@cats-dont-draw @purr-no-graphic (te taggeo en ambas por si no lo ves en una :'v) Esto es de que estaba hablando, el fanfic que hice inspirado en el ask tuyo, sé que dije que iba a ser basado en el de los juguetes pero.... Releí ese varias veces y no importaba que le modificara no me terminaba de gustar. Así que hice este, basado en que Morinaga sería un powerbottom (aunque... No lo logré bien logrado, mi amor por Morinaga pasivo y masoquista no me dejo :'v)
También, el ban de n//s//f//w de Tumblr me la suda, perdón por tardarme milenios pero aquí finalmente te lo tengo, enserio espero que te guste! <3
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—Senpai… —El hombre susurro, jadeante, deshaciendose de su camisa con lentitud, la seducción de las acciones solo calentando más su cuerpo, la sangre repartiéndose entre su rostro y su entrepierna solo aumentando su vergüenza, mientras ahí, acostado en la cama, excitado y ansioso, desviaba la mirada a la desnudez del hombre que se posaba entre sus piernas.
—¿Por qué? ¿De que te avergüenzas, Senpai? No te gusta mi cuerpo? O te da pena que vea el tuyo? A mí me encanta tu figura, eres precioso, guapo, atlético...—Beso sus muslos, peligrosamente acercándose a su erección cada palabra, sus ojos llenos de un deseo carnal, al mismo tiempo repletos de tanto apreció, su seductora sonrisa quitándole lo poco de aliento que le quedaba mientras Souichi intentaba suprimir la anticipación, el placer que tan leves gestos le causaban. —...sensual, masculino, erótico. Eres perfecto, Senpai.
—Ne, Senpai, qué opinas de mi cuerpo? Te gusta? Te excita? Dime, Senpai. —El hombre frotó su miembro con lentitud, tentandolo mientras le miraba con ojos deseosos, besos y marcas de gentiles mordidas cubriendo sus muslos.
—A-ah, no digas ese tipo de… ah, no me intere-nng, ah, m-maldición…
—Enserio? Ni un poco? —El hombre paro las atenciones, guiando una de las manos del mayor por su propio rostro, acariciándolo, sus ojos algo desanimados por sus palabras —Senpai, se honesto conmigo ¿No me deseas tanto como yo a ti?
—N-no lo sé… —Los ojos tristones de su amante forzaron más palabras de su boca—¿C-como lo sabría?
—¿Como, preguntas? —Morinaga murmuró, su expresión de repente cambiando a una tímida y divagante por unos momentos, y a Souichi le pareció ver más sonrojo aparecer en sus pómulos—Dejame... Responder esa pregunta haciendo algo nuevo, Senpai.
Y con esas palabras, su tono de voz tan lleno de incertidumbre, Souichi estaba por cuestionarlo hasta que el pelinegro empezó a mimar su miembro con su boca, el sentimiento cálido y tan arrasador placer sacando todo de su cabeza, sus reacciones al gesto agitadas y ruidosas, lascivos gemidos llenando el espacio. La placentera tortura distrayendo al mayor lo suficiente para pasar por alto el lubricante abierto en la cama y las ocupadas y resbalosas manos del menor en un cuerpo que no era el suyo.
—¡Morina-¡Ah! Nng, ah… N-no te detengas, maldición… —Gruño cuando sintió al hombre sacar el miembro de su boca, su excitación notable y sus ansias de llegar al clímax obvias.
—Perdona, Senpai. Nng, p-pero aún es muy pronto para correrte, apenas me estoy preparando para tí… —Tetsuhiro exclamo, su voz por alguna razón temblorosa, y su expresión enrojecida. Tatsumi no proceso a tiempo sus palabras como para poder cuestionarle antes de ver como su amante se montaba encima de su regazo, una completa vista de su cuerpo desnudo ante sus ojos.
—Ah ¡¿Que se supone que haces, bastardo?! Eres pesado, b-bajate, idio-¡Nng! —Trato de incorporarse, poniendo sus codos en las sábanas, pero la mirada fogosa y dominante y el tacto de sus resbalosos dedos sobre su miembro le hicieron callar.
—Ne, Senpai, mírame ¿Que es lo que sientes? —Acaricio más su miembro, manteniendo sus ojos en su mirada, Souichi intento concentrarse en la sensación, controlar sus curiosos y fascinados ojos, pero el esfuerzo fue en vano, vio su expresión seductora y sus ojos intensos, recorrió la piel de su amplio pecho, viajando por su vientre y sentir el pudor invadirle al verle tan excitado como el, su cabello desordenado y su figura lujuriosa. —Esa calidez, esa excitación, Senpai, eso es deseo. Eso es lo que siento cada vez que te veo, me excita, me emociona, justo como a ti ahora mismo, Senpai.
Jadeando, tratando de ignorar sus palabras y deseando que el pervertido de su amante no notará su impaciencia, gimió con sorpresa al ver al ver al hombre posicionarse encima de su miembro y sosteniéndo este encima de su entrada, verle con pasión, determinado.
—¡¿Q-que rayos estás h- ¡Hng!
—Tranquilizate, Senpai, ha pasado mucho-a-ah, tiempo desde la última vez que hice esto, pero te aseguro, nng, que se sentirá bien.—Bajando sus caderas con cuidado, mordiéndose el labio al invasivo sentimiento y al leve dolor combinado con el placer, los gemidos por parte de su amado impulsandole a continuar, Tetsuhiro suspiro agitado y, apoyándose momentáneamente en el pecho de Souichi, bajo totalmente sus caderas con un movimiento brusco, el alto gemido que salió de sus labios confundiendose con los gruñidos y lascivos sonidos que su amado producía, sus manos estrechando fuertemente las sábanas.
—U-unh, S-senpai, ah, estás tan duro… Nng, Senpai, Senpai... —El chico movió sus caderas levemente, acostumbrandose al sentimiento, ligeros gemidos agitados mientras probaba moverse haciendo que Souichi le observará con éxtasis, su rostro descompuesto y sus pómulos enrojecidos, su cuerpo a la merced de una complacencia que el mismo podía producir y producirle también. Pero que al mismo tiempo, era demasiado intensa.
Viéndole con atención, unos simples movimientos hicieron la sensación tan arrebatadora que recorría a su cuerpo insoportable, sintió su excitación llevandole al clímax al mismo tiempo que sintió temblar al hombre, un gemido junto con una mirada fogosa que le miraban víctimas de torturante placer le hizo tragar saliva, la sensación húmeda y caliente sintiendose tan intensa mientras jadeaba agitado, sus manos debatiendo entre sostener las caderas del hombre o agarrar las sábanas.
—Oh, s-senpai, a-ah, maldición… E-eso fue demasiado pronto, se lo bien que se siente, pero trata de aguantar, después de todo, solo estamos comenzando. —Suspiró, tembloroso, apoyándose contra su pecho desnudo y mirándole malicioso antes de moverse, el sonido de piel con piel y el deleitante sentir volviendo loco a Souichi, rápidamente despertando su deseo otra vez, su erección volviendo.
No solo eso, la vista, los sonidos que salían de su boca, los gestos de debilidad que venían del hombre encima suyo, esas acciones también le traían loco. Todo era demasiado excitante, nuevo, placentero.
—¡A-ah! Si, ah, justo ahí, nng, g-gah, Senpai, Senpai, oh, mng… —El chico gimió con éxtasis, moviéndose repetidamente, aparentemente habiendo encontrado su próstata y asegurándose de moverse de manera que la estimulación diera justamente en ese punto. Souichi no podía controlar sus gemidos, el placer que le otorgaban fuera de su control, no acostumbrado a este tipo de sensación, la estimulación tan intensa y placentera, la vista excitante, tan inesperado pero oh, tan extraño.
La extraña dominancia de Tetsuhiro a pesar de su actual posición nublaba su cabeza, su rostro que se descomponía en placer, sus movimientos erráticos, sus gemidos, todo causando una reacción tan afanosa en su cuerpo, la excitación que le apresaba avergonzandole.
Las ahora fuerte estocadas que Morinaga forzaba en su propio cuerpo lo tenían temblando, el extraño sonido de Morinaga suspirando y gimiendo con ahínco todo lo que podían escuchar sus oídos, la textura suave de las sábanas debajo de sus dedos mientras se sostenía a ellas con desespero dándole aún más consciencia de la situación en la que se encontraba y el rol que estaba— no deliberadamente— jugando. Sintiendo la velocidad de los movimientos de su amante disminuir, Souichi le miró impaciente, la provocadora visión que recibió su mirada hipnotizandolo.
—¡Gah, m-maldición! Ah, S-senpai, no puedo- ¡Mng! V-voy a correrme si continúo, e-espera… —Tetsuhiro detuvo sus movimientos, apoyado en su vientre, temblando con esmero, sudor resbalandose por su piel y el rubor de su rostro haciendole ver lujurioso y atractivo mientras trataba de regular su respiración. Su miembro goteando y su estado erótico robando un gruñido deseoso de su amado, su calentura amenazando con superar su autocontrol, la debilidad del placer que le arrasaba pasando a segundo plano cuando sintió al hombre apretarle dentro de sí, la calidez y humedad haciendo a su cordura y paciencia desvanecerse.
Sosteniendo la cadera del hombre, forzó su cuerpo hacia abajo, logrando robar un fuerte gemido de sus labios, su mirada fogosa y anonadada por su repentina dominancia observándole débilmente. Mordiéndose el labio, Tatsumi sostuvo sus caderas mientras ignoraba las jadeantes protestas de que se correría del hombre, y dando una embestida, aprecio la expresión de placer y sorpresa en el rostro de su amante, extasiado, su cuerpo desesperado por el climax temblando en demasía mientras el movimiento de sus cuerpos, sus jadeos y el sonido de piel con piel llenaba la habitación.
—¡Ah, Senpai! E-enserio v-voy a correrme, ah, espera, espe-¡Nng! M-mi próstata es- ¡Oh, a-ah! …m-muy sensible, Senpai, p-por favor ¡Gah! —Llevando su mano a su boca, trato de disminuir sus sonidos, el agudo placer arrasando con su compostura, jadeando, gotas de sudor resbalandose por su piel, cerro fuertemente sus ojos mientras sentía el orgasmo llenarle de complacencia y satisfacción, un exquisito sentimiento, tan sensible e intenso arrasando consigo, dejándolo agotado y en extasiado estado, la sensación de aún más humedad dentro de sí y el rostro exhausto, agitado y enrojecido de su Senpai trayendolo de vuelta a la realidad.
—Sen… S-senpai, ah, s-se sintió bien, no es así? —Le sonrió jadeante, incorporandose y sacando su miembro de su interior, el sensible sentimiento haciéndole morderse el labio, cansado, se acostó a su lado, mejillas enrojecidas y cuerpo fatigado, la calmante éxtasis que tener un orgasmo le causaba tomando control de su cuerpo, acurrucandose junto a su amado Senpai, quién aún se recuperaba de su propio placer, mirada perdida y cabello hecho un desastre. —Ne, Senpai… estás bien? …te gusto? Senpai?
El silencio no calmaba los nervios que lo que acababa de hacer le causaban, no que su amargado hombre fuera especialmente conversador justo después de haber pasado una noche apasionada, pero por lo menos siempre decía algo, no importaba si era una excusa o un insulto.
—Morinaga… — La repentina voz tan rasposa y agotada de su amado llegó a sus oídos, y viéndolo voltearse, mirandole cansado, dejo a la incertidumbre llenarle.
—¿Q-que se supone que fue eso, pervertido de mierda?
—¡¿Eh?¡ Dices eso como si no te hubiera gustado… Pensé que era una buena idea en el momento, no había sido el pasivo desde hace un largo, largo tiempo, pero si lo odiaste tanto, Senpai…
—N-nunca dije que lo hubiera odiado.
—¿Hmm? Pero no respondiste cuando te pregunté si te gusto, y además, la manera en la que preguntaste eso...
—F-fue demasiado repentino, de todas las asquerosidades de las que eres capaz no pensé que… tu estando arriba mientras… ¡U-ugh! ¡Simplemente no esperaba que hicieras eso!
—Eh~? Dice el hombre que me penetró con tanta rudeza hace solo unos minutos? Hablame de cosas repentinas... Mis caderas dolerán mañana solo por eso, no te veo en posición de quejarte… —Hizo un puchero, sonrojándose un poco.
—¡Maldición, t-tu enserio…! Eres un tremendo desvergonzado. Solo cállate y duérmete, eso nunca pasó. —Le dió la espalda, algo abochornado al respecto cuando lo decía en voz alta. Morinaga soltó el puchero por un momento y se permitió mirar divagante a la espalda de su amado, sonrojándose a la memoria de lo que acababan de hacer.
Acercándose al hombre, le abrazo desde atrás, sintiendo el cuerpo del otro tensarse a la leve acción.
—…ne, Senpai. No es como si no me hubiera gustado tampoco, solo lo digo para molestarte. En verdad, me gustó mucho cuando agarraste mis caderas y fuiste tan rudo conmigo, se sintió muy, muy bien, aunque es verdad que me sorprendiste, no pensé que pudieras ser un despiadado en la cama también. — Se rió, apoyando su barbilla en el hombro del mayor — Si no te gustó, no insistiré en ello pero… me hubiera gustado hacerlo otra vez, que tú me lo hicieras a mi, que fueras rudo y que me miraras con tanto deseo, sé sintió bien, muy bien, si te soy honesto, pero si Senpai lo odio tanto, no se repetirá con tal de no hacerte sentir incómodo.
—…te lo repito, no dije que lo haya odiado. Y t-tampoco te dije que no se r-repetiria, tienes que dejar de saltar a conclusiones por ti mismo.
—…eh? Eso significa que querrías volver a hacerlo en el futuro, Senpai? ¡Eh~! ¿Cuando? De igual manera o querrías que yo estuviera abajo la proxima vez ? Ah, quizás también probar algunos juguetes? Los vibradores siempre me han dado curiosidad pero Senpai no es para nada pequeño así que no sabría si sería necesario uno para que pueda correrme cuando con Senpai me basta y me sobr-
—¡M-maldición, cállate, maldito pervertido de mierda! — Le estampó la almohada en la cara, abochornado y exasperado por su falta de vergüenza. Y mientras Morinaga lloriqueaba e insistía en que ya no diría esas cosas y que le escuchara, Souichi pensó en como se sentiría lograr que Morinaga hiciera ese rostro descompuesto, deseoso, y débil totalmente por si mismo, con él en control y su placer a su merced.
Y sintiendo su rostro enrojecer y su deseo despertando de nuevo a tan lasciva fantasía, le propinó un golpe final al persistente chico antes de observarle lloriquear por última vez y finalmente acostarse resignado, acurrucandose en su espalda mientras lagrimeaba, Souichi se volteó pasados unos minutos, viéndole respirar suavemente, sus ojos cerrados y semblante calmado, admirando su rostro por solo unos segundos, acercó su mano a su rostro para quitar un mechón de cabello de sus ojos y cerró los suyos hasta terminar el mismo en el mundo de lo sueños.
Y si por la mañana termino acurrucado entre sus brazos, abrazándole fuertemente, ahogándose en su aroma y cómodo en su presencia, fue por total accidente.