So excited for this silly little thing to be done (hopefully this weekend!!! TEP is a webtoon that I recommend to anyone who likes enemies to lovers and silly Highschool BS!
@orangesodaspirit I hope you see this;; I can’t tag you properly because you don’t follow me on main (@jordiipordii) but anywaaaay I hope you DO see this and you like it!! 🤗✨
Tengo que encontrarle nombre a esta cosa. Un regalo rapido para Cherri, aunque me dijo que no queria nada salvo el Au que le debo de demons, no pude resistir hacerle algo aparte porque como te tratan debes tratar. Y ella me ha tratado demasiado bien!
Notas: En mi HP, Manu can be a bag of dicks sometimes. You know, like canon.
Primer día
Julio no gritó de emoción cuando recibió su carta para atender a la escuela de magia. Sabría que vendría desde que Miguel recibió la suya un año antes. Más bien lanzó un suspiro de alivio y murmuró un “al fin”.
Y es que al fin podría decirle adiós a esa casa, que se había vuelto inauditamente grande desde que Miguel no estaba. Sus tutores se pasaban el día trabajando, por lo que Julio debía buscar que hacer por su cuenta. Y fue en ese tiempo que Julio se dio cuenta de algo: Cuan Miguelcéntrico lo era todo. No Miguel significaba no aprender trucos mágicos que no debería, no escapadas nocturnas, no jugar bromas a sus mayores. O sea, podía hacer todo eso, pero no era tan divertido cómo hacerlo en compañía. Y Julio odiaba sentirse tan dependiente.
Ah, y en nota aparte y sin ningún tipo de sentimiento cercano a celos o envidia, también le fascinaba la idea de no volver a experimentar otra visita de Migue, y el cómo todo el mundo solo prestaba atención a sus incesables historias de la vida de un joven mago. ¿Y él? Un dragón se lo podría tragar ahí mismo y nadie se enteraría hasta que pidieran por la sal y no se las pasara… okey, quizás un poquito de celos si tenía. En especial cuando ahora los adultos le enseñaban trucos que se habían negado enseñarle a él.
Lo peor es que Miguel ni siquiera se ufanaba del asunto. Sólo estaba emocionado de todo el asunto y no podía dejar de hablar de ello. Y cómo trataba de pasar el mayor tiempo con Julio, este tenía que tragarse la mayoría de historias y fingir que no le molestaba…hasta que se cansaba y le mandaba a callar, por supuesto.
La única cosa buena, era que Miguel se ofrecía para enseñarle los trucos que había aprendido. Y Julio no podía dejar de maravillarse las cosas que podía hacer Miguel, con apenas un año de estudios. Eso no podía ser normal. Y antes de darse cuenta, estaba oficial y totalmente celoso.
Pero eso ya estaba por terminar.
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— ¡Slytherin! —gritó el sombrero.
Julio sonrió con algo de malicia.
—Si no fuera porque me conozco, me ofendería —le comentó al sombrero.
—Buena suerte, chico —le respondió el sombrero—. Trata de no ser el siguiente Lord Voldemort.
—No promesas —respondió Julio, poniéndose de pie al tiempo en que le quitaban el sombrero.
Y caminó a su lugar, sonriendo con confianza. Buscó con sus ojos a Miguel, casi de forma inconsciente. Y cuando su mirada se chocó con la mirada de desilusión de su hermano, tuvo que romper el contacto de inmediato. Su sonrisa disminuyó por unos segundos, y luego tomó una expresión más seria.
Lo sentía por Miguel y sus pretensiones de tenerlo cerca. Pero él no había llegado a la escuela para volver a vivir bajo su sombra. Había ido a crearse un nombre y obtener más habilidades. Estar a la par con él. No aceptaría menos.
Dramático Miguel y sus lamentos que tuvo que escuchar antes de unirse a su grupo. Gracias a eso se había quedado atrás y ahora debía llegar solo. Si, suponía que había sido algo duro para él que su “dulce” hermanito quedara en la “peor” casa, y básicamente la opuesta a la suya, pero que culpa podía tener él de ser sexy y peligroso. Esas aptitudes eran su fuerte.
—Los nuevos por este lado —le dijo un muchacho que encontró en su camino, parecía uno o dos años mayor que él, señalando un corredor oscuro que se extendía hasta un fondo mucho mas oscuro.
—Ah —respondió Julio, tratando de no sonar intimidado. Pero de verdad, muchos juegos de video de horror le habían enseñado a pasar de entrar en semejantes corredores. Pero hey, escuela mágica y hogar de las serpientes, imaginaba que el lugar tenía que ser algo tenebroso.
—Vamos, yo te llevo —dijo el joven, empezando a caminar frente a él.
Julio lo siguió, notando en el trayecto cómo la pared no se interrumpía con puertas. Se suponía que iría a los dormitorios. Pero al parecer su escolta quería llevarlo a sala común.
Julio se apresuró a comunicarle el posible error de dirección a su escolta, y este se volteó y respondió apuntándole con su varita.
— Petrificus Totalus—dijo este, con un movimiento rápido de su varita.
Y antes de que Julio pudiese darse cuenta de lo que estaba pasando, estaba tirado en el suelo, apenas pudiendo pestañear, tieso cómo una tabla.
—Los nuevos son tan fáciles —dijo el joven, con un tono lleno de decepción. Caminó hacia Julio, y estando en su campo visual, se sonrió con sorna—. ¿O será porque eres hermano de Miguel y la estupidez es de familia?
Julio tensó su cuerpo al oír el nombre de su hermano. Pero sus miembros no obedecieron a sus órdenes, permaneciendo paralizado en el suelo.
—Bueno, veamos que tienes —dijo, arrodillándose junto a él y para ira de Julio, buscando entre sus bolsillos.
Y mientras esto pasaba, Julio pasaba el tiempo intentando levantarse y encajarle los dientes en el cuello. Eso y sentirse mortificado por caer en una trampa de forma tan fácil. su venganza sería algo terrible, ya lo podía ver.
—Qué carajo…
Su atacante levantó la cabeza justo a tiempo para ser impactado por lo que Julio sólo podría describir cómo un chorro de luz purpura, mezclado con fuego y humo del mismo color.
Su atacante pronto se vio atrapado en una burbuja azul pálida, flotando gentilmente encima de su cuerpo.
—¡Hey! —se quejó este, golpeando la burbuja, varias veces.
—No te pega ser un abusivo, Manuel —dijo una voz calmada, viniendo por el camino que Julio había pasado antes—. Si quieres molestar a Miguel, hay mejores formas que molestar a su hermano. Lo que me recuerda, Julio, ¿no? Ya te puedes mover.
Y en efecto, Julio notó que el sentimiento de rigidez se había ido. Y empezó a ponerse de pie, volteándose para ver quien le había rescatado.
—Hola —dijo este, con varita en una mano y moviendo la otra en gesto de saludo.
Julio se puso de pie, sin saber que esperar. Sus ropas decían Slytherin, aunque le quedaban algo grandes, pero su actitud era otra cosa. Y se veía molesto por la forma en que le estaban tratando, a él, un perfecto desconocido.
—Pensé que teníamos un trato, Dani —dijo Manuel desde su prisión—. Yo no me metía con ustedes, ni ustedes conmigo.
—No, tú tenías un trato con Martín, yo no tengo nada que ver —replicó Daniel—. Pero tampoco es para tanto. Tú nos dejas seguir en paz y yo te saco de…
Las palabras de Daniel fueron interrumpidas por el grito que hizo Julio al tiempo en que pateaba con fuerza la burbuja, la cual se propulsó a toda velocidad hacia el fondo oscuro del corredor, chocando contra las paredes a cada tanto.
—Hijoeputaaaaaa —gritaba Manuel hasta que su voz se perdió en la oscuridad.
—oh… —dijo Daniel, visiblemente sorprendido—. No es que no se lo mereciera, pero carai.
Julio emitió un gruñido mientras se sacudía las ropas, tratando de mantener la poca dignidad que le quedaba.
—No lo tomes personal, solo quería molestarte para molestar a Miguel. Apuesto a que ni siquiera planeaba quitarte algo —dijo Daniel, tratando de hacerle suavizar la tensión que se veía en su rostro.
—El que jode conmigo, jode conmigo —respondió Julio—. Cómo sea, gracias por la ayuda. ¿Sabes donde puedo llegar al dormitorio?
—Yo te llevo, de ahí vengo —dijo Daniel con un tono bastante amigable—. Ah, y ya que estamos, y veo la confusión en tu cara, no, no soy de tu casa. Soy de la casa del tejón. Pero andaba visitando a mi primo y visto esto para no molestar. Alguien siempre me ayuda con la contraseña.
—Aaah… suena ilegal, me gusta —admitió Julio.
—Cómo sea, eres hermano de Miguel, ¿no? El no se ha callado de que venías finalmente. Solo por ser familia, te encontrarás con muchas cosas raras.
—Yay, que felicidad…
A Daniel, sus palabras sarcásticas fueron motivo de risa.
—Descuida, no dejes que eso te moleste. Dentro de poco y le tomarás el pulso a las cosas.
Daniel siguió hablando, mencionando detalles que Julio nunca preguntó y dándole todos los secretos que conocía de la casa de la que no era miembro.
Para cuando estaban a la entrada, Julio estaba convencido de que iban a llevarse bien.
FIN
Ok, hear me out. Que si, pienso que Manu iría al club de las serpientes. Mis razones son por su personalidad, yo lo veo como una persona más calculadora. Se mete en los asuntos solo si le son de provecho en alguna forma, y tiene un pequeño tinte de abusivo. O al menos eso aprendí de leer algo de las guerras y demaces. Pero no lo considero alguien heroico (die for someone? Bitch please, bury that mothefucker), ni lo suficientemente nerd (aunque si le gusta leer) y ni hablemos de abierto y amistoso (…). Dejando a un lado lo tsundere (lo cual considero side-joke que se puede agregar independientemente de la casa- Manuel es inteligente, fuerte y con sus propios planes, que es igual a peligroso. Que es igual a Slytherin.
Bajo el cut para saber. Tomarme un break para hacer otras cosas me sirvió para bajarle a la tensión. Pero molesta conmigo porque debí haber terminado para antes de Febrero, dang.
Ecuper: Okey, admito que sudé, pero fue divertido a la vez. Y sudé y desvelé...pero fue divertido, se entiende? Pero ya está hecho. Ahora a esperar. Oh, y claro que salió oneshot, faltaría mas. Si mal no conté, mas de dos mil palabras. Biggest oneshot hasta el momento.
Mutantes: hell. Esto se ha vuelto mas largo de lo previsto.
Pre-colombinos: A mitad!
Lap danc: A cuarto de mitad!
Pandilleros: A medias!
Martín celoso: a medias!
Demon AU fic: Em... yeah, este va a ser mi dezezperation move.
Esto es un regalo para Cherri porque soy una mala amiga.
—Joder —dijo Julio mientras luchaba con los pantalones de Daniel, a quien tenía debajo, contra la cama—. ¿Es que tengo que sacrificar a un animal para que se desabrochen o que?
Daniel rió en voz alta, sintiendo los tirones de Julio.
Esos pantalones eran de sus favoritos. Ajustados y levanta colas. Y en el caso de Julio, levantaba otra cosa; había estado mimoso todo el día y cuando finalmente estuvieron a solas, no dudó en susurrarle que tenía una erección.
—En serio, ¿Cómo usas ropa interior con estos? — le preguntó. Y por su tono, incluso él encontraba divertido su predicamento.
—¿Ropa interior? —Respondió Daniel con tono de falsa inocencia—. ¿Con estos pantalones? Nunca podría.
Julio levantó el rostro y lo miró por un segundo antes de volver a mirar dicha prenda y redoblar esfuerzos.
—¡Estás loco! —le dijo Daniel sin poder parar de reírse, sintiendo cómo finalmente Julio tiraba de sus pantalones, dejándolo en ropa interior. No se sintió incomodo, pero su rostr empezó a arder.
—Tú me tienes loco, Dani —fue la respuesta del boliviano, acostándose encima de su compañero y repartiendo besos en su rostro.
Para Daniel, esas palabras valían más que cualquier obsequio. Y con ellas podía esperar el año nuevo con una sonrisa.