro a través de sus fosas nasales, indispuesto a girarse a ver a la muchacha. Todos siempre querían decir algo, comparar sus situaciones como si fueran las mismas, ¡o como si pudieran compararse tan sólo! Cherry tenía a sus dos padres, separados y con sus diferencias, pero claramente ambos se preocupaban por ella. Y a Reggie nada más le quedaba un padre que en el pasado decidió velar por sus propios intereses, dejándolo de lado la mayor parte de su vida, además de un medio hermano frente al cual había que inventarse fortaleza para no terminar los dos en el suelo. Si bien podía contar con el tío Colin, éste también tenía sus preocupaciones y una hija biológica a la cual atender. “Mira, Cherry... Agradezco tus comentarios.” Dio una última calada antes de restregar la colilla hasta deshacerla sobre la madera a un costado suyo. “Sé que dices todo eso de buena fe. Pero no lo entiendes y... está bien, no esperaba que lo hicieras.” Ahí estaba expuesta la diferecia de edades, también de realidades. Sin embargo, no podía decirse que el castaño no la entendiera a ella, pues hasta la fecha no podía acostumbrarse a la presencia de su progenitor, le alegraba pero al mismo tiempo el mal sabor de boca que éste le provocó y con el que cargó por años seguía en su interior. En efecto, era difícil perdonar. Perdonar que prefirió quedar bien con su círculo elitista antes que ser un padre para el de orbes azules. “Olvídalo. Yo... Uh, no lo sé. Quería disculparme y darte mis razones. Pero ya es tarde y tal vez es momento de regresar a las cabañas.”











