El momento incómodo (y mancha amarga)
Al volver, la sorpresa: nuestro puesto estaba ocupado por otra camper.
Plop!
Fui a hablar con ellos y pedí hablar con el dueño. Un brasileño bastante descortés. Me respondió de mala forma, diciendo que no se iba a mover. Intenté contactar a Allan, pero no estaba disponible. Para no generar conflicto, decidimos estacionarnos en otro lugar.
Hasta ahí, todo controlado.
Pero Tricki, molesto por la situación, se alteró y comenzó a gritarle al hombre 🤦🏻♀️
Fue incómodo, innecesario y vergonzoso. Más que sentirnos protegidas, nos sentimos expuestas. En esos momentos una entiende que los conflictos escalan rápido y que nunca se sabe cómo puede reaccionar otra persona.
Por suerte, no pasó a mayores.
La situación se diluyó. La calma volvió.
Fue la única parte amarga de Curitiba.










