3 inauguraciones en el Museo Carrillo
Además de estas tres muestras, el museo tiene abiertas otras dos. Mucho que ver en este recinto si deciden visitarlo en estas fechas.
El 14 de abril fue a primera inauguración del año para el museo de Arte Carrillo Gil y se fueron grande a abrir 3 exposiciones.
En el tercer piso del museo se encuentra una exposición retrospectiva del pintor abstracto Mauricio Sandoval titulada Una antología poético-orgánica. La muestra presenta obra desde la década de los noventa a la fecha: pinturas, en su mayoría de gran formato; dibujos, estudios, un ejemplar de La diosa blanca de Robert Graves y objetos que parecen haber servido de modelos para las series de pinturas y dibujos. Esta muestra se ve altamente beneficiada por el buen trabajo museográfico del Carrillo: buenos tiros visuales, manejo del espacio y la disposición de las piezas, permitiendo una buena circulación aún en los pasillos estrechos. La muestra fue curada por Guillermo Santamarina, sobre el discurso curatorial y la propuesta de montaje es importante enfatizar el papel que tiene la obra La diosa blanca, un compilado de mitos y religión de culturas clásicas y arcaicas, que articulan las obras de Mauricio Sandoval. Un ensayo poético-poietico de construcción de exposición y argumentación en comunidad con la obra, entendidas como figuras orgánicas que apelan dialogar con el espectador y el artista sobre la necesidad de invocar a la diosa blanca y la necesidad básica de la creación artística como culto a ella, la primera musa, la representación de la esencia de la inspiración-creación artística misma. El texto de Santamarina que se puede leer en sala, como en casi toda exposición contemporánea, abusa de usar un lenguaje abigarrado para hablar de la obra y el proceso del artista, dificultando la comprensión y apropiación del mismo para el público no especializado.
Por otro lado, los grandes formatos se imponen, la paleta es brillante; empastes y superposiciones de color que invitan a la contemplación, acompañadas de dibujos y bocetos.
Las otras dos exposiciones se encuentran en los denominados “gabinetes”, que son salas pequeñas ubicadas en el segundo y tercer piso.
En el Gabinete de video se muestra Griot, la verdad o los dispositivos de exposición, obra colectiva de Ana Belen Paizanni, Arqueles Estrada y Gilberto Pérez quienes, basándose en el archivo del museo, cuestiona el valor mismo de esos registros de obra con la pregunta ¿Cómo es que la exposición enfrenta al espacio que habita? La reflexión sobre la imagen se hace en el marco de una contemporaneidad saturada por los falseables discursos de verdad. El audio son una serie de mezclas que parecen reproducirse de inicio a fin sin edición ni integración entre ellas, aunado a eso, se oyen fragmentos de lo que parece una lectura de citas de diversos pensadores como Sassure, Barthes, Foucault, Deleuze, entre otros, quienes han cuestionado el valor de la imagen, los discursos y el montaje como verdad. La obra satura los sentidos con una proyección monocanal de gran formato que en momentos semeja a un estrobo. El resultado es una saturación que no invita a continuar viendo y un texto que reitera que no tiene sentido ver porque no podemos fiarnos de las imágenes. Por todos estos elementos la pieza puede aparecer compleja y tal vez sea necesario verla más de una vez y de principio a fin. Podría considerarse un “collage video filosófico”, ya que existe una propuesta saturada que puede operar como cuestionamientos sobre el valor del propio archivo del Museo.
Finalmente, en el Gabinete de dibujo, se presenta la obra de Iván Trueta con la serie de dibujos Hágalo usted mismo. Técnicamente están bien ejecutados, limpios y miméticos, pero no es ahí donde reside el valor de la propuesta, sino en los conceptos y en la resignificación irónica del DIY (Do It Yourself). Cada serie está numerada para presentar el orden de los pasos que uno debe seguir (Hágalo usted mismo) para ser ejecutado, encajuelado o para “bajar a alguien por los chescos”. Iván Trueta critica a la violencia en México de manera contundente e hilarante, debido a que las representaciones son funestamente familiares. Y se vuelve aún más hilarante si pensamos en el origen punk en los ochentas del DIY donde se concibe como un acto de resistencia o producción contracultural y que, a su vez, reinterpretados en la cultura contemporánea denominan una opción más barata y casera de hacer las cosas, fortalecida por la difusión y apropiación en internet. Concreta y directa, brillante.
por: Las Pléyades













