Martín es licenciado en Comunicación Social UCUDAL, docente y un tipo de publicidad (esa de la buena). Se autodefine como ¨fan de las ideas que cambian el mundo, los contenidos, y la estrategia con corazón; follower de la Postpublicidad, los new media y la innovación¨.
Propietario de varios galardones por su labor en el rubro. A lo largo de su carrera trabajó en diversas y reconocidas agencias de publicidad nacionales. En 2004, impulsado por una serie de acontecimientos, decidió emprender e ir a probar suerte a Europa, allí formó parte de Doubleyou, una de las primeras agencias digitales de publicidad con sede en Barcelona rankeada en el 15º lugar entre las mejores agencias interactivas a nivel mundial. Fue en base a esa experiencia que se vio motivado a seguir hasta hoy en día vinculado al mundo de la publicidad.
A fines del siglo pasado habiendo comenzado un periodo de crisis tanto en las agencias de publicidad tradicional producido por la pérdida del negocio de los medios, la aparición de internet, así como también la crisis económica que atravesaría el país uno años más tarde, sumado con una clara desmotivación que venía gestando hacia los medios tradicionales que repetían hacia casi medio siglo el típico aviso publicitario obvio que tanto detesta es que decide dar un giro y apostar a algo nuevo.
A Martín siempre le gustó hacer comunicación para personas más que para consumidores y eso es uno de los puntos que más rescato de él y de lo cual me siento identificada. Su afán de querer darle una vueltita a lo ya predecible e ir un poco más allá me copa.
Parte de su impulso reside en dos piezas publicitarias que lograron moverle el piso, en primer instancia, el fenómeno publicitario de la película ¨The Blair witch proyect¨ en donde dos directores de cine independiente, creadores de la película, deciden generar un fenómeno comunicacional para vender, promocionar y generar expectativa en torno a la misma. ¿Qué cómo lo hicieron? Usando la herramienta internet, y generando un fenómeno viral. Bien, sí, nada descabellado hoy en día, pero tengamos en cuenta que estamos hablando del año 1999 donde no exitían las redes sociales, mucho menos los smartphones, e internet recién estaba llegando a nuestras vidas. Estos dos entusiastas crearon una página web en donde exponían la noticia de que tres chicos estudiantes de cine habían desaparecido, estos tres chicos que eran en realidad los protagonistas de la película. Colgaron sus fotos, datos personales, ficticios hallazgos policiales del caso y promocionaban y alentaban así su búsqueda. La gente creyó en la historia a tal punto de que se generaron cadenas de mails en donde se fue esparciendo la noticia. El resultado fue sublime y lograron no solo vender su película sino que recaudar millones de dólares por ella, todo a partir de un poco de pienso y atreverse a salir de la caja. Estos chicos habían generado una pieza de publicidad de la buena, algo totalmente innovador y nunca antes visto de la cual Martín se vió totalmente cautivado y decidido a que eso era la publicidad a la que el aspiraba crear, esa alejada del tufito a aviso y más fan del pienso, de buscar la oportunidad a través de las diversas y nuevas plataformas y de la interacción del público. Esta última fue clave para que ¨The Blair witch proyect¨ fuera un exitazo a nivel mundial y aquí es donde mecho uno de los conceptos que me dejó la charla, el buzz media o construcción del rumor, esa publicidad que trabaja casi sola en donde el receptor es a su vez el propio emisor que va esparciendo de boca en boca publicidad sin notarlo realmente. Otra pieza publicitaria que lo deslumbró y dejó picando fue la de Audi España, creada por la agencia Doubleyou, la misma en la que años más tarde sería parte. Esta publicidad de acción, buscaba concientizar sobre las buenas conductas en el tránsito a través de un juego en donde, tanto receptor como emisor interactuaban. Más allá de un aviso publicitario, en donde el receptor es totalmente pasivo este te invitaba interactuar, además integraba video, programación, y el uso de una nueva plataforma. Un combo sorprendente para la época.
Considero, al igual que Martín que una de las claves del éxito no solo de esta pieza sino de la de la agencia toda, más allá del hecho de haber apostado a lo digital, nuevo paradigma que se venía introduciendo en la publicidad en aquella época donde todo era tan prematuro, fue el hecho de incluir la interactividad concepto diría que clave en toda esta nueva era. El generar experiencias de marca, un ida y vuelta donde al receptor se le considera participante activo y no menos que el propio emisor, generando así contenidos donde el público es capaz de interceder e interactuar. La multidisciplinariedad dentro de un equipo, es otro de los conceptos que remarca Martín en su charla y que me parece totalmente acertado. Un equipo donde conviven diferentes profesionales de diversas disciplinas, diseñadores graficos, multimedia, programadores, comunicadores, con el fin de retroalimentarse y crear algo utilizando varios conocimientos. Creo que esto sigue siendo hasta hoy en día clave para la creación de exitosos proyectos. ¡Digámosle sí al mix de las disciplinas!
Martín, ahondando más en el tema eje, nos dice que la publicidad es un gran remix que se nutre de la cultura popular para crear nuevas y originales propuestas y tener la dicha de hacerlo en el momento justo es el gran desafío de todo publicista. Hoy en día todos tenemos acceso a todo a través de un solo clic y como comunicadores tenemos que aprovechar eso para generar campañas. La clave reside entonces es observar la cultura popular, tomar los elementos que nos ofrece y remixar en el momento justo. Un ejemplo de esto fue el fenómeno del vestido azul o dorado un meme que se viralizó y que empresas inteligentemente tomaron para publicitar su producto.