no puede evitarlo. la simple idea de que esté sentado en el sofá le hierve la sangre y pretender lo contrario resulta cada vez más difícil. aquella noche, incluso, ha decidido no beber demasiado, para evitar que lengua se suelte de más y que todo termine en caos... ah, aunque debe admitir que un poco le gustaría. "¿eh? sí, sí, puedes agarrar de la heladera lo que quieras." responde ante pregunta que llega de uno de los invitados, sin prestar demasiada atención, para luego regresar con cerveza en mano hacia el centro de la reunión. no sabe si se trata de un accidente, o parte de ella lo hace con intención, pero ligero empujón que proporciona a masculino termina salpicando bebida; un poco a ella, un poco a él. "lo siento, creo que bebí de más." inocencia es falsa, al igual que risita que pretende amabilidad. no tarda en llevar la mirada hacia mara. "babe, me voy a tener que cambiar —¿no me ayudás?" no era raro, por supueso, que su amiga le ayudara a elegir atuendos y viceversa.