La mano de obra en las haciendas
En una investigación cuantitativa realizada sobre la base de visitas hechas en los Partidos del Núcleo Central, entre los años 1692 y 1710, resultó que el 60% de los trabajadores agrícolas de esos años no habían nacido en el lugar donde vivían, ni tampoco eran indios de encomienda. Los estatus de los indios no encomendados eran: de indios libres, esclavos cogidos en la guerra y esclavos “a la usanza”. No pagaban tributo y solo los indios libres recibían un salario avaluado en especie. (…) Los hacendados, que pagaban elevadas sumas de dinero por estos esclavos, y que aún vivían en un ambiente de sobresaltos de guerra, de sublevación y de fugas, tomaron diversas medidas para mantener tranquilos a estos inmigrados involuntarios que instalaban en sus tierras. La que más interesa es el beneficio que se dio a algunos indios a cultivar pequeñas parcelas dentro de las haciendas, facilitándoles incluso implementos de trabajo, semillas y ganado menor. Lo mismo se hacía si se trataba de indios de encomiendas desarraigados de sus posesiones de los antiguos “pueblos de indios”.
Rolando Mellafe (1995). Las primeras crisis coloniales, formas de asentamiento y el origen de la sociedad chilena: siglos XVI y XVII.










