Ella no se esperaba más que un piso, unas cámaras y puede que algunos decorados, pero en lugar de eso, se encontró con Golden Models Barcelona. La mayor agencia de modelos de la ciudad. Un edificio de cristaleras completo, con teléfonos sonando de fondo, gente haciendo papeleos y todo eso. Rápido encontraron el punto de información donde enseñaron la tarjeta y la secretaria les indicó el ascensor que debían coger. Llena de energía llamó al ascensor y una vez dentro, se encontró con dos modelos de la agencia. Parecían tener su edad, pero estaban mucho más desarrolladas. No era como se lo habían pintado. No eran modelos extradelgadas. Tenían sus curvas y eran preciosas. Además, escuchando su conversación, se apreciaba que ambas tenían cerebro. Ellas bajaron en el segundo piso. La chica debía ir al cuarto. Llegó y se acercó a un nuevo punto de información, pero esta vez más pequeño. Había una secretaria hablando por telefono: ''Golden Models Barcelona, ¿en qué puedo ayudarle? Sí, ahora le paso.'' La mujer, al ver que había personas esperando, colgó el telefono y les atendió.
- Buenos días, ¿en qué puedo ayudaros?
- ¡Buenos días! Un chico me dio esta tarjeta el otro d...
+ Ah sí sí, estaba avisada de que vendrías. ¿Como te llamas?
- Alexandra. Alex - Dijo confusa, porque no acababa de entender si era algo serio o más informal.
+ Alex es un nombre muy bonito. Y además eres muy guapa. ¿Tienes 16 años?
- Sí, acabo de cumplirlos. Pero he traído a mis padres.
+ Ya veo ya, jajaja. Pasad a ese despacho.
La secretaria señaló un pasillo a la derecha de su mesa en el que solo había una puerta. Alex, llamó dos veces y escuchó la voz del chico que decía ''adelante''. Abrió la puerta y entró, seguida de su madre y su padre un poco más separado. El chico al verla, se asombró. Tenía cara de creer que no iba a convencer a sus padres.
- Que bien que hayas podido venir. No he dejado de pensar en tus ojos.
Los padres de Alex se miraron entre sí y el silencio reino en la sala. Había sido un poco extraña aquella frase. El chico, lo notó y decidió añadir otra frase.
- Me recuerdas tanto a Mila Kunis.
Los padres de Alex se quedaron más tranquilos. Era un cumplido desde lo profesional, no tenían nada que ver sus sentimientos. Se veía que era un chico serio, pero a juzgar por sus pintas, los padres estimaron que era un artista. El fotógrafo podía ser.
- Yo soy el fotógrafo, pero también llevo los decorados. Si quereis, ya que me conoceis, podeis arreglar el contrato conmigo ya, o os puedo hacer una visita guiada por la agencia.
Alex enseguida dijo que fueran a firmar el contrato, pero sus padres la frenaron y dijeron que querían saber un poco más de la agencia.
- ¡Por supuesto! Os guiaré por este piso, y por el segundo que son donde más tiempo va a pasar...
+ Tienes un nombre muy artístico.
- Gracias - Dijo Alex seguido de una sonrisa extrañada. No acababa de comprender lo que quería decir aquello.
+ Por aquí hay un puente que nos lleva al edificio de atrás. Es una especie de hotel y es donde viven las modelos.
- ¿Tendría Alex que mudarse aquí?
+ Hombre, no es necesario, es una ayuda que facilita la agencia a las modelos que viven muy lejos, pues de lunes a jueves, el trabajo comienza a las seis de la mañana, y no queremos poner en peligro a las chicas a esas horas por la calle solas. Los viernes normalmente vuelven a sus casas aunque también pueden quedarse aquí. Las habitaciónes son de doce chicas, y en total hay 182 modelos. 183 si firmas el contrato con nosotros, Alex.
Alex sonrió como una tonta. Cada palabra que decía el chico, la convencía más y más. Los padres de Alex tambien estaban muy contentos con la idea. Entraron a un edificio bastante formal. Era un pasillo del que salían dos pasillos a los lados. Cada cinco metros había una puerta, y al final del pasillo había dos puertas que eran evidentemente los baños.
+ Si, pero tranquila, que en las habitaciones hay otros dos.
- Ah vale jajaja - Dijo Alex más tranquila.
Al acabar el pasillo Alex, le pidió al chico, de quien todavía no sabía el nombre, que le enseñara una habitación.
- ¿Por cierto, como te llamas?
Alex miró a Jorge y vio que tenía una expresión extraña en la cara. Parecía con ella decir que no era decisión suya enseñar las habitaciones, que había modelos dentro de ellas.
Justo en ese momento, salió una chica despampanante de una habitación con unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes. Llevaba una coleta y nada de maquillaje, y aún así, era preciosa.
Iba sonriendo, y eso le hizo a Alex pensar que ese era un lugar muy bonito donde vivir.
- ¡Hombre Jorge! ¿Y esta chica? ¿Es la nueva de la que nos hablaste?
Alex se sonrojó. Jorge la presentó.
- ¡Encantada Alexa! Yo soy Denisse pero por aquí me llaman Den.
+ Es Alex, jajajaa, encantada Den.
Todo lo que pasaba por la cabeza de Alex era que Denisse era un nombre originario de Sur america y Den no tenía pinta de ser de allí. Era bastante pálida y no tenía ningún acento.
- Den, ¿nos enseñarias tu habitación? Es que Alex quiere verla.
Denisse aceptó tranquilamente. No había ningún problema, pues las chicas debían estar desayunando o algo parecido.
Entraron en la habitación y consistia en cinco literas, y dos camas individuales. A lado de cada litera habia un armario y las dos camas individuales compartian uno. A la derecha nada más entrar a la habitación, veías el baño. No era muy grande, pero era muy limpio y además estaba lleno de productos de belleza.
Den fue hasta una de las camas individuales, la señaló y dijo: ''Esta es mi cama''
Extrañada, Alex pensó que le habría costado mucho conseguir aquella cama. Era la mejor sin duda.
Den se dio cuenta de lo que significaba la cara extraña de Alex y le dijo: ''Llevo aqui desde los catorce años y hace dos meses, por fin conseguí la cama jajajaja''.
- ¿Cuantos años tienes? - Preguntó Alex
- Yo acabo de cumplir 16.
Den sonrió y añadió: ''Vamos a ser buenas amigas''.
Alex solo pensaba que todo era perfecto, que su vida entera se había solucionado. Adiós a las dudas, adiós a andar cabizbaja y ser infeliz por no saber lo que quiere hacer con su vida. Hola a hacer lo que le gusta, a ser famosa, a dar vueltas por el mundo y a conocer a gente nueva. Solo quería firmar el contrato de una vez. Sus padres, miraron a Jorge y contentos dijeron que estaban decididos a firmar el contrato. Se dirigieron al despacho de Jorge en el que habían estado antes. Ya allí, Jorge les habló del papeleo y las cosas aburridas que no le interesaban a Alex. Alex solo escuchaba lo que le interesaba. El contrato que firmó Alex decía que debía permanecer dos años en la agencia y luego renovar si seguía queriendo. Que tenía una semana de prueba, por si era muy duro y quería echarse atrás, y que el sueldo que iba a cobrar mensualmente era de 6.000 euros. 5.000 € si se quedaba a vivir allí , que era lo que quería. Sus padres no pusieron mucha resistencia a que viviera allí. 5.000 € también era una cantidad razonable y habían visto como iba a vivir y que no había ningún problema. Estaban a Jueves y Alex se mudaría el Lunes para comenzar la semana de prueba.
Jorge le recomendó a Alex despedirse de sus amigos y compañeros del colegio pues solo iba a verles por las tardes durante cuatro meses y luego no los vería más. Alex pensó para sus adentros, que en realidad no tenía a nadie tan cercano de quien despedirse como en las peliculas. Solo diría adiós a su grupo de conocidas, con quien de vez en cuando quedaba para pasar las tardes comiendo pipas en el centro comercial. A quien más tiempo le dedicó para la despedida Alex, fue a su profesor de Lengua. Siempre había sido su favorito. Y eso era algo que todo el mundo sabía. A Alex no se le daba muy bien esa asignatura, pero la aprobaba para caerle bien al profesor. Era muy importante para ella caerle bien a ese profesor. Cuando se despidió de él, también le preguntó si le parecía bien. El profesor se limitó a sonreir e insinuarle que todo lo que se propusiera lo iba a conseguir y que estaría bien que en unos años pueda decir ''Yo dí clases a esa modelo tan famosa''. Alex no cabía en sí de felicidad. Por una vez en la vida, su vida le pertenecía. Ella llevaba las riendas. Iba a hacer lo que quería y tenía la seguridad de que le iba a salir bien. Una vez despedida de los compañeros, amigos y profesores, se decidió a darse el fin de semana de la historia. Que consistía en salir el Sábado por la noche hasta que aguantara.
Esa noche, casualmente, se encontró con un chico que siempre le había agradado pero con el que nunca había tenido el placer de hablar. Despues de saludarse, Alex se dio cuenta de que el chico sabía mucho más de ella, que ella. El chico estaba bastante angustiado y triste. Decía que la iba a echar de menos. Alexandra no entendía casi nada. Ellos dos nunca habían hablado, no sabía que podía sentir tan solo viéndole por los pasillos o escuchando su nombre.
No le dio mucha importancia, y decidió darle un beso de despedida. A el chico le sentó bien ese beso, y parecía como que recuperaba su sonrisa.
El domingo, Alex lo pasó con su hermana pequeña viendo películas mientras hacía la maleta. La maleta de Alex consístia en su armario entero. Cuando la madre de Alexandra entró en la habitación, le recordó que todavía iba a vivir de viernes a domingo en esa casa y que estaría bien tener un poco de ropa. Alexandra se rió, asintió y empezó a sacar ropa de la maleta. Se la veía nerviosa. Su vida iba a empezar.