By Juan re-crivello
El Inspector conecto el móvil de Violeta a una pantalla gigante, una voz en off dijo: #alguien me sigue”.
Y la cámara mostro un largo pasillo medio iluminado donde Violeta Azulay caminaba casi hasta el final, estaba desesperada, había poca luz en aquel largo pasillo, en el cual parecía escucharse un ruido leve, como si arrastraran una cascara de plátano por el suelo. Tan leve…
By Juan re-crivello
El Inspector conecto el móvil de Violeta a una pantalla gigante, una voz en off dijo: #alguien me sigue”.
Y la cámara mostro un largo pasillo medio iluminado donde Violeta Azulay caminaba casi hasta el final, estaba desesperada, había poca luz en aquel largo pasillo, en el cual parecía escucharse un ruido leve, como si arrastraran una cascara de plátano por el suelo. Tan leve…
12 a que Ud. no invitaría a cenar: R. K. Tartán -02
12 a que Ud. no invitaría a cenar: R. K. Tartán -02
Amigos 12 a quién ud no invitaría amenaza en convertirse en libro, y tengo tanto trabajo en muchos frentes que me asusta -j re
by j re crivello
Pude presumir de conocerle y haber estado en la misma barra, pero aquel regusto amargo cuando el tipo no paraba de preguntar por mi calzoncillo rojo me obligo a marcharme molesto, y, al día siguiente me llevo hasta una fuente de información segura y…
Lunes. Hacía frío. Y tenía la chaqueta cubriéndome hasta el cuello. Esto no iba a ser bueno.
Alex me había acompañado a la escuela esta vez. Unas chicas le mandaron unas miradas no muy discretas, a lo que él se sonrojó. Sabía que mi casi hermano era atractivo, pero a veces creo que tendrían que comportarse un poco, en especial cuando saben que mi hermano está a punto de entrar a la universidad y ellas solo tienen quince años, dios. Caminé hasta mi salón sin encontrarme con Louis.
Pero si me encontré con Allie.
Y con Harry.
-Macka ¿Qué nos toca ahora? –Refiriéndose a la clase que teníamos que atender. Ella sacaba sus libros con una mano mientras que con la otra sostenía la mano de Harry. Él sólo me dio una mirada entre indiferencia y quizás un poco de… no sé, parecía arrepentimiento, pero creo que esa parte era sólo mi imaginación.
-Matemática ¿Recuerdas? ¿La clase que ninguna de las dos puede soportar? –Le dije mientras abría mi casillero. Vi de reojo una mueca enojada de Allie y Harry mirándola confundido, a lo que ella se preocupó. Bueno, ¿Me habré perdido de algo?
-¿De qué hablas Mackarenna? A mí obviamente me gustan las matemáticas, no bromees con esas cosas –Dijo Allie mientras sujetaba a Harry más fuerte, para luego desaparecerse en frente mío rápidamente hacia la sala de clases. Por lo que yo sabía Allie siempre había odiado las matemáticas, así que esto parecía extraño.
Sentí la brisa extraña de nuevo. Ya me había acostumbrado. De hecho, ahora estaba esperando alguna aparición horrible de un espíritu ya que no me había pasado nada ayer. Miré para todas partes, y todo parecía moverse más lento. Sentí que quería toser, pero nada pasaba. De la nada pensé que algo más iba a pasar, pero luego escuché el timbre y me di cuenta que la vida seguía su curso normal.
Llegué a clase y me di cuenta que ni Louis ni Liam habían llegado, y quizás Zayn no iba a venir por el solo hecho de que no quería estar cerca de Harry. El cual por si acaso se estaba besuqueando con Allie en el puesto en donde yo me siento (diría sentaba) la mayoría del tiempo.
Me hice la indiferente y me senté al otro lado de la habitación al lado de Josh, apenas habíamos hablado pero al menos él no tenía a alguien con quien compartir saliva mientras yo intentaba prestar atención. Lo malo era que aún podía verlos, siendo sincera, quizás si me importaba que ellos dos estuvieran juntos. No, no por el hecho de que quizás, sólo quizás, me gustara Harry también. Sino porque sentía que Allie me estaba abandonando.
El resto de la clase me quedé pensando en eso, en que quizás Allie ya sabía que ya no éramos mejores amigas, que Harry había sido un completo idiota, pero todavía había algo en él, en que en donde rayos estaba Louis, en que Zayn debería dejar sus celos de lado, y en la tarde que pasé con Liam ayer.
Me acuerdo que había ido a su casa a ver películas, y no habíamos hablado de mi sueño en todo el día. Se sentía bien volver a hablar con él, digo, él siempre había estado ahí pero nos habíamos alejado un poco, creo que lo había dejado de lado por Louis, pero todo estaba bien ahora.
Sinceramente prefería pensar en Liam que en Harry en este momento. O en Allie, o Zayn, y quizás Louis. Siendo sincera, creo que sólo había añadido nombres para que no pareciera que estaba comparando a Liam con él. Odiaba sentir esto.
---
Sentí un calor dentro de mí. Sentía, como si estuviera llena de aire, aire caliente. Por un momento, me sentí tan feliz que pensé que podría flotar. No sabía dónde estaba, pero había mucho pasto, y el sol radiaba cálidamente, sin la necesidad de quemarme. El ambiente estaba fresco, y me sentí capaz de cualquier cosa.
Seguí caminando por lo que parecía una pradera. Lo extraño de este espacio es que no había nada más que pasto verde y cielo celeste. Daba un paso tras otro y lo único que encontraba era la alfombra perfecta de hierba, pero no había flores o rocas, ni siquiera un poco de tierra. Empecé a correr pensando que habría algo más allá. Pero nada. Era como si corriera encima de una esfera.
Por alguna razón me sentía demasiado alegre. Como si todos mis problemas se hubieran resuelto, y lo único en dentro de mí era gozo y orgullo. Me acosté en el pasto a ver el cielo. Por alguna razón tampoco habían nubes, sólo el cielo raso, claro, como cristal. Pero no me importaba, la felicidad dentro de mí me daba la imaginación para pensar en lo que fuese. En crear cualquier cosa.
Estaba callado, demasiado callado. Era la primera vez en, quizás toda mi vida que podía apreciar el silencio, el hermoso silencio. Llenaba mis oídos con un ritmo no existente, se sentía tan pacífico. Quería dormir pero sentía que mis ojos estaban demasiado abiertos para eso.
-¿Te acompaño? –Oí que una voz me dijo. Esa voz… esa dulce voz, la había escuchado antes. En mis sueños, en mi realidad, en mi pasado. No podía creer que la estaba escuchando ahora.
-¿Mathew? –Me levanté un poco para ver al chico al frente mío. Ahí estaba, con su sonrisa casi perfecta, sus ojos oscuros, y su pelo chamuscado. Como si no hubiera cambiado nada.
Me ofreció su mano para levantarme completamente, a lo que yo obviamente acepté. Lo abracé con todas mis fuerzas, como si no quisiera perderlo de nuevo. Su aroma me enamoraba nuevamente, y su cuerpo se sentía como el lugar más seguro del mundo. Quería llorar, aunque fuera de felicidad. Pero mi gran sonrisa era tan difícil de quitarse que no dejaba que mis ojos lagrimearan ni siquiera un poco.
Caminamos de la mano un poco, sin decirnos nada. Con su llegada pude sentir como el lugar se llenaba de sonidos tranquilos, como si la paz se hubiera ido, pero en su lugar hubiera venido el hermoso sonido de su voz, el ritmo de su respiración, y su figura mostrada antes a mis ojos. Todo era definitivamente mejor ahora. Hablamos un poco, de cualquier cosa, de cómo la estaba pasando, de que esperaba que él estuviera mejor, que yo definitivamente lo quería de vuelta.
Más que nada, no lo quería dejar ir.
-Te extraño –Le dije. Él me miró con sus ojos grandes, pude ver como se aclaraban con la luz del sol, se veía hermoso. Daría lo que fuera por estar con él.
-Yo siempre lo haré –Me respondió –Quiero que seas feliz Macka, y vas a tener que hacerlo sin mí…
Lo miré de forma apenada, tenía que aceptar la realidad. Él ya no estaba conmigo, y definitivamente nunca volvería. Pero, no sabía si lo mejor era olvidarlo. Sentí como se reía en silencio.
-Vas a tener que hacerlo –Me dijo. –A veces, las cosas pasan por una razón. Y, tengo que aceptar, que esta pudo haber sido la peor decisión del destino, o la mejor calamidad de tu historia. Sólo tienes que darle forma.
-Sólo quería que te quedaras, sabes, siempre conmigo. Quisiera tener sentir lo que siento por ti por siempre, pero tú…
Esta vez sí que necesitaba llorar. Pero no de felicidad, sino de melancolía. Sabía perfectamente que estaba soñando, sabía que posiblemente si lo abrazaba de nuevo, no lo podría sentir, y tenía que aceptar que ese sentimiento de opresión me estaba matando. Era imposible quitármelo de la mente. Pero como él mismo dijo, voy a tener que hacerlo.
-Voy a decirte adiós antes de que esto se convierta en una pesadilla –Le dije mientras escuchaba su risa por última vez. Lo ayudé a que se levantara. Tranquilamente puso sus brazos alrededor mío.
-Espero que algún día conozcas a alguien que te haga sentir lo mismo que yo –Dijo mientras acercaba su cara a la mía, nuestros labios casi rosándose. Quería sentir el calor de su aliento, aunque fuera una fría respiración. Lo que fuera.
-Y yo espero que eso no se cumpla –Y con, esta vez de verdad, su última risa, me besó tiernamente en los labios. Sabía cálido, pero frío. Era dulce, como él una vez lo fue. Nunca olvidaría su característico aroma a cerezas, y ese desodorante que siempre usaba en el verano cada vez que veía a mi casa porque su casa era demasiado calurosa.
Sabía que era un sueño, sabía que tenía que despertar. Pero si el beso soñado lo pude sentir de esta forma tan real, entonces no me queda nada más en que soñar.
---
Sentí como si hubieran golpeado mi cabeza contra una pared de ladrillo. Gruesa. Reforzada con fierro. Nunca había salido de un sueño con tanto dolor para ser sincera. Sentí mi frente, y estaba sudorosa, pero no estaba temblando. Me sentía tranquila, como si un gran peso de mis hombros se hubiera esfumado mágicamente. No tenía idea si eso de hablar con personas queridas en los sueños era verdad, ya que yo nunca creía en las mayorías de esas cosas, pero lo que yo sentí, y en la forma en que lo hice, fue completamente real.
Miré hacia los lados, y me di cuenta que ya nadie estaba dentro de la sala. Me sobé un poco la parte de atrás de la cabeza, intentando ver mejor a través de mis lentes. Tenía toda la mesa desordenada con hojas y lápices. Divisé por todo el espacio, Harry y Allie definitivamente me habían abandonado. Intenté buscar con la vista el reloj de pared, estaba segura que había uno aquí.
-Son las 11:30 Mackarenna –Sentí una voz proveniente de la puerta. Era uno de los inspectores de esta parte de los pasillos. Aparentemente me había quedado dormida por, al menos, un período y medio. Debía buscar a Louis.
-Sí, sí, sí, ahora salgo –Dije mientras tomaba mis cosas y salía lo más rápido de ahí. Si es que a eso se le podía llamar rapidez.
Se veía que estábamos en receso, así que pase por los pasillos buscando a Louis, para ver si es que iba a llegar al menos. Busqué por todas partes, hasta llegar a mi casillero, intentando recordar que materia me tocaba. Al recordar que me tocaba Lenguaje con Liam y, si es que llegaba, Louis, saqué mis libros y me largué de ahí.
O al menos eso intenté porque terminé chocando con un personaje.
-Oye ten más cuidado –Dije sin levantar la mirada cuando me di cuenta de que era Harry de quién estaba hablando.
-Lo siento –Oí que estaba prácticamente susurrando ¿por qué lo haría? En fin, fue lo suficientemente, digamos amable, para ayudarme a recoger mis cosas, al menos.
Cuando me las pasó se pasó las manos por sus pantalones, intentando limpiarse. Se quedó al frente mío por unos segundos, prácticamente evitando que pasara. Ninguno de los dos estaba haciendo un intento de moverse, y no entendía por qué. Lo miré de nuevo y me di cuenta que tenía los ojos, un poco llorosos de hecho. Pensé en preguntarle que le había pasado, pero luego me acordé que ni siquiera se había disculpado, así que no entendía por qué hacerlo.
-Parece que dormiste mucho ¿eh? –Me dijo con una voz nada relacionada con sus ojos.
-¿A qué te refieres?
-Tienes los ojos llorosos –Mencionó mientras señalaba a mis lentes, y me di cuenta que estaban un poco empañados, quizás fue por eso que me costó encontrar el reloj en ese salón en mi primer lugar. Los limpié con la manga de mi chaqueta.
-Dormí demasiado, diría yo –Él sólo movió un poco su cabeza asintiendo. Seguía sin moverse de su posición –Bueno, ¿no debería ir a ver dónde está Allie?
-De hecho… –Estaba segura que iba a hacer alguna broma sobre Louis cuando (hablando de la reina de roma) Allie apareció. Tomando a Harry del brazo, no muy gentilmente de hecho. Pude ver como sus uñas se enterraban lentamente en la piel de su extremidad, como si alguien fuera a sacárselo a la fuerza.
Se veía doloroso.
-Hola Macka, lamento interrumpir la conversación pero necesito a Harry en este mismísimo momento –Y con eso último pude ver como con sus manos aferradas a su brazo, se llevaba a Harry sin que le importara mucho herirlo de hecho.
Al menos ninguno de ellos botó mis libros al pasar, o si no, definitivamente mis intentos asesinos se habrían activado y la habría hecho sufrir, aunque fuera mi amiga. Porque ahora si que estaba aceptando que este fuera su nuevo título.
Me quedé viendo como se iban caminando, Allie con su cabeza en el hombro de Harry, no tenían ninguna gracia, pero no los quería dejar de mirar. Había veces que me daban celos las relaciones, y esta vez, estaba pasando por el hecho de que yo quería una ahora más que nada en el mundo. Ojalá siguieras aquí.
Pude ver como Harry daba vuelta un poco su cabeza. Me quedé mirándolo, y el mantuvo la mirada, sus ojos seguían llorosos, pero ahora no lo eran tanto. Lo miré, profundamente, intentando ver si había algo más ahí, pero, no llegaba a su centro. Divisé sus labios, suspiraba una frase, la cual se parecía mucho a “Lo siento”. Pero no tenía idea si esa era. De todas formas…
Bueno la verdad es que si sabía más o menos que pensar, pero no sabía cómo expresarlo. Me quedé en shock, otra vez, tal vez debería ir a un psicólogo o algo así, tantos ataques de shock me podrían causar una enfermedad cerebral o algún efecto secundario que me maldijera de por vida. Miré los números en mi brazo, luego a los lados, de nuevo a mi brazo, seguía sin poder creerlo, ¿Debería entrar a la casa? Después de todo alguien debería estar ya adentro, y tal vez ese alguien pueda estar preocupado por mí, aunque, tal vez no. No, decidí no entrar, por ahora. No tenía idea de que hora era, y como el edificio estaba en un callejón no podía ver mucha luz solar, así que no podía definir nada, sólo espero que no empiece a llover, o si no, el número en mi brazo se correrá y solo quedarán las gotas negras del marcador. Tal vez debería guardar su número en mi celular, así no tendría que preocuparme si se me corre el número del brazo, saqué mi celular, lo puse en una mano, he intenté ver bien los números en mi otro brazo, los iba marcando uno por uno para no equivocarme, cuando lo completé lo revisé como 4 veces, de hecho, pensé que ya estaba bien a la tercera, pero nadie murió por revisar un poco más.
Después de tanto revisar el número miré hacia los lados, hacia un lado estaba la pared del callejón, que aparentemente, era una reja, la cual parecía que había sido saltada varias veces, además tenía un hueco en una esquina, al parecer alguien más inteligente se ideó una nueva forma de cruzarla. Al otro lado de la reja habían algunas casas y una calle, bueno, la verdad es que las casas parecían más que nada edificios y la calle estaba un poco arruinada, así que parecía más camino que otra cosa, supuse que era un barrio de mala muerte. Al otro lado estaba la salida del callejón, que daba a la calle con el resto de los edificios y el resto de la “humanidad”, habían luces, autos, y un montón de ruidos extraños. Me quedé viendo los autos, las personas, etc. ¿Javier ya ha habrá llegado? ¿O Josh tal vez? Incluso me alegraría de ver a Sarah, aunque, ¿Por qué no me alegraría de verla? Después de todo no hemos cruzado suficientes palabras para empezar a odiarla ¿Verdad? Además, Javier me dijo que estaba teniendo un mal día, no la podía culpar por eso.
En fin, decidí entrar al apartamento, después de todo estaba empezando a hacer frío, a mi no me gusta tanto el frío, pero lo soporto más que el calor. Cuando entré vi a todas partes, tengo el hábito de hacerlo, bueno, no lo tenía antes, pero como este lugar es tan nuevo y diferente no puedo dejar de mirar hacia todos los lados, me hipnotiza. Caminé hacia el ascensor, y luego me acordé de que no funcionaba, y al parecer, mi cerebro tampoco del todo. No podía evitarlo, seguía pensando en Logan, sus ojos, sus sonrisa, sus “margaritas”, su cara de preocupación, su forma de agarrarme el brazo… bueno etc. Estaba recordando todo sobre él ¿Okey? Ya dije que era inevitable, después de todo desde hace como 2 años que tengo como un “enamoramiento” por él, no es mi culpa, es la suya por ser tan… ÉL. Bueno, volviendo a la realidad, me di cuenta de que la revista de Lindsay Lohan ya no estaba, ¿Iban a cambiar las revistas por fin? O tal vez ¿No quedaba papel para la chimenea así que las quemaron? La verdad no tenía idea, pero me emocionaba un poco la idea de nuevas revistas, tal vez de ese modo si me aburro demasiado, pueda venir hasta acá, sentarme, y leer alguna.
Subí por las escaleras, lo cual me cansó. No me había dado cuenta de que habían sido tantos escalones, tal vez sentía que eran menos porque la primera vez los bajé, no los subí, además, ahora estoy cargada de bolsas de comida, y un montón de pensamientos de Logan en mi cabeza, nunca pensé que ir al supermercado y de vuelta pudiera ser tan agotador. Pero bueno, al fin pude llegar a mi piso, creo, pasé por los pasillos viendo las puertas y sus números en ellas, si, si estaba en el piso correcto. Pase tranquilamente buscando la 205, veía la 203, la 204, la 206… Espera me pasé, di unos pasos hacia atrás y conté de nuevo (203, 204, 206… ¿Por qué no me salía la 205?) Conté por la última vez, pero no, no había ningún 205, que extraño. En ese momento vi una puerta sin número, era blanca, ¿Debería entrar? Podría ser mi puerta sin su número, la verdad es que no me acordaba exactamente donde estaba mi puerta así que demás que podía ser esa, así que decidí entrar.
Puse la llave en la cerradura, pero no sirvió, lo cual me resultó raro, lo intenté otra vez, y bueno nada, me terminé rindiendo, al parecer esa no era mi puerta. Pero probé algo, moví la manija hacia un lado, y ahí me di cuenta de que la puerta había estado abierta todo este tiempo, al parecer todavía no puedo usar bien mi cerebro. La abrí lentamente, si es que era mi puerta, ¿Por qué estaría abierta? Esto último me asustó, por eso mi lenta caminata, pero en ese momento, al abrir completamente la puerta, me di cuenta de algo, esta no era mi puerta. No sé por qué, pero mi curiosidad me ganó y me adentré a la habitación, caminando suavemente, estaba toda oscura, había telarañas por todas partes, y no llegaba la luz del sol, y si llegaba, lo hacía de forma muy opaca. Camine más, ahí me di cuenta de que casi no había luz porque estaban unas enormes cortinas azules y blancas transparentes que no dejaban ver nada, además, el color azul hacía ver la pieza más oscura. Vi hacia los lados, al parecer esta vez sí lo estaba haciendo por una verdadera razón, me di cuenta de que había un sillón y una tele, pero al parecer no había nada más, al otro lado había como un clóset, uno bastante viejo, me acerqué. Cada vez que caminaba el suelo hacía un ruido como un chirrido, lo cual me asustaba, pensaba que en cualquier momento el suelo se rompería y que mi pie quedaría atrapado ¿Por qué rayos decidí entrar?
Miré el clóset, era antiguo, tenía patas de madera así que no estaba completamente pegado al piso, luego vi las puertas, el barniz ya estaba viejo, y tenía rasguños por todas partes, algunos rasguños parecían formar palabras, pero no podía descifrarlas, estaban bajo mucho polvo. Con mi mano libre, bueno, la verdad es que tenía las 2 manos libres ya que las bolsas del supermercado las había dejado afuera, esparcí un poco el polvo para ver mejor, pero al hacer esto, solo descubrí que no era solo polvo, sino una mancha también, con la otra mano (que no estaba sucia) mojé un poco mi dedo y empecé a limpiar la mancha, en ese momento leí una frase rara…
“You love me, you said it, and you showed it to me, but why I can’t feel it?”
Me pareció extraña la frase, hasta la traduje, pero ¿Qué significaba? ¿Era una declaración? ¿Una frase de una canción? No sabía que pensar en ese momento, ¿Por qué alguien escribiría algo así en la puerta de un clóset? No tenía idea. Por alguna extraña razón, decidí abrir el clóset, la puerta chirriaba, y lo hacía lentamente, abrí la otra puerta, la cual chirrió de la misma manera, mis oídos parecían quemarse, pero mis ojos no estaban preparados para ver lo siguiente. El clóset estaba lleno de sangre, incluso habían posas de estas que aún parecían estar frescas, esto último me hizo revolver el estómago, también vi unos abrigos, gastados y rotos, parecían ya no tener bolsillos, ni mangas, ni botones, parecían que los habían sacado de un basurero o que se los habían comido las polillas, al parecer era esto último, ya que salieron volando al menos 6 o 7 polillas, las cuales me hicieron retroceder y casi caerme.
Me devolví al clóset para inspeccionarlo, había sangre y abrigos, algunos papeles rotos, y una navaja con la que al parecer se pudo haber sacado la sangre, no sé si la persona que hizo esto intentó un suicidio o simplemente mató a alguien o algo así, tal vez sólo lo hizo por placer… Demonios se me revolvió de nuevo el estómago, me acordé de nuevo que casi no había comido nada ¿Qué hora sería?
Vi el interior del clóset de nuevo, y esta vez, noté una pequeña caja, pensé un montón de veces si abrirla o tomarla o lo que sea, la mayoría de las veces pensé en un no por respuesta, pero al final, la tomé, no tenía llave o cerradura o algo por el estilo, así que la abrí. Habían varias fotos, primero eran dos niñas gemelas, las dos rubias, y cada una con un vestido blanco, una estaba usando coletas, pero la otra tenía el pelo un poco más corto, vi la otra foto, eran de nuevo las 2 niñas, pero ahora una estaba usando pantalones, las 2 estaban jugando con unos bloques al parecer, nada extraño, la tercera foto era de una boda, al parecer era una de las hermanas, me pareció de lo más obvio y su novio, creo que pude divisar a la otra hermana, pero al parecer estaba usando un traje, y estaba hablando con un chico, ¿Sería ese el novio de la otra hermana? Y la última foto era la de un funeral, personas en negro, gente llorando, pañuelos por todas partes, pero no podía ver a ningunas de las gemelas. Esa era la última de las fotos, pero quedaba una nota, la tinta era roja, casi tan roja como la sangre, pero un poco más brillante (mi estómago hizo un ruido de náuseas, debía dejar de pensar en la sangre) decía:
“If I felt it the same, I wouldn’t have to kill you, am I wrong?”
Lo traduje, una y otra vez, era como la respuesta a la frase de la puerta, mi estómago dio un salto enorme, el cual casi me hace vomitar, estaba muy asustada, me sentía enferma, me iba a desmayar en cualquier momento, volví a sentirme como la primera vez en el aeropuerto. Casi no había comido, vi a la gente empujándome, no importándole a donde yo iba, veía los carteles iluminados con horas de despegue y de aterrizaje, me confundían los colores, las luces, la gente, lo que hablaban, ¿Se reían de mí? ¿Hablaban sobre mí? Tal vez sólo estaba siendo paranoica, ¿Pero qué pasaba si no? Los escuché reír, gritar nombres, el mío en especial, varias veces, pero nunca escuché mi apellido, no soportaba mi peso, caí de rodillas ¿Estaba pálida? Me sentía pálida, espera, no sólo me sentía pálida, me sentía enferma, muerta, ¿Estaba muerta? Después de todo ya no sentía mi sangre correr, miré mis muñecas, no podía ver mis venas, y mi piel estaba blanca como la nieve. Sentí la puerta cerrarse de golpe, lo cual me hizo caer finalmente.
Escuché una canción de cuna, al parecer provenía de una muñeca, de esas que parecen bailarinas de ballet, las cuales les giras la base y luego empiezan a bailar. Seguía en el suelo, agotada, mi cuerpo estaba mojado, ¿Era sudor? ¿Lágrimas? ¿O acaso alguien intentó asesinarme, y estoy ahora en un charco de sangre? Si hubiera pensado esto en la vida real, seguramente ya habría vomitado, pero la verdad ni siquiera sentía mi estómago, de hecho, no sentía ninguno de mis órganos, o músculos, no había señal de que siguiera viva. Miré en donde estaba, no había charco de sangre, pero me sentía como si m hubieran apuñalado, Eso es peor que solo sangrar ¿Verdad? Intenté pararme, pero no pude, todos mis huesos parecían rotos, me asusté, quise gritar, pero nada salió.
Me quedé en silencio, y escuché la canción para ver si me hacía dormir, al parecer era una antigua, sonaba como una muy típica, pero no, no era típica, empecé a escuchar voces en la canción, voces de niños pequeños:
“Little girl, Are you there? Are you hiding from me? Or is just a dream?
Do you like my blood? Do you like the taste? For me is good, what about you?
You like boys, I like girls, but I was supposed to love someone else…
Now you are here, killing my memories, are you a hope? Or just a sad melody? ”
La melodía dejó de ser de cuna, ahora me aterraba, las voces de los niños seguían en mi cabeza, ahora no sólo eran cantos, eran gritos, desgarradores, me ardían los oídos, quería gritar, quería despertar ¿Acaso era un sueño? ¿O sólo la realidad?
Pegué un enorme salto al despertar, no recordaba nada, ¿Dónde estaba? ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué soñé eso? Estaba asustada, moví mis muñecas en círculos para ver si algo en mí seguía circulando, gracias al cielo, mi sangre circulaba y yo podía mover mis muñecas, me traje mis rodillas al pecho, también las podía mover, corrieron lágrimas por mi rostro, estaba traumada y destruida. Después de unos momentos logré pararme, y corrí hacia la puerta, la cual se había cerrado de un golpe, no tenía idea de por qué, pero por suerte mía, la cerradura seguía abierta. Controlé mis impulsos y moví la manija lo más suave en ese momento, las manos me tiritaban, así que no era una misión fácil, hasta que logré abrir la puerta y salir de ahí.
La cerré de un golpe y me quedé de espalda a la pared, respirando muy rápido, ¿Recuerdas que te dije que últimamente no puedo controlar mi respiración? Bueno, esta vez sentía que nunca iba a poder respirar otra vez en la vida.
La bolsas seguían ahí (al parecer dejé todo lo importante afuera) intenté tomarlas, pero no tenía fuerza en los brazos, así que las dejé ahí por unos minutos, pero algo me extrañó, los números de las puertas eran distintos, eran 304 por ejemplo en vez de 204, además, la puerta blanca sin número había desaparecido. Tomé las bolsas y salí corriendo lo más rápido que pude de ahí, estaba traumatizada, pensé que iba a morir, bajé las escaleras y llegué al piso de los 200’s, vi mi puerta, mi hermosa puerta, estaba entre abierta, ¿Habían entrado a robar? No me importó, la abrí lo más rápido que pude y tiré las bolsas al suelo del apartamento, de pronto, vi a la persona culpable de que mi puerta estuviera entreabierta.
QUISIERA RECIBIR ASKS EN ESTE TUMBLR DÁNDOME VUESTRAS OPINIONES DE CADA CAPITULO, O VUESTRAS DUDAS, PREGUNTAS, ETC. O SIMPLEMENTE QUE ME PIDAIS QUE SUBA OTRO CAPITULO. SUBIRÉ CAPITULO DEPENDIENDO DE CUANTA GENTE ME LO PIDA EN ESTE ENLACE. NO ES TAN DIFICIL EN SERIO <3 NO ES NECESARIO TENER TUMBLR PARA HACERLO :)
Después de comer, a Alexandra le esperaba su estúpido colegio al que no quería ir, donde le iban a hacer preguntas que no quería responder. Después de estar en la agencia, el colegio que antes le parecía el paraiso social, ahora le parecía la carcel. Y tan solo llevaba un día en la agencia. Le consolaba pensar que era Enero y solo tendría que cursar hasta Junio y aprobarlas todas. Fue al colegio, atendió en clase, habló con sus compañeras, e incluso intentó ser lo más simpática que pudo, algo que nunca había sido un problema para ella. Se le hizo una eternidad el tiempo que pasó allí Lo bueno era que dos de las horas, las daba separada del resto de su clase, pues su clase las había dado por la mañana. Le gustaba no estar rodeada del resto. Se concentraba más. Cuando a las cinco sonó el timbre, Alex salió como una bala por la puerta, dispuesta a ir a la agencia. Pero cuando andaba por el pasillo del instituto, se encontró con el chico al que había besado el sábado. Creyó que sería de mal gusto no pararse a hablar con él, asi que lo hizo.
- Hey, ¿Que tal la agencia?
+ Bien bien, de hecho iba para allí ahora mismo.
- Bueno, pero ¿me puedes dedicar dos minutos, no?
+ Claro. - Dijo Alexandra seguido de una sonrisa tonta y unos papos sonrojados que evidenciaban que se gustaba de él.
- ¿Que pasará cuando acabe el curso? ¿Que será de nosotros?
+ ¿nosotros? Eso no existe.
- ¿Perdón?
+ Mira.. me has gustado durante mucho tiempo. Años si te soy sincera. Y esta es la segunda conversación que tenemos. Me es difícil pensar que si no fuera modelo, me hablarías. Pero ha sido divertido poder conseguir un beso tuyo. No intentes hacerme pensar que hay algo más. Nunca lo ha habido. No perdemos nada. En todo caso ganamos un recuerdo. Y mira, si algún día uno de los dos se hace famoso, el otro podrá decir que le besó.
- Tienes razón. - Concluyó el chico deciso aunque con cara apenada. Parecía que por dentro no pensara que eso estaba bien. Pero a Alexandra no le importaba.
Alexandra lo único que pensaba era que en unos minutos iba a llegar a la agencia, que era donde quería estar. Llegó, y se encontró con Den y Cristina, quienes acababan de ser contratadas por Intimissimi para la presentación de la nueva colección de ropa interior de primavera. Denisse estaba muy contenta. Cristina estaba más segura, y seria, pero a la vez se la veía contenta. Intimissimi es algo caro. Seguro que iban a cobrar bien.
Estefania vio a Alexandra y la cogió del brazo a la vez que le decía ''¡De aquí no te escapas!''. Alexandra sonrió y pensó que Estefanía le recordaba a su hermana pequeña, con quien había estado al dia anterior, viendo películas.
Estefanía quería jugar al escondite en lo que Cristina y Den volvían para poder ir las cuatro al gimnasio. Misteriosamente desde el punto de vista de Alexandra, el resto de compañeras de la habitación 411, estaban de acuerdo en jugar al escondite. Estefanía se ofreció voluntaria para quedársela y comenzó a contar. Alguien apagó las luces del pasillo y puesto que a las seis de la tarde en invierno es de noche, no se veía nada de luz. Otra persona agarró del brazo a Alexandra y ésta pensó que sería alguien de la habitación que la ayudaría a esconderse. <<¿A donde vamos?>> Preguntó Alexandra. <<Shhhhhhhhhh>> Le respondió quien la agarraba del brazo. Se abrió una puerta y ambas dos entraron por ella. La chica, encendió la luz y Alexandra pudo ver su rostro. No la conocía. No era de la habitación 411. Recordando que las demás chicas odiaban a las de la 411, decidió irse sin decir nada. Tenía miedo de que la chica pudiera hacerle algo.
- NO. Espera. - Dijo la chica con una voz bastante seria y enfadada mientras agarraba del brazo nuevamente a Alexandra, pero esta vez con un poco más de fuerza. Casi parecía hacerle daño.