Partimos el queso que hayamos elegido en trozos medianos, de acuerdo al tamaño de nuestros chiles. También podemos preparar un caldillo para acompañarlos (esa receta la comparto al final de esta así que no entren en pánico).
Ya que pasó el tiempo de los chiles sudados es hora de quitarles esa piel negra. Lo vamos a hacer con ayuda de un trapo, con un balde con agua o con las manos. Este proceso es un poco tedioso ya que debemos dejarlos bien limpios o lo mejor posible y al ser tan sucio por obvias razones no pude tomar foto para mostrarles.
Ya que quedaron listos (en caso de ocupar agua para limpiarlos, no olviden secarlos), procedemos a hacerles una cortada para poderlos rellenar, les ponemos el queso dentro y los cerramos con ayuda de un palillo.
Así es como prácticamente están listos, pero ya saben que a nosotras nos encanta dar ese plus a nuestras recetas y en este caso no va a ser la excepción, y lo que sigue es capearlos.