También te amé por todas esas noches de insomnio que me causaste, por todo ese develó que provocaste, por todas esas lágrimas que crearon un río, por toda la tristeza infinita que hizo que me volviera una eterna sonámbula de ojeras que hablaban de ti, de huellas que quedaron grabadas por tu olvido.
Te adoro como a alguien que nunca existió, pero tambien me volvió aquella que siempre soñara, aquella que escribirá por y para ti. Porque aún sin estar, siempre serás mío, parte de mi.
Leregi Renga














