Tu nombre se clava en mi cual clavo ardiente, me enciende el amor, se siente en carne viva y me quema; pero me gusta volverme cenizas de solo pronunciarlo.
Arde en mi como fuego y en rojo me envuelvo, en carmín mis labios se tornan, mi corazón late, se acelera, mi alma vuela y revoluciona...
Decir tu nombre es igual a pronunciar la palabra amor.
Leregi Renga










