Bueno, después de una hora de terapia EMDR voy a decir que podría acostumbrarme a ésto. Es una clase de terapia diferente a la que solía hacer, por lo que las técnicas que usamos en esta sesión eran nuevas para mí. Sin embargo, me gusta cómo me hizo sentir al final del día. Como si tuviera un peso menos sobre los hombros, como si mi manera de ver las cosas que viví finalmente estuvieran tomando una perspectiva un poco más positiva. Quiero seguir con esto, por más de que sea más caro de lo que pensaba. Necesito darle lugar a nuevas formas de tratamiento porque las tradicionales no hacían más que traumarme más.
Y creo que Xime es la persona indicada para eso. Es graciosa y super simpática; supongo que nos vamos a llevar bien. Me hizo reír mientras las lágrimas caían de mis ojos, dejar atrás eventos de mi vida a los que todavía no podía darles un cierre y esperar deseosa la próxima sesión. Sé que toma tiempo, pero la idea de dejar los antidepresivos en algún momento de mi vida me da esperanza. Tengo los dedos cruzados para que eso suceda.
Lo que quizás me preocupa un poco es que finalmente alguien dijo en voz alta lo que tanto temía darme cuenta. Sé hace mucho tiempo que tengo depresión y ansiedad —además de mi antigua amiga anorexia—, me lo dijeron muchas veces y es la razón principal por la cual estoy medicada. No me preocupa eso, no es nada nuevo para mí. De todas maneras, por primera vez en mi vida alguien dijo lo que me pasaba en cuanto a mis emociones. Nunca supe explicar cómo me sentía, lo único que era capaz de decir era que, si bien sabía que mi parte racional tenía razón, la parte emocional de mi cerebro terminaba dominándome. Ximena logró ponerlo en términos psicológicos y quizás si me esforzaba tan sólo un poco por googlearlo, yo misma hubiese llegado a la misma conclusión, pero no quería decirlo en voz alta.
Codependencia emocional, dijo.
Suena horrible, como si mi felicidad dependiera del resto. Supongo que en parte es así. La codependencia emocional es una condición psicológica en la cual una persona manifiesta una excesiva preocupación por los demás. Básicamente consiste en centrarnos en algo o alguien que no seamos nosotros y dejar nuestras emociones a un lado. Dentro de los primeros síntomas en la primera página que consulté sorprendentemente estaba lo que yo intentaba decir “Se dejan llevar por la parte emocional más que racional” y entonces lo comprendí. Otros síntomas son: baja autoestima, problemas de intimidad, depresión, angustia, miedo a ser rechazados, problemas de comunicación, no son libres de expresar lo que sienten por temor a ser rechazados, ataques de pánico. La lista sigue hasta volverse interminable, casi infinita. Claro está que uno no debe necesariamente padecer cada uno de los síntomas mencionados (y más) para padecer de codependencia emocional. Intentando analizar racionalmente mi situación, no me siento una persona que busca que la otra se sienta mal consigo misma. Al contrario, quiero que esa persona crezca tanto como pueda para alcanzar su felicidad. Tampoco busco esa felicidad en la otra persona para ser feliz yo misma. Puede ser que intente evitar situaciones como discusiones o pida excesivamente perdón, con tal de estar bien con esa persona cuando sé que no estoy equivocada. Así que tengo una nueva condición. Aun así, lo importante es que le encontramos un nombre y el primer paso para sanar es aceptarlo para luego poder encontrar una solución. Y voy a encontrarla sin importar lo que cueste.