Hay momentos en la vida que no siempre son como uno quiere. Hay veces que estamos tan acostumbrados a la rutina que no nos damos cuenta de lo que pasa a nuestro alrededor y solo lo hacemos cuando nos queda poco tiempo. Hay veces que cometemos errores sin pensar y después nos preguntamos una y un millón de veces el por qué, por qué lo hicimos si sabíamos las consecuencias de nuestros actos. Quizá por la necesidad de querer salir de la rutina, por el simple hecho de vivir mejor la vida o disfrutarla más. Puede ser por eso que algunos chicos queman etapas y pierden su virginidad a temprana edad. No es cuestión de esperar a que pasen las cosas con el tiempo, sino de ver qué cosas hacemos con el tiempo que la vida nos da. A veces sale bien, otras tantas sale mal, pero lo importante es haberlo intentado y no quedarse con la incertidumbre. Haber intentado salir de un barrio bajo, intentar ser esa rosa distinta que florece entre tantas personas de bajos recursos que para el resto con suerte son una simple espina.