En el nuevo bar estaba sentado, tomando el cóctel más fuerte que podía pedir. Después de un día particularmente difícil, estaba disfrutando de lo que podía ser algo relajante. Tras un par de sorbos, comenzó a sentir bullir todo el odio guardado, añejo, desde su interior. Oh, Aleister sólo necesitaba que alguien le diese una excusa.













