Barcelona y Berlín: una ciudad muerta y dos suicidios
Reflexiones alrededor del documental Ciutat morta (Xavier Artigas y Xapo Ortega, 2014) y la obra teatral Desde Berlín, (Andrés Lima, 2014) basada en el disco homónimo de Lou Reed, editado en 1973
Barcelona, año 2006; Berlín, año 1973. Unos 1.800 kilómetros separan ambas ciudades y 33 años separan dos historias crueles y tristes. Son las historias de Patricia y Caroline, una real y la otra ficticia. Ambas con el mismo final: la muerte. Dos mujeres con vidas y rumbos que se alejan de lo común establecido. Almas libres que se cruzan con el horror y hablan con sus miedos. Dos mujeres que, por distintas razones, deciden desaparecer; quitarse la vida.
Patricia Heras es lesbiana y escritora aficionada en la Barcelona que se ampara bajo el lema “Posa’t guapa”. Vive y muere en la ciudad en la que todos quieren estar en el siglo XXI. Caroline es prostituta y yonqui en el Berlín gris de la Guerra Fría que vive bajo el yugo del muro. Una ciudad opresiva en la que conviven artistas, parias y buscavidas. Ambas, criaturas sensibles, son vejadas y humilladas.
Patricia es la protagonista accidental del documental Ciutat Morta. Accidental porque le salpica una trama de corrupción policial y administrativa que la empuja y la golpea hasta acabar con sus huesos en la cárcel. ¿La razón? Estar en el lugar equivocado en el momento menos inoportuno y vestir, ser y pensar diferente. La policía la detiene en un hospital, esperando a ser atendida por un accidente de bici. Y sin pruebas es acusada a 3 años de prisión por participar en una pelea que acabó con un policía en estado vegetativo. En 2011, en una de sus salidas de prisión, Patricia no soporta la situación y decide tirarse por la ventana de su piso.
Caroline es la protagonista del disco Berlín de Lou Reed e interpretada por Nathalie Poza en la obra teatral Desde Berlín (tributo a Lou Reed). Es una princesa de la calle que se enamora de Jim, un yonqui que le promete que la sacará de la mierda en la que vive. Ambos viven una relación tormentosa, autodestructiva y al límite que marca la aguja de una jeringuilla con heroína preparada para ser pinchada. Creen que serán felices y alcanzarán sus metas. Pero su realidad es la miseria, la falta de salubridad y alimentación y el maltrato constante. Un descenso al infierno personal. Al de cada uno y al del otro. Separada de sus hijos a la fuerza, a Caroline ya no le importa nada. Está desamparada y tiene mucho frío; ya no le importa morir y desaparecer. En la cama decide cortarse las venas.
Ambas historias, la de Patricia y la de Caroline, están separadas por la distancia física y temporal. Pero están unidas por la violencia y por ser víctimas de un mundo opresor que las golpea por el mero hecho de ser mujeres. Ambas, en un momento de lucidez provocada por su desgracia, recitan para sí mismas las palabras que escribió Lou Reed en Caroline Says II<\i>: "Life is meant to be more than this
and this is a burn trip.”