¿Nano que?
Avanza noviembre con el alma en un hilo. Siento la vida resbalar por mis manos, mi cuerpo esta cansado de todo menos lo importante; hay algo aqui que me molesta y me tiene inquieta... y es que para cumplir esta mision, entregarme, ahora (como siempre), es mas que complicado.
Esta sensación en mi pecho de que algo esta mal, no es la primera vez que lo siento, la mayoría de las veces simplemente aparece como un recordatorio de que hay un universo que dejé a medio terminar. Un universo sin una puerta de salida, cuyos personajes me acechan en la oscuridad, se asoman por las cornisas cuando creen que no puedo verlos. Me observan seguir adelante con mi vida sin darme cuenta de que dejé las suyas congeladas en el tiempo, condenados a vivir la misma historia, una y otra vez.
Lloran en silencio por el desenlace de los problemas que están destinados a sufrir eternamente, hasta el glorioso día en que despierte de mi mundo y me sumerja al suyo, para terminar lo que comencé. Algunas veces desearía no tener que hacerlo, sufren en silencio y se quedan suspendidos en el aire, su angustia me carcome por dentro y debo dejar de mirar esta hoja en blanco que me culpa de todos sus problemas. El teléfono, la música, la taza de café frío a medio terminar, todos ellos me hacen sentirme responsable de las manos que están a punto de llenarse de sangre, mientras maquilo en mi mente la solución a todos nuestros problemas.
Me observan perderme de esta realidad, con una sonrisa en los labios. Pasan los minutos, las horas, los días y yo sigo aquí frente a este universo de sentimientos que me invade, que me lleva a llorar sin más motivos que el dolor de mi corazón, por que lo siento demasiado.
Esta idea en mi cabeza, que duele en el alma y me destroza el corazón. Esas palabras que son más difíciles de materializar que la realidad misma; continuar con vida es fácil, crearla… esa es otra historia.







