What's going to happen "Later"... "in Ryeowook's room"? 😂😂😂 Aigoo~ These two HAHAHA #toomuchthoughts #yewook #yesung #ryeosung #ryeowook #yewookcouple #cloudsomnia #supercamp #superjunior #rated

seen from Australia
seen from China
seen from Canada

seen from United States
seen from Hong Kong SAR China
seen from United States
seen from United States
seen from Italy

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Hong Kong SAR China
seen from China
seen from Singapore

seen from Hong Kong SAR China
seen from China
seen from China
seen from Hong Kong SAR China
seen from Hong Kong SAR China

seen from China
seen from United States
What's going to happen "Later"... "in Ryeowook's room"? 😂😂😂 Aigoo~ These two HAHAHA #toomuchthoughts #yewook #yesung #ryeosung #ryeowook #yewookcouple #cloudsomnia #supercamp #superjunior #rated
THIS IS TOO MUCH YEWOOK! 😍😍😍 OMG I'M DROWNING AND DYING IN FEELS T_T #yewook #yewookcouple #예욱 #yewookisreal #yewookkiss #yesung #ryeowook #ryeosung #superjunior #supercamp #supercamptokyoday2 #cloudsomnia
En el Río Han
La conmoción reflejada en mi rostro no podía ser evitada. Cantaba como un ángel, con cierto deje de melancolía. Me transmitía cierta tristeza. Detallé su fina nariz arrugada cuando entonaba alto, sus mejillas hacía atrás, pero regordetas por la boca abierta. Sus ojitos cerrados, su cabello peinado, su ropa planchada, sus manos, sus piernas ajustadas por la tela del pantalón… Sus labios rellenos, sus labios aquellos… Le había extrañado. Oh, quería…
—Hyung — su voz me interrumpió de mis pensamientos —.
—Dime, Hae… — volteé a verle ejecutando cierta mueca por haberme interrumpido —.
—¿Sabes por qué no vino Kyu? — preguntó ladeando su rostro con la incógnita en el mismo —.
—Realmente no lo sé —musité tajante pretendiendo mirar de nuevo al frente. Alcé la copa de agua y bebí de ella –.
Podía intuir sus motivos, eran lógicos, pero Hae como siempre es despistado. Comprendo lo duro que debe de ser que el amor de tu vida se esté casando y no precisamente contigo. Suspiré. Si eso llegara a pasarme, no sé qué sería de mí. Aunque realmente ahora no sé en qué situación esté con el “amor de mi vida”, llevamos tiempo sin vernos desde la última vez que me dejó una indirecta en ciertos mensajes. El río Han, hacía mucho no pisaba aquel lugar. La última vez fue tan especial, tengo hermosos recuerdos de allí. Él quería volver, lo tengo claro. Y yo…
He sido algo idiota y lo he abandonado, debo reconocer que me he concentrado en tantas otras cosas, pero eso no significa que no esté pendiente por saber como está. Sólo no le he llamado ni escrito, ¿qué tan malo podría ser eso? Sé ve bien, siempre está feliz; sobre todo cuando van ciertas personas a Sukira y lo abrazan… De pronto me estoy sofocando.
—Ya está, se ha casado, ¿podemos ir a comer? —escuché que Hae preguntó a Hyuk con tono meloso, tirando de su camiseta un poco —.
Hyuk es muy complaciente con Hae, por eso estábamos allí arribando un restaurante a horas de la noche, en traje. Admito que moría de hambre también. La comida gourmet del matrimonio no es la suficiente. Ajusté mis manos a los bolsillos de mi pantalón y le observé desde atrás, había venido con nosotros pero no estaba a mi ritmo, ni siquiera me había mirado, sentí que por compromiso me saludó. ¿Qué le pasa?
Nos sentamos juntos y para mi fortuna, a Ryeowook no le tocó de otra que sentarse junto a mi, le miré cabizbajo y jugando con sus dedos, ¿estaba nervioso?
—¿Cómo has estado? —carraspeé soltando mi pregunta, colocando los brazos en la mesa —.
—Bien,¿tu? —dirigió su mirada hacía mi, lo noté inseguro —.
—Bien, también… —contesté de manera simple, mas al cabo de unos segundos añadí algo más —Hace mucho que no nos vemos…
—De hecho,¿no? Hace mucho mucho —su tono tímido cambió a uno más levantado, ¿se habría molestado? —Es bueno que lo notaras.
—Wook… —estaba por excusarme cuando la carta fue puesta en mis narices desviando mi atención —.
—No miraré la carta, sólo quiero sopa y… agua… —le escuché ordenar y entregar de vuelta la carta para de inmediato comenzar a conversar con Hae —.
Supe por aquello que al menos durante el resto de la noche no íbamos a discutir nada.
Una hora pasó al menos y decidí sacar mi móvil para tomar unas cuantas fotos, se las debo a ELF de este día. Mientras Ryeowook fue al baño, me tomé un par con el EunHae. Al verle regresar no sabía si pedirle una foto. Respiré hondo y lo notó, dejé caer mis hombros frustrado. Debo parecer patético.
—¿Hyung? —me preguntó viéndome con curiosidad —.
Levanté mi celular con ambas manos a la altura de mi pecho y él sonrió.
—Una foto, hace mucho no tenemos una… —dedució de inmediato —.
Que recalcara cuanto tiempo ha pasado de todo es un golpe bajo.
—Si no quieres, no.
—Si quiero hyung.
—Bueno… —hice una mueca y levanté el celular para tomarnos una foto con la cámara frontal y mis maravillosos efectos —.
Rayos, a través de la cámara se reflejaba precioso. Su mano hizo la señal de victoria y su boquita la abrió con emoción. Como un niño. Posé similar, limitado a una sonrisa y atesoré el momento en mi corazón.
—Gracias Wook —solté en un susurró y guardé mi móvil —.
El comenzó a reír y yo le escudriñé confundido.
—¿Qué te pasa?
Negó con su cabeza guardando la compostura y señaló al frente. El EunHae se había ido, pero ¿a qué hora? Nos dejaron solos. El ambiente de pronto se tornó incómodo.
—No me habías llamado, ni escrito, nada… —soltó Ryeowook con voz apabullada de repente, eso me hizo sentir mal —.
—Sé que es una excusa pero realmente he estado muy ocupado y…
—Te has visto con medio mundo menos conmigo.
—Eso son puras coincidencias.
—Claro… —dijo y se puso de pie acomodando su ropa, parecía dispuesto a irse, mas yo le tomé de su brazo —¿Qué? —me miró molesto —.
—Te llevo.
—¿Tu?
—Sí, yo. Te llevo… —me puse de pie y tiré de él en dirección a la salida —.
No había puesto mucha resistencia, a decir verdad apenas había protestado. Sus mejillas y su ceñuda facción eran adorables mientras me recriminaba inentendibles, pero ya estábamos en el auto. Miraba a su ventana perdido en quien sabe qué cosas de sus pensamientos. Estaba muy distante…
—Lo siento… —me disculpé con sinceridad —.
—Ya no importa —se encogió de hombros sin voltear a verme —.
No lo dije pero claro que importaba. Me importaba y mucho. Di vuelta desviándome del camino.
—¿Sabes a dónde es? —me cuestionó evidentemente con una mueca indicándome que estaba molesto, más molesto —.
—Sé a donde tenemos que ir.
—No es por aquí, Yesung.
Odiaba cuando me llamaba por mi nombre de pila. Apreté el volante.
—Es un atajo.
—¿Qué atajo es este?
—Ya verás.
—Quiero saber.
—Espera y verás… Por favor mantente callado… —prendí la radio para no escucharle más, y le escuché suspirar —.
—¡Dime! —me exigió mientras bajaba todo el volumen de la radio —.
—No. Confía en mi.
—¿Confiar? ¿Hablas de confianza? Quiero bajar, detente… —se cruzó de brazos a la espera de que atendiera su orden, estaba actuando como un crío —.
Aceleré.
—¡Yesung! Basta, basta, vas muy deprisa… —suplicó. Había deshecho sus brazos cruzados para sostenerse firme —.
Estaba sobrepasando los 100 k/h, quería llegar deprisa. Necesitaba llegar ya. Ryeowook atinó a cerrar sus ojos.
—Llegamos.
Había frenado y por poco, si no es por una extraña maniobra, iríamos a dar contra unos árboles del camino.
—¡Idiota!,¡estúpido!,¡imbécil! —empezó a gritarme en lo que bajó del auto —.
Tiró con fuerza la puerta para cerrarla y caminó tratando de reconocer el lugar. Bajé ignorando sus insultos y me acerqué tomándole de los hombros, para empujarlo a caminar, pero quiso soltarse.
—Llamaré un puto taxi… —forcejeó —.
—No… —le sostuve con firmeza, no le permití soltarse —.
—¿No? ¡¿Estás loco… Yesung? Eres un idiota, ¿qué hacemos aquí? ¿Sabes dónde estamos siquiera? El señor “Sé a donde tenemos que ir” de seguro no tiene ni puta idea de donde estamos! ¡Lo más probable es qué…!
—¡Río Han!
—¿Río qué…? —calló al escuchar mis dos simples palabras —.
—Río Han… —susurré. Corté la distancia para acercarme a su pequeña persona. Adorable, un niño malcriado, pequeña y hermosa persona para imponer mis labios sobre los suyos —.
Sabía a gloria, espera, expectativa, entrega, amor… Había extrañado besarle de la forma en la que lo estaba haciendo. Correspondía a mi beso moviendo con mesura sus labios, sus ojos se hubieron cerrado y sentí que se relajaba hasta la debilidad ante mis brazos que le rodearon de inmediato. Mordí su labio para abrir paso y meter mi lengua en su boca, explorarla y jugar con su lengua a la vez, convirtiendo lo tierno en mucha pasión. La falta de aire nos separó. Ryeowook jadeaba y yo también. A la luz de las luces por el sector, que apenas llegaban a donde estábamos, perfilaban su rostro perfecto, lucía mucho más que precioso. Y era mío. Me embargó el sentimiento de propiedad, no podía ser de nadie más, no quería y no permitiría que pasara.
—H-hyung… E-esto no luce como el río Han.
—Estamos bajo uno de los puentes, a orillas.
—Oh…
—Sé que querías venir.
—Sí… Yo…
—Cállate… —volví a arrebatarle un beso tomándole de las mejillas, mis pulgares le acariciaban cada lado de su bello rostro —.
Sus manos se empuñaron en mi camisa y mi cuerpo se apegó al suyo, haciéndole estremecer. Porque podía sentirlo, su menudo cuerpo como una gelatina. Mi mano acarició su espalda de largo y se ajustó al final en su trasero.
—H-hyung, aquí… —soltó el beso avergonzado, quedando cabizbajo —.
—Aquí, como la última vez… —mis dedos apretaron su mejilla —.
—Era como más escondido.
—Ahora no hay nadie, amor…
—Jongwoon…
—¿Sí?
—Idiota.
—Me amas.
—Más idiota. Sí… — soltó una pequeña risilla tonta, música para mis oídos —.
—Te amo.
Levantó su mirada y amé el brillo de ellas, su sonrisa se ampliaba y yo no podría estar más enamorado.
—¿Sabes? —le abracé con fuerza reposando mi mentón en su hombro, aquel espacio donde calzaba muy bien, el me rodeó por el cuello y se sintió tan bien —Te veía en TV, te escuchaba por las mañanas, miraba las fotos de las fanbases y te stalkeaba en Twitter. También preguntaba por ti a los demás. No creas qué, no te extrañé.
—¿Por qué no me escribiste Woonnie?
—Soy algo orgulloso. ¿Qué tienes con N de VIXX?
—¿Celoso? —soltó el abrazo para mirarme —.
—Es muy cercano contigo… —me encogí de hombros como quien no quiere la cosa —.
—No como tu piensas.
—Pienso muchas cosas.
—No discutamos algo que no existe y de lo cual no te debes preocupar.
—No estoy discutiendo.
—Lo haces.
—No.
—Sí.
—No.
—Esto es estúpido. Me voy… —dio vuelta sobre sus pies, de nuevo, dispuesto a irse —.
Y de nuevo, dispuesto a no dejarle ir, lo tomé su brazo.
—¿Qué?
—En el carro.
—¿Qué pasa con el carro? —observó hacía donde estaba estacionado el vehículo —.
—Allí.
—¿Qué cosa allí? No te entiendo.
—No quieres que nos vean, ¿no?
—J-jong… —interrumpí cualquier cosa que quisiera decir con un rápido beso en sus labios —.
Su rostro se decoró de rojo como la nariz de Rodolfo el reno, más adorable todavía. El frío hizo acto de presencia y yo tomé su mano para entrelazarla con la mía, la calidez recorrió hasta mis huesos y lo llevé dentro del interior del auto, en la parte trasera. No decía nada, sólo se dejó llevar. Dejé que se recostara a medias en el asiento y besé su nariz, su frente, sus mejillas, su ojitos, su boca. En una fila de besos húmedos bajé hasta su cuello y mis intrépidas manos buscaron quitar su engalanada ropa. Escucharle jadear era excitante, sentía que podía cortarle la respiración a punta de besos, estaba tan dispuesto y entregado. ¿Quién era yo para no tomar lo que siempre me perteneció? ¿Quién estaba siendo yo al dejar pasar el tiempo sin esto tan necesitado en ambos? El calor estaba reemplazando el frío y la ropa estaba siendo suplantada por toda la piel. Quise besar cada rincón, explorar cada espacio que no besé hace tiempo. Compensar hasta los segundos entregando todo el amor que podía. Su expresión me indicaba que lo estaba disfrutando, sus pequeños besos, sus caricias cortas y tímidas, su piel de gallina ante mi tacto. Era mío. Estaba siendo uno conmigo, para dejar zanjado una vez más a quien le pertenecía. No sé como hube podido vivir sin tenerle en tanto tiempo. ¿Cómo pude subsistir mirándole a través de una pantalla? Escuchando su voz a través de un aparato. ¿Cómo rayos? Pero ahí estaba, a punto de entrar en él mientras me miraba iluminado, esperando por fin ese momento, me enterré en él y me moví en un lento vaivén, tortuoso, hasta que me pidió más, deshinbido. La luces empezaban a apagarse, el espectáculo de la noche siendo presenciado por las estrellas a través de una ventana llegaba a su fin y el éxtasis fue alcanzado a la vez por ambos, se derramó en su interior y el adverso sobre él.
—Jong… —intentó hablarme pero un gemido lo calló antes provocado porque salí de su interior para acomodarme acurrucado con él —.
—Pequeño… —le miré y besé sus labios otra vez —.
—Te amo… —dijo finalmente rendido por toda la actividad, volteó en su puesto para abrazarme, sus manos se deslizaron a través de mi pecho y terminaron en mi cuello. Su rostro, se escondió en el recoveco junto a mi hombro —.
—Te amo y más… —le dí un suave beso a orillas de su nuca —.
Sé que se estremeció, pude sentirlo. A orillas del río Han, una vez más hemos hecho el amor. Si algún día pudiera casarme con él, sería en este mágico lugar.
—¿Sabes algo Jongwoon?
—¿Qué?
—No pagamos la cuenta. Sólo nos salimos.
—Mierda. Conocen a Hyuk, le cobrarán a él.
Reímos por aquello y nos abrazamos, volví a buscar sus labios, quizá, podría ser más especial esa noche en el río Han…