Está vez, sobre una cama desarmada por las vueltas de la noche, que está vestida de sábanas azules y acolchados calentitos. La luz entra por la ventana, no hace falta prender una lámpara. Cómoda, ese es el momento de lectura. 12:31. Se hace una costumbre leer a esta hora.
Elisa vuelve del viaje con los diablos dentro, que la hacen confundir y tirarse para abajo, vuelve rara, por sus marcas que le dejaron, a veces las toca y siente ese miedo que sintió en el pasado, otras veces son uno, se juntan y hablan por ella ¿Cómo olvidarse de ese día en el que quedó sin vida, en silencio?. Es una batalla con los demonios que lleva dentro, que la hicieron sufrir tanto. Esta sola, desprotegida, tratando de sobrevivir, se quería ir de cualquier lado porque ningún lugar sabe lo que pasó y lo que podría pasar; y algunas veces siente la piel repugnante que la acariciaba, demonios, monstruos, diablos, no tienen definición, son absolutamente todo lo malo en una palabra.
Pide ayuda, qué es lo que poca gente hace cuando está sola, o en mi caso. Cuesta pedir ayuda, no sé el motivo, ¿El miedo de contar la verdad, el miedo de que no interese, no haya soluciones? Pero Elisa pudo hacerlo y descargar las cosas que le pasaron; trata de contar lo que sucedió, lo que transcurre en el libro es muy parecido a la realidad, no es necesario agregar cosas. Hay personas que sufren, se sienten vacías y solas y necesitan pedir ayuda, algunos pueden pedirla y otros les cuesta más, en este instante se pudo y se desahoga contando su historia; es lo que la gente que sufre debería hacer, no agrego comentarios porque es así.
Tan imposible sacar de la memoria algo que pasó y marcó, que lastima y no se olvida, no sabés si algún día va a regresar, se vive con ese miedo si no lo superas. Hasta la luna, y el sol sabe la verdad aunque lo ocultás en lo profundo del alma, se van las risas, acompañada de las emociones. Esas cicatrices lo demuestran. ¿Cómo negar que te estás muriendo? Se sueña con eso cada vez que se cierran los ojos. Tantos sueños que se pierden de un día al otro.
Vivimos en un mundo de mentiras, donde muy pocos suelen decir la verdad. Seguimos esa mentira hasta el punto final y es ahí cuando nos dejamos caer, navegando en un río de nada, sin saber nadar, hasta que te ahogas, o viene tu ángel y te salva. Difícil. Una y otra vez. No tenemos idea a dónde vamos.