Todo es culpa de Sungmin
Capítulo 87: Te extrañaba.
La agenda de Super Junior –M era muy apretada. Llena de actividades. Con apenas unos minutos entre una y otra, en los cuales podían comer algo liguero o descansar.
Debían grabar diferentes programas, promociones para del último álbum, comerciales, sesiones de fotos. Todo se había acumulado en un mismo día. Agotando hasta al staff que los acompañaba. Todos, sin excepción, habían corrido y trabajado sin parar.
Por eso, cuando les informaron que las actividades de ese día terminaban, cerca de las 1 am, y continuarían luego de almuerzo del próximo día, con un evento de firmas de autógrafos, sus energía y ánimos mejoraron considerablemente. Querían descansar, pero también querían disfrutar de la noche en Shanghái.
Decidieron ir a comer a uno de los restaurante de modas. Luego verían que hacer.
Pero Donghae no estaba de ánimos. Quería disfrutar de la cuidad, de eso no había duda, pero su mente no lo dejaría gozar del momento. Prefirió regresar al hotel donde se estaban hospedando, seguido por Eunhyuk, que solo quería estar con su esposa.
El pez sentía que algo le faltaba en esos días, pero aun no podía descubrir el qué. Eso lo estaba matando. Se sentía culpable por no saber qué era lo qué le faltaba.
– Te he visto distante estos días –le comenta Eunhyuk a su amigo. Van solo ellos dos y el chofer en la furgoneta. Habían pasado a dejar a sus compañeros antes- ¿Qué te sucede? –Donghae suspira.
– No te puedo ocultar nada ¿cierto? – el mono se cambia de asiento para quedar a su lado.
– Nada –le sonríe su amigo-. Eres como un libro abierto, Hae.
– Eso suena muy cursi –apoya su cabeza en el vidrio, mirando a la nada.
– Quizás deberíamos usarlo cuando hagamos fanservice- los dos ríen.
– Desde que te casaste que esos momentos han disminuido.
– Y fueron eliminados cuando comenzaste a salir con Gilme
– Lo sé.
– Sabes que eres mi mejor amigo
– Y tú el mío.
– Te extraño Hae.
– ¿Enserio? –pregunta incrédulo, mirando a su amigo fijamente a los ojos.
– Promete no enojarte –le pide Hyukjae.
– No lo haré –afirma Hae sonriendo con maldad. Eun solo ríe.
– Cuando comencé a salir con Soonjung me hiciste prometer algo. ¿Lo recuerdas? – Hae asiente con la cabeza, y la devuelve a la ventana- Me pediste que nunca me alejara de ti.
– Lo hice porque fue con la primera que te veía tan enamorado –confiesa-. Tenía miedo que me cambiaras. Que me olvidaras.
– Y tenías razón. Nunca he amado a nadie como amo a mi esposa. Pero nunca te cambiaria u olvidaría.
– Lo sé. Ahora lo sé
– Pero trate de cumplir mi promesa. Si los fanservice disminuyeron fueron por un acuerdo silencioso entre los dos – comenta-. O eso creía.
– Y así fue –afirma Hae-. No quería que tuvieras problemas por mi culpa, por eso no era insistente.
– Y te lo agradezco. Pero…
– ¿Pero?
– Cuando comenzaste a salir con Gilme olvidaste nuestro acuerdo- Donghae lo mira sorprendido.
– ¿Qué quieres…?
– Te enojaste con Siwon y conmigo, y lo comprendo, no fuimos los más comprensivos. Pero te alejaste.
– Eso no es…
– Acaba de aceptar que los fanservice acabaron cuando comenzaste con ella.
– Pero eso no quiere decir que…
– Donghae –le interrumpe- ¿Cuándo fue la última vez que hablamos tan calmadamente y estábamos a solas? – el pez mira hacia sus pies. No recordaba cuando había sido la última vez.
– Yo…
– No lo recuerdas –afirma Eunhyuk- No te vuelvas a alejar. Yo soy tu amigo
– Perdóname Hyukjae. Creo que lo hice inconscientemente.
– Te perdonare si me cuentas que sucede –los dos ríen. Solían hacer eso, extorsionar al otro para sacarle información.
– Tomemos algo y hablamos –le propone Hae. Estaban a un par de cuadras del hotel.
– Pero en tu habitación –le pide-. No quiero exponerme.
Continuaron el camino hasta la habitación del pez en completo silencio. Siempre habían sido así, no necesitaban decir nada para saber que él otro estaba presente, listo para escucharlo, o simplemente acompañarlo. Ambos extrañaban esos días, y las bromas que se hacían mutuamente. ¿En qué momento habían cambiado tanto las cosas? Se preguntaban los dos. Si alguna vez alguien les hubiera dicho que un día se distanciarían por una mujer (o seis en su caso), no le hubieran creído. Su amistad era algo que mantendrían hasta el fin de sus días. Siempre habían creído eso. Que más que amigos, eran hermanos.
Cuando llegaron a la habitación, los dos se dejaron caer en un sofá, con una botella de cerveza en la mano, frente al televisor.
Donghae le confiesa a su amigo, que durante esos tres días lejos de Corea, ha sentido que algo le hace falta, pero aún no logra averiguar que era. No era su casa ni la comida, solo cuando pasaban semanas llegaba a extrañar esas cosas. No podían ser sus mascotas, porque lo estaban acompañando. Tampoco era su madre o hermano, los llamaba todo los días y esa sensación de que algo le faltaba no disminuía en lo más mínimo.
Pensaba que podría ser Gilme, era la primera vez que dejaban de estar en contacto desde que habían comenzado a salir. Pero esa mañana se conseguido comunicar con ella, y obtuvo el mismo resultado que con su familia. El sentimiento de que algo le faltaba no desaparecía, solo aumentaba.
Ya no lograba encontrar alguna razón para aquel sentimiento. Y su amigo tampoco era capaz de ayudarlo.
– Pensé que volvía para estar con Soonjung – le pregunta Hae a su amigo.
– Está durmiendo –afirma. El pez lo mira extrañado, desde que terminaron las actividades estuvieron juntos, y en ningún momento lo vio tomar su celular.
– ¿Cómo lo sabes?
– La hora- responde-. Soon-ah nunca pasa de las 1.00 am. –comenta. Ya eran las 1.25 am en China, por lo tanto, las 2.25 am en Corea, al horario que estaba acostumbrada-. Es algo que simplemente esta sobre ella. Al llegar las 1.00 am, se duerme.
– La conoces muy bien
– Es mi esposa es inevitable –bebe de su cerveza- ¿Qué has hecho de diferente estos tres días que normalmente no haces en casa? –le pregunta. Estaba de verdad intrigado que le faltaba a su amigo. Tenía una idea de que podía ser, pero no podía simplemente decirle. Debía lograr que su amigo la descubriera.
– ¿Estar todo el tiempo con ustedes? – pregunta.
– ¿y que no has hecho?
– Ir al gimnasio, comer tranquilo, sacar a pasear a mis perros –enumera-. Y…
– ¿Y?
– Hablar con las chilenas –dice casi como si fuera un pecado no haber pensado en eso antes. Eso era lo que le faltaba, hablar con ella.
– ¿Con todas?
¿Era a todas a las que extrañaba? ¿O solo a una? ¿Sería realmente esa la causa de sus sentimientos? Se preguntaba Hae, mientras era analizado por su amigo. No. No era con todas con las que deseaba hablar, era solo una, a la a que más conocía. Siempre supo que la extrañaba de cierta forma, pero no se atrevía a aceptar. Pero ser la persona que le faltaba. No estaba seguro.
Se suponía que habían arreglado los malos entendidos, pero el trato entre ambos había cambiado. De alguna forma los dos se habían alejado, no entendía por qué podría extrañar eso. Pero quizás no era la relación que tenían ahora la que extrañaba. Quizás era su presencia, o la relación que tenían antes. Quizás era poder ver esos honestos ojos, o escuchar esa dulce risa. Quizás de verdad estaba extrañando a la chilena.
- Creo que hay alguien a quien debes llamar – Eunhyuk lo saca de su mundo-. Te dejo- se levanta del sillón.
- No la puedo llamar – contesta Hae.
- Si puedes –afirma Hyuk-. Incluso podrías hacerlo ahora.
- Son casi las 3 de mañana.
- Fueron a un parque con Leeteuk y los demás- comenta-. Yo creo que aún pueden estar ahí- Donghae no responde. El mono opta por retirase sin agregar nada más.
“¿La llamo? ¿Estará despierta? ¿Me contestara? ¿Qué digo?”. Se preguntaba una y otra vez Donghae. Hyukjae le dijo que era muy probable que estuviera despierta, pero eso no le aseguraba que le contestara el teléfono. ¿Y qué escusa utilizaría para poder hablar con ella? No podía simplemente llamarla, menos a esa hora. Sería muy raro. Pero antes lo había hecho. Le había mandado mensajes y la había llamado sin razón alguna, solo para saber de ella ¿Por qué ahora debía ser diferente? Eran amigos, eso debía bastar.
Sin pensar nada más, Donghae toma su celular y llama a Paula. Suena una vez. Dos. Tres veces. Sus nervios aumentaban increíblemente, y ella no le respondía. Cinco. Seis. Estaba a dos tonos a que lo pasara a buzón de voz.
- ¿Donghae que sucede? –pregunta al contestar, sin saludar. Con un claro tono de preocupación. Pero con ese simple acto, con esas tres palabras. El corazón de Hae se calma.
- Solo quería saber cómo estaban – responde inocentemente el pez. No había logrado encontrar otra excusa. No sabía que más decir. Paula suspira- ¿Dormías?
- No – responde ahora relajada.
- Pero es tarde –le reprocha- pensé que dormirías.
- ¿Entonces porque me llamaste? – pregunta sin entender, pero no estaba enojada, como él creía que podía estar.
- Quería escuchar tu voz y saber que estabas bien- confiesa-. No podía dormir. Y pensé que quizás podía hablar contigo un poco.











