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Si hoy te tuviera aquí cuando hago esta canción me sentirías raro no tengo sueño, mi panza vibra tuve un golpe energético milagro y resurrección, y eso que estaba tieso, bajo control
Bersuit Vergarabat - Un Pacto
Yo te miro y mi rabia te toca Cuando grito sin usar la boca Y mi furia se come a la gente Porque muerde aunque no tenga dientes El dolor no me causa problema Hoy los dolores recitan poemas El mundo me lo como sin plato El miedo a mí me limpia los zapatos El fuego lo derretí Hoy las pesadillas no duermen Porque piensan en mí Hoy puedo ver lo que el otro no vio Y los pongo a rezar aunque no crean en dios
Guerra - Residente
SOCIEDAD ENFERMA
¿Qué se puede pensar de la gente que vive en este mundo? Hay gente tan demente, no se puede andar con tranquilidad.
Termina la tercera parte de Elisa y quedó devastada. Es la realidad, lo que pasa.
La inocencia que se pierde por la ignorancia, no se debe confiar en nadie, hay demonios que andan por ahí sin que te des cuenta, destruyendo tu alma parte por parte hasta quedar en un limbo que no podés salir, la valentía de salir la tienen pocos, la desesperación de sufrir y no saber qué hacer. Como hay diablos, también hay ángeles: los diablos pueden salir de tu cabeza pero también son personas que no te lo esperabas, un bobo que se disfraza de diablo y nos lleva por el lado que no queremos ir. Y te ponés a pensar, ¿Hay un Dios, hay demonios? ¿Existen? Debe quedar en la fe de uno, pero no saco de mi cabeza la opción de que todos tenemos un ángel guardián y no tiene que ser por la fe, una madre, un amigo incondicional, la persona que menos te esperas puede ser tu ángel.
El ángel de Elisa fue Martín, ¿O acaso alguien se lo esperaba? Fue producto del Tilcara y su magia, pero ambos, porque… Abel es un ángel tanto como el muchacho, o más. Como también este lugar envió demonios, y inocencia, que la llevó a esto. La marca de los demonios siempre queda, diría una niña de Tilcara; y queda, después de sufrir quedan marcas que no las ves, se sienten, y si las tocas, volvés a aquel lugar y se agranda más aquella marca.
En la misma situación de lectura que antes, sentada en la computadora pero hoy en pijama y despeinada. 12.34 p.m., hoy mamá no hace tortas. Tampoco cocina, aunque se lo pida, es Sábado, ¿Qué más se puede pedir?
¿Qué pasó en el viaje de Liliana para escribir esto? Mientras estaba enferma quizá los demonios de Tilcara le dijeron algo. Hoy hay muchas preguntas que después se responderán solas.
Pasa mucho en la actualidad, chicas inocentes que no les dijeron que hay gente peligrosa, que confían en otros. No tendría que ser así, pero así lo es. Y mientras lo escribo me salen solos gestos de repugnancia y vergüenza ajena. No todas salen de esta como pudo hacerlo Elisa, no todas pueden volver nuevamente a su hogar.
FLORECIENDO
Con Elisa ya en la terminal de Jujuy, su familia tarda en pasarla a buscar a lo que ya piensa en volverse a Santa Fe, debe pensar ¿Alguien me pasara a buscar? Todavía no se va la sensación de abandono… ‘’me quiero volver, hay tiempo’’ piensa mientras ve rostros conocidos, acordándose de su familia, pero en ninguna cara ve la de su madre.
Al llegar a la casa siente miedo a lo nuevo, al salir de la villa y tener cosas ‘’propias’’.
Sentada en la computadora, escribiendo cada cosa que pienso y relatando un poco sobre la novela. Mientras llama mi madre para ayudarla con una torta, es repostera, y insegura, por eso pide ayuda en algo que sabe hacer a la perfección, pero tiene miedo(1); soy su calco. Vuelvo a sentarme, es viernes 2:11 pm, tomo agua, y sigo.
De malos tratos de parte de su tía, Elisa saca un poco de su interior y la provoca, Ana María menosprecia el lugar de donde viene. Que gente poco feliz la que menosprecia, cada uno tiene lo que puede con sus esfuerzos, menospreciar es ser egoísta, es ver un nene en la calle y no sentir pudor, que te pidan una moneda y no darla cuando tienen a un nene en brazos (que no es necesario), pero se dicen muchas cosas, que se usa la plata que les das para drogarse, para comprar alcohol; pero hay personas y personas, no todos son iguales. Si no queres dar una moneda, anda y comprale algo para comer, da ropa, lo que tengas. Todos necesitamos ayuda, a veces no lo pedimos y otras no tenemos más opción. Y si lo piden, hay que ayudar porque no sabes cuando te puede tocar a vos. Y la gente que menosprecia, es la gente que cuando necesita algo se lo dan pero no se lo merece, no se lo merece porque no se da cuenta de la gente indispensable que tiene al lado y sigue con sus actitudes de egoísta, hasta que cambie, o quede solo, porque en un punto nos cansamos de dar cosas y no tener nada a cambio.
Su gran tía, que no tiene nada de grandeza le cuenta a Elisa que su mamá esta mal, la chica aunque no muestre tanto interés por su madre, claramente se preocupa como cualquiera lo haría, piensa que su tía no tiene derecho para hablar mal de su madre, para ver si lo que se enteró era verdad llama a Rifuna para corroborar. Días después a Elisa la echan de la casa, habla con su amiga y le aconseja irse a Tilcara, donde se dice ser el mejor lugar del mundo.
Decide irse a Tilcara, cuando llega a la terminal ve a Martín, que tiene otra sonrisa distinta a las demás, con otra intención. Comienzan nuevos sueños y expectativas.
(1) https://www.canva.com/design/DACzgibE1-I/v43vRNPhMXTOzfv3PMUvIw/view?website
DESAMPARO
Pequeñas cosas entre tanto quilombo que te hacen feliz, como el sonido del rociador de la plancha, una cama armada, una sonrisa. Elisa, quien parece nacer en un barrio bajo, con cumbias, búsquedas de promesas y diablos que impulsan decisiones.
El principio de un viaje. El principio de cambios, de querer otro destino, de salir de lo que se esperaba, de sacar su mayor parte que por cierto, es toda su alma, por todos somos increíbles, pero algunos no nos damos cuenta. Esto es Elisa.
Una tarde de sábado nublado, en la cama con ropa de entrecasa, se sienten esas ganas que se tienen de ser más. Porque también pasó, querer salir de la rutina, de ir de acá para allá, todos los días lo mismo, cumplir con las obligaciones y las necesidades para vivir, ir al colegio algunos trabajar y llevar la plata para ayudar en casa o para beneficio propio, lo único que se quiere de vez en cuando es escapar y no sentirse abrumado por lo que va a pasar. Ser más de lo que todos esperan. Ser una rosa inesperada, brillar por el lado del cual nadie se lo veía venir.
Tocan timbre y se acuesta una amiga en el otro lado de la cama; sigue la lectura, ahora acompañada. La presencia de padres que no están, el abandono que sufre una chica de solo 13 años, y una abuela que lo da todo, formarse y aprender cosas por su lado. El apoyo que no se tiene se asemeja en sus actitudes, una chica con miedos de sí misma, desconfianza y errores que nadie le dice que están bien o están mal, cuesta hablar con los demás y abrirse, por el simple hecho de ser rechazado. Me recuerda a esas veces en que los padres no saben cómo actuar en una situación y te dejan de lado, o que discriminan si darse cuenta y eso te da inseguridad porque la persona que es tu mayor ídolo te hace sentir inferior a lo demás, y de eso cuesta salir.
Falta esa caricia en el pelo y ese ‘’todo va a estar bien’’, cuando sabes que todo va a seguir mal, pero no importa, porque en ese momento y en esa caricia no se necesita nada más, es el momento en el que todo pasa y todo está bien.
Elisa cansada de lo que vive está comenzando a crecer y pensar en sí misma, en sus deseos y sueños, a tomar decisiones que la benefician y no pensar tanto en los demás, sino en su futuro.
https://www.youtube.com/watch?v=4E1vIbuWJ0U