CINECEOS / Diputación de Castilla y León.
2001.
Exposición del artista Alberto de la Torre Mayado que nos permite contemplar los detritos de un proceso en transición onirica ,la piel ,el pigmento , la geologia precambrica en efervescencia ; la acumulación y la sustancia del símbolo como posible sustitución del ser aprendido,del ser consciente
La materia trascendida.
¿Qué relación existe entre abstracción, simbolización y lenguaje? ¿Es este último producto de los primeros, o viceversa? Considero que estos aspectos evolucionaron paralelamente y no podrían existir el uno sin el otro. En un principio seguramente existía una representación basada en imágenes, es decir, el hombre podía evocar y reconstruir mentalmente aspectos de la realidad aunque éstos no se hallaran presentes —y expresarlos, como se pone de manifiesto en el arte prehistórico—. De esta manera los humanos primitivos podían abstraerse del mundo y construir sus primeros modelos organizadores. A medida que pensamiento abstracto y lenguaje evolucionaron, la necesidad de comunicarse con sus congéneres y de encontrar formas más “pragmáticas” de hacerlo —formas de expresión más directas, breves e inmediatas— hicieron que las imágenes se redujeran a palabras que representaran estas imágenes. Así, la imagen isomórfica de la realidad fue cediendo paso al símbolo, el cual adquirió al mismo tiempo una traducción verbal. El lenguaje devino así en algo “pragmático y funcional” y permitió a los seres humanos comunicarse y referirse a objetos y fenómenos de la realidad, tanto presentes como no presentes. Un pensamiento que evolucionara junto con ese tipo de lenguaje eficaz y eficiente tenía todas las posibilidades de experimentar un rápido desarrollo.
Posiblemente los mitos y gran parte de los símbolos arquetípicos son al mismo tiempo narraciones distorsionadas de hechos históricos y de ideas acerca del mundo y sus fenómenos y una expresión de los conflictos elementales del ser humano; y quizás configuren una manifestación psicológica de lo individual en relación con lo colectivo y contextual en un momento histórico determinado. Las similitudes, la continuidad de lo simbólico y lo arquetípico vendrían dadas por la similitud y continuidad de las características biológicas y psicológicas del ser humano —tanto a nivel individual como colectivo—, que se traducen en respuestas similares ante estímulos contextuales parecidos, y por la utilidad psicológica de la función adaptativa de dichas respuestas a lo largo de la historia de la humanidad.
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