El mes pasado la más famosa y antigua compañía circense mexicana se aventuró por un sendero que no había osado caminar en 126 años de existencia. El Circo Atayde Hermanos, fundado en 1888, ofreció su primera función sin animales.
Esta compañía ha declarado que tiene presente que gracias a la presión generada por la conciencia ciudadana, tendrá que reinventarse o morir. Desde mediados de este año, el Circo Atayde Hermanos ha comenzado un proceso de transformación total para que su espectáculo siga atrayendo a un público mexicano que dice estar conmocionado por las condiciones en las que viven los animales de circo.
La decisiòn de la compañía se fundamenta en que varios estados del país, así como algunos municipios han legislado sobre estos espectáculos que utilicen animales como sujetos de entretenimiento, prohibiéndolos y estableciendo diferentes sanciones para quienes incumplan con las disposiciones impuestas. Por lo anterior, compañías circenses como Atayde Hermanos han comenzado a eliminar los números que incluyen animales, porque hay entidades como el Distrito Federal, que mediante la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos, contempla multas que pueden ascender hasta 12 mil salarios mínimos y que da a los cirqueros un lapso de un año para decidir que hacer con sus animales.
Son ya doce entidades de México las que, respondiendo a iniciativas del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), han prohibido este tipo de espectáculos: Ciudad de México, Querétaro, Morelos, Colima, Guerrero, Chiapas, Zacatecas, Chihuahua, Puebla, Coahuila, Sonora y San Luis Potosí.
Aún con el creciente número de estados eliminando estas prácticas, hay quienes critican que son leyes hipócritas e incompletas porque no abordan temas como las corridas de toros y los zoológicos. El municipio de Veracruz, Veracruz, aprobó una ley integral que reglamenta no solo los circos con animales, sino que incluye las peleas de perros, gallos, corridas de toros y la venta de especies en las calles.
Las leyes que se han aprobado para prohibir las presentaciones de circos con animales se han limitado al ámbito estatal o municipal. Esto orilla a las compañías circences a viajar por todo el territorio mexicano con los animales en condiciones precarias. El problema radica en que al poder presentarse en algunas ciudades con los nùmeros que incluyen animales, pero en otras no, los animales pueden pasar aún más horas en confinamiento por no salir en las ciudades o municipios en los que la ley lo prohibe.
Por lo anterior, es necesario comenzar a pensar en la posibilidad de una ley federal para que la protección de estos animales salvajes no se quede en medias tintas o a la larga los esfuerzos y victorias obtenidas los puedan afectar todavía más. Es necesario que las legislaturas locales e inclusive la federal puedan contemplar las vías adecuadas para proteger a los animales si ya comenzaron a hacerlo; principalmente recurriendo a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y que ésta conduzca auditorías que supervisen las condiciones en las que viven estos animales.
Existen ciertos obstáculos, entre los que destaca la oposiciòn de los trabajadores del gremio que alegan que sus derechos laborales se ven mermados al privárseles de su “herramienta de trabajo”, pero expertos aseguran que el Artìculo 5 de la Constitución no se viola con estas leyes porque éstas atentan contra la libertad de trabajo al no considerar el uso de animales como una actividad ilícita.
El debate comienza a girar en torno a si se le da protecciòn a los animales a costa del empleo de los cirqueros o si se mantienen los empleos con la consecuencia de que los animales vivan en condiciones antinaturales. Esperemos que estas nuevas legislaciones encuentren un punto de equilibrio para que los esfuerzos de protección ambiental no se queden en ardides electoreros, pero que tampoco afecten determinantemente a un gremio de tanta tradiciòn en México.