@0ceanslover
Aparecerse en territorio faelico era lo que menos ilusión le producía a Myrtha en dichas circunstancias. Los cuchicheos en la corte despertaban un gran desasosiego en su inestable locomotor ‘La reina está decidiendo mal, habría que exterminarla por ser una aberración’. Sí seguía con vida no fue solo por el cuidado de sus ‘madrinas’ que la colocaron en los brazos protectivos y afables de lo señores Baise, si no también el aura omnipotente de su ‘madre’ quien no quería perderla... por razones que la propia Myrtha desconocía. Al verse en frente de la puerta con motivos naturales, la pelirroja suspiró y cerró las manos a modo de puño para concentrarse, luego levantando el izquierdo para pegar tres golpecitos en la noble madera “¿Me mandasteis a llamar?”












