Cayo Valerio Catulo nació en 87 ac y murió en 57 ac. De Catulo sobrevivieron muchos de sus poemas, 116, francamente no se si su obra fue aun mas extensa y se haya perdido algo, es probable.
Esta edición de Colihue es muy buena, tiene un precio razonable, es bilingüe y la traducción es buena, el papel es amarillo y bastante grueso, lo que compensa las tapas duras, que ademas son innecesarias porque es un libro normal de 350 páginas. Existen, que yo sepa, otras tres ediciones decentes, por lo menos en Argentina. Esta la edición de Hyperión, roja, de muy buen papel, también bilingüe y en general linda; esta la de Gredos de traducción mas española, mas cara, en formato tapa dura y clásico y con un estudio crítico mas elaborado, finalmente la de losada, también bilingüe (creo) pero que divide en dos libros las obras de Catulo. Como las traducciones de Hyperion y Gredos son en español y son libros mas caros, me incliné por colihue, que ademas de ser traducido por argentinos, tiene la ventaja de reunir todas las obras en un solo tomo. El hecho de que sea bilingüe siempre es lindo, uno puede leer latín y escuchar como suenan las palabras, en otros libros de la antigüedad el idioma es menos accesible, como en los libros griegos, en donde es dudosa la utilidad que un lector común argentino pueda darle.
Catulo al igual que su antecesor Calímaco, escribe, en general, poemas personales, el lado épico o heroico, los dioses, quedan reducidos a referencias clásicas de virtudes, propiedades o rasgos. Catulo es un poeta que puede leerse sin esfuerzo, es sorprendentemente moderno, es guarango, algo vanidoso, hedonista y fanfarrón, lo cual lo hace mucho mas interesante y divertido que otros poetas de su tiempo. Hace una poesía personal, centrada en sus amores y desamores, en sus enemistades, amigos, en fin una poesía pasional. Ahora, Catulo tenía gran admiración por Safo y mucho de lo que sabemos de ella se lo debemos a el - de hecho hay un poema de Catulo que parece una traducción del griego de Safo - es por esto que Lesbia fuera el sobrenombre de su amante, Clodia Metelli, una mujer mas grande que el, casada con el gobernador de Galia cisalpina, pero no por eso menos linfómana. Catulo se enamora profundamente y le dedica varios de sus mejores poemas. Pero Catulo tiene también otras amantes y hasta amantes varones.
Por otra parte desprecia a sus enemigos, entre los cuales esta Julio César y un servidor suyo al cual insulta recurrentemente, satiriza a otros conocidos y se enoja con la misma facilidad que halaga a sus amigos, habla de culos de pijas, de incesto, de putas, etc, pero tambien escribió otros poemas mas delicados en donde no hay sátira.
Este creo es el mas lindo poema que le dedico a Lesbia:
Vivamos y amemos, Lesbia mía,
y los rumores de los ancianos más severos
todos nos importen un bledo.
Los soles pueden morir y regresar:
nosotros, una vez que muera nuestra breve luz,
deberemos dormir un única noche perpetua.
Dame mil besos, luego cien,
luego aún otros mil, luego cien.
Luego, cuando muchos miles hayamos hecho,
perderemos la cuenta para no saberla
o para que ningún malvado pueda dañarnos
cuando sepa que son tantos los besos
La referencia a darse muchos besos para que nadie sepa cuantos se dieron se debe a que en esa época se creía que si uno sabía el numero exacto de algo uno podía influir sobre las personas o acciones que dependían de ese número, y en este caso ejercer una suerte de maleficio o envidia, entonces al darse tantos besos y perder la cuenta nadie puede tener poder sobre ellos. La imagen de los soles que mueren es una triste referencia a la muerte, pero esa suma astronómica de noches y soles, mas los besos sin cuenta hacen al poema muy hermoso y una especie de amuleto contra la envidia del tiempo.
Después hay otros poemas de los que hablé antes, los guarangos:
Por favor, mi dulce Ipsitila,
mis delicias, mis encantos,
ordéname que vaya a hacer la siesta contigo,
y si lo ordenas, ayúdame con esto:
que nadie cierra la hoja de la puerta
ni quieras irte afuera;
quédate en tu casa y prepárate
para nueve cogidas seguidas conmigo.
Por cierto, si vas a hacer algo, ordéname de inmediato,
pues después del almuerzo estoy acostado boca arriba
y, satisfecho, perforo la túnica y el manto.
Este, es probablemente mi favorito entre los guarangos:
No he decidido, así me asistan los dioses, qué responder,
si a Emilio le olería la boca o el culo.
Ni está más limpia esta ni más sucio aquel,
pero sin embargo el culo es mejor y más limpio
pues no tiene dientes. La boca tiene dientes de un metro,
encías, por cierto, de carromato viejo,
sin contar la risa que recuerda,
la concha dilatada por el calor de una mula que orina,
¿este se acuesta con todas y se hace el encantador,
y no lo mandan al molino y al asno?
Y si alguna lo toca ¿ no pensaríamos que ella puede
lamer el culo de un verdugo enfermo?
No me empeño demasiado, César en tratar de complacerte,
ni en saber si eres hombre blanco o negro.
Eres muy hombre, Nasón, y no es muy hombre el que
te penetra: Nasón, eres también muy maricón.
Pero no todo es guarangadas:
Odio y amo. Quizás preguntas por qué hago esto. No se, pero siento que sucede y me torturo.
Si tus ojos de miel, Juvencio,
alguien me permitiera sin cesar besar,
los besaría sin cesar hasta trescientas mil veces,
y nunca me parecería estar satisfecho,
ni aun si más tupida que las espigas maduras
fuera nuestra cosecha de besos.
Catulo es quizás mi poeta latino preferido, no solamente porque se puede leer sin cuidado, porque a veces es desopilante, y otras trascendente, sino porque no tiene esa rigidez heroica que otros poetas tuvieron, y que vuelven, si bien loables, menos placentero leerlos, menos probable identificarse. No se sinceramente que gentil sacerdote salvó sus poemas de ser quemados por escandalosos, me cuesta imaginar como hicieron todos esos poemas de difamación, con alusiones a incesto y amor homosexual para superar la edad media, sin duda su renombre lo hizo posible, pero también hubo algo de suerte que pudiera sobrevivir a 16 siglos de cristianismo, por eso para nuestra alegría su poema carmen I: