No hace falta ser muy listo para notar que Ciudadanos es un intento de las élites catalanas de gobernar el Estado Español. Ojo, de las élites “catalanas” constitucionalistas, los que ante la independencia ven temblar sus lobbys económicos. Veamos para ello quién financia a Ciudadanos; La Caixa, Banc Sabadell, Naturgy/Gas Natural, Real Club Deportivo Espanyol, etc. Todos ellos muy constitucionalistas, pero catalanes al fin y al cabo.
Es así como esos grupos de poder deciden crear un partido que no pudiera ser sospechoso de catalán por anti-catalán (aunque sea catalán), con la cúpula formada por dirigentes poco sospechosos de ser catalanes por anti-catalanes (aunque “son” catalanes) y con una mano negra a la sombra, movida por empresas que, tras su traslado de sedes sociales, son poco sospechosas de ser independentistas (aunque sí 100% catalanas).
Con esta “gran” idea, los constitucionalistas del principado quieren gobernar España. Ciertamente, y viendo la penetración de C’s en las comunidades autónomas castellanas, se trata de una jugada maestra. Tras pasar siglos con la balanza de poder inclinada hacia los reinos castellanos, los catalanes tendrán en sus manos el control del estado, usando a los votantes de las castillas como herramienta. La Catalunya independentista ha decidido separarse de un estado anacrónico, la constitucionalista ha decidido sacar a España de la mediocridad en la que la sumergió Castilla haciéndose con el control del Estado. Y es este, y no otro, el pulso catalán.
Por su parte, Ribera (ex-empleado de La Caixa) lo tiene todo atado y bien atado, y ya sin disimulo empieza a enviar a sus compañeros de partido de confianza por todo el Estado para afianzar el control sobre el territorio: Arrimadas a Madrid y Girauta a Toledo. Si tenemos en cuenta que C’s en el principado ya ha asestado un golpe mortal a los dos partidos castellanos por antonomasia, el PP y el PSOE, los pesos pesados del partido ya no son necesarios ahí, toca la reconquista de España (poco esperaban los españolitos que esta reconquista, fuera en realidad una conquista protagonizada por “catalanes” usando sus mismas herramientas, el anti-catalanismo). En el Estado Español, por ahora, las estocadas a PP y PSOE han sido más leves que en Catalunya, pero no por ello menos importantes. Desde ya, los debilitados partidos castellanos no pueden hacer política sin contar con la Catalunya constitucionalista... o con la independentista. Tenemos una Catalunya más fuerte que nunca, y la parte constitucionalista con opciones de presidir el Estado. De ahí la insistencia de Ciudadanos en simular ser un partido de centro y así poder decantarse por la izquierda o por la derecha, según sople el viento (aunque apesten a millas de distancia a nacionalismo español de derechas, a banco y a liberalismo económico).
Pero a los independentistas, el Estado Español ya no nos interesa, y seguramente también seremos decisivos. Va a ser divertido tener a España cogida por sus partes más nobles (si es que queda algo de nobleza en ese país); la derecha agarrada por constitucionalistas catalanes, y la izquierda en manos de independentistas.
Y así ha empezado todo, con el mismo miedo que llevó a la burguesía catalana a dar apoyo económico a Franco frente a comunistas y anarquistas, siendo esta vez las empresas catalanas del IBEX las que ven peligrar su dinero, y no porqué alguien vaya a nacionalizarlas, sino por miedo al boicot de la gente con la que insisten en seguir unidos.
Todo muy paradójico.