La debacle de “Los Ciber Figurines”
Había una vez, en una tierra de gente alegre, simpática, fiestera y conformista; una legión de personas sin aparente porvenir, quienes cansados de pasar desapercibidos, decidieron buscar “celebridad” tras una pantalla y un teclado, saciando así, su sed de notoriedad ante quienes siempre los habían ignorado. Así nacen “Los Ciber Figurines”.
Con la sorprendente accesibilidad a la tecnología, y el boom de las redes sociales, Los Ciber Figurines se multiplicaron exponencialmente y surgieron hordas de seudo líderes de opinión, otros más aventurados y con un empirismo total que sólo ellos no podían percibir, tuvieron la valentía de auto denominarse “periodistas”, “expertos en marketing y comunicación”, “asesores políticos” y un largo etcétera de cosas inventadas por charlatanes como ellos, quienes alardeando curriculums inventados los “capacitaban” en cursos exprés a cambio de jugosas cantidades de dinero, por supuesto con cargo a sus benefactores, que en la mayoría de los casos eran tristes políticos, dispuestos como siempre a derrochar lo que no es suyo para poder sobrellevar su inseguridad e ignorancia.
Al principio todo era color de rosa para los impostores, pues sus engaños y mentiras les proporcionaban todo tipo de privilegios como viajes, acceso a los bienes gubernamentales y en algunos casos hasta inmunidad, Siempre a la sombra de alguien, el figurín sentía que crecía, que era omnipotente, criticaba, difamaba y desvirtuaba lo que fuera posible de sus adversarios con la misma intensidad que alababa todo aquello que su amo le indicara, por más estúpido que fuera.
Repentinamente la suerte cambió para nuestros siniestros personajes y el mundo virtual que hasta entonces los había cobijado les dio la espalda, pues los cibernautas comenzaron a cuestionar, a descubrir, a preguntar, a dejar de creerles, quedaron expuestos y desenmascarados tras un periodo donde el figurín rebasó esa delgada linea que existe entre lo verosímil y lo inverosímil, se cegó, sobrestimó su efímero “poder” y terminó rompiendo el frágil imperio de cristal en que vivía.
Era una debacle anunciada para Los Ciber Figurines, ya que como bien citaba Sófocles: “Una mentira nunca vive para hacerse vieja”. La gente abrió los ojos y los condenó. Ahora deambulan tal como en su pasado, solos e inadvertidos, sobreviviendo gracias al recuerdo de sus pasadas glorias, como lo hacen los perdedores, añorando, solamente añorando...















