The Kissing Booth 2 / Vince Marcello / 2020
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The Kissing Booth 2 / Vince Marcello / 2020
¿Para qué sirve la filosofía?
Soy de los que siempre le dice a la gente que debería leer a los clásicos de la filosofía; cuando estoy dictando clases, suelo decir algunas frases de filósofos cuyas obras leí, soy antropologo y utilizo esto para reforzar mis propias ideas o a modo de anécdota, las acompaño con una reflexión, tal y como lo hago en los post de Tumblr; reflexionar es fundamental para antropología. Sin embargo, cada cierto tiempo se repite la misma interpelación, dicha por algún estudiante, quizá en su afán de complicarme la exposición y para que perdamos el tiempo, la pregunta que se repite una y otra vez es la siguiente: ¿Para qué sirve la filosofía?
Debo reconocer, que las primeras veces que escuché aquella pregunta en clase, me quedaba pensativo y solamente contestaba con excusas y prometía responder después. Después en la soledad de mi habitación, esa pregunta volvía una y otra vez a mi cabeza, día y noche, dado que soy un poco inquieto y hasta no conseguir algo no me rindo. Mi respuesta llegó una tarde, mientras hacía ejercicio y escuchaba música, fue uno de esos momentos dónde decimos ¡Eureka! Eso es.
Tal y como los viejos filósofos de la antiguedad, comprendí que la respuesta debía estar relacionada con mi experiencia personal, a partir de allí se podía extrapolar mi conclusión al resto de experiencias humanas. Entonces, recordé cómo llegué a la filosofía, siendo un antropologo seguidor de Marvin Harris, algo científicista y obstinado, esa experiencia marco para siempre mi vida, fue durante un momento en el que me situaba como un hombre completamente indefenso y con mucho miedo.
Hace unos años el doctor me dijo que tenía cáncer (por eso el blog se llama Sobrevivir), obviamente todo mi mundo se derrumbó, lo he contado muchas veces aquí, necesitaba algo por lo cual aferrarme a la vida, sino me iría sumergiéndo poco a poco en la depresión y en consecuencia moriría, lo había visto en algunos pacientes, al saber que tenían una enfermedad tan terrible, dejaban de luchar y empezaban a entregarse a la muerte, famélicos y resentidos con el mundo. Una tarde de mayo, mientras pensaba qué sería mí, recorde las palabras de un libro que leí mientras realizaba mi Tesis para la universidad, decían claramente: "emerjo solo y en la angustia, ante el proyecto único y primero que constituye mi ser, todas las barreras, todas las barandillas se derrumban nihilizadas por la conciencia de mi libertad; no tengo, ni puedo tener, valor a que recurrir contra el hecho de ser yo quien mantiene los valores en el ser...tengo que realizar el sentido del mundo y de mi escencia: yo decido sobre ello, yo solo, injustificable y sin excusa..."
Esas palabras escritas por Sartre, en "El Ser y la Nada", me hicieron dar cuenta que soy libre de elegir cómo me afectan las cosas, que tenía dos opciones, renegar contra el mundo y morir, o luchar por vivir. Sentía mucho miedo, pues elegir luchar significaba pasar por toda esa tortura que los pacientes con cáncer deben atravesar, pero valía la pena entregarse a esa empresa pues a pesar de todo podría sobrevivír, para seguir por un tiempo más en este mundo, entonces decidí hacerlo. Los siguientes meses me entregué a la lectura de cuánto libro de Sartre existía, su biografía, reseñas acerca de su pensamiento, artículos sobre su vida y sus gustos alimenticios, estuve stalkeandolo al extremo, como cuando buscas información de tu crush.
Después comencé a leer las obras de Kierkegaard, Heidegger con "El ser y el tiempo" me dejó claro lo que quiso decir Sartre, le dí oportunidad a Nietzsche con su vitalismo para enseñarme algunas cosas "Más allá del bien y el mal", también a Cioran y su prisa que a veces parece pesimista pero que te reconforta pues te entrega la realidad, encontré a Camus por el Sísifo legendario del cual escribe para hacernos aceptar lo absurdo y el "Hombre Rebelde". De los existencialistas pase a los estructuralistas como Lacan, Foucault, Buordieu, Levi-Strauss, para darme cuenta que la conducta humana tiene ciertos patrones y se repite una continuamente; así llegué a Michel Onfray que me enseñó con su "Contra Historia de la Filosofía" y su "Antimanual de Filosofía" otra visión de las cosas, entre edonistas y cínicos supe que la moral cristina se fue manchada con reduccionismos y dogmatismos que hoy la mantienen estancada en el "romance".
Toda esa lectura la realice en medio de la quimioterapia y mís estancias en el hospital, en los días que tuve ir a la posta sanitaria, cerca de mi casa, para recibir el tratamiento para la tuberculosis que adquirí como secuela de los tratamientos para el cáncer. Conocer la palabra de todos esos filósofos antiguos y modernos, me ayudó para aferrarme a la vida, cada afirmación y crítica me acercaba cada vez más a comprender para qué sirve la filosofía.
Como antropologo sé muy bien que cada sociedad diseñó una serie de principios y valores que tenían la función de mantener el orden y dar sentido a la existencia de las personas, los mitos, las normas de trato social, los sistemas de justicia, están anclados en esos valores y principios, dan una case sólida para que la existencia de cada persona sea posible y además dentro de un marco básico de bienestar. Fue, el pensamiento de los filósofos, el que sirvió para construir todo ese entramado de valores, desde Sócrates y los pensadores del oriente, de Asia y África, pasando por el pensamiento de los sabios del Mediterráneo, todas las ideas, por más nuevas que pareczcan, son el resultado de la influencia del pensamiento de lo que yo llamo: los influencers de la antiguedad, los viejos filósofos, barbados y canosos algunos, esbeltos y atléticos otros. Son como los coaches modernos, que en las redes sociales difunden sus ideas e influencian a multitudes, sus seguidores se cuentan por miles, incluso por millones; obviamente, la palabra de los filósofos es algo más complicada y merece tomarse unos buenos días para comprenderla, pero fue y seguirá siendo el material a partir del cual se fue hilvanando la realidad que hoy vivimos, en realidad la interpretación de la realidad.
Durante mis tardes de tratamiento y noches de insomnio, la palabra de esos viejos filósofos me ayudó a aferrarme a la vida, me ayudó a seguir luchando en medio de la incertidumbre, a darme valor para salir y levantarme cada mañana mientras repetía casi como mantras las frases de libros, con el cuerpo adolorido y famélico. Michel Onfray escribió en su Antimanual de Filosofía lo siguiente:
"Podéis pasar una gran parte de vuestra vida, o bien toda vuestra existencia, evitando la filosofía, pues se puede vivir sin ella. Como se puede vivir sin amistad, sin amor, sin arte, sin música. Es posible, aunque siniestro.
Después, un día u otro, ante un acontecimiento importante de vuestra existencia -una enfermedad, la muerte, una separación, un despido, un aniversario, una decepción, el envejecimiento, etc.—, descubriréis quizá que la filosofía, hace poco abordada por vosotros, vuelve como una necesidad, una exigencia, un recurso. Esos nueve meses invertidos en concebirla en clase de Bachillerato podrían haberos curtido, secreta, discreta pero seguramente, y, entonces, podríais dar a luz una sabiduría práctica. Si fuera este el caso, incluso ignorándolo, ese día contaría para mí entre los más importantes..."
La filosofía fue fundamental para aferrarme a la vida mientras estaba con cáncer. ¿Para qué sirve la filosofía? Para eso, para aferrarse a la vida.
No puedes aferrarte a alguien porque mientras más fuerte lo aferres más querrán escapar
¿Cuántas caidas, golpes, lágrimas te costó tener la actitud que tienes ahora?
Por qué sigues con esa persona que dice quererte si hace todo lo contrario, no te respeta, te humilla, te grita, te maltrata y a pesar de todo eso y más, sigues ahí aferrándote, obligado a voluntad. Amate y deja todo y comienza de nuevo.
Siéntate a mi lado y hablemos de todo y nada como en los viejos tiempos
Me odio porque me has hecho tanto daño y apesar de eso sigo aferrada a ti.
-V
𝐓𝐚𝐥 𝐯𝐞𝐳 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐦𝐞 𝐚𝐟𝐞𝐫𝐫ó 𝐚 𝐭𝐢 𝐩𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐞𝐣𝐚𝐫𝐭𝐞 𝐢𝐫.