La columna y sus tensiones
Podemos comparar la situación de nuestra columna con la de uno de esos postes altos que tienen las emisoras de radio.
Al igual que nuestra columna deben estar bien unidas las piezas. Cuando no están bien fijadas entre sí se “escapan” al ser presionadas. La torre se cae. La falta de fijación de la columna hace que las fuerzas que actúan sobre ella – gravedad, peso, inclinación, torsión- la descompensen y lesionen. Las piezas de la torre corresponderían a las vértebras. Para que estuvieran bien unidas sería necesario reforzar, o sea, rehabilitar, todas esas fibras menores que unen los cuerpos vertebrales, los ligamentos, los músculos y los tendones. Esquemáticamente hemos reproducido esas uniones con semi-arcos. Hemos representado tres grupos de tensores que mantienen el total de la torre erguida. ¿Qué ocurre si nos excedemos en tensar estas sujecciones sin que las uniones de las piezas sean suficientemente fuertes? Lo mismo que cuando lo hacemos con nuestros músculos largos de abdomen y espalda, o sea cuando hacemos tantos “abdominales”. Cuando los elementos de nuestra torre-columna están sueltos, lo único que falta para hundirla es tensar. Para poder estar de pie la función de estos grupos de fibras mínimas es de gran importancia. Con la reducción de nuestra movilidad, son los elementos atrofiados cuya rehabilitación ofrece mayor dificultad. Sistemas muy profundos, lejos de la superficie -y de la voluntad- hemos de inventar ejercicios muy sutiles para darles la fuerza necesaria. Son pocas fibras musculares y no tienen gran fuerza. Pero son muy decisivas y por ello requieren cuidado, mimo y suavidad para su vital e imprescindible recuperación. Debemos darnos buena cuenta de ello porque las personas habituadas al gimnasio suelen confiar mucho en crear una tensión abdominal y abusan casi siempre de esos ejercicios abdominales. Hay que explicarles que los músculos menores, los que unen los elementos vertebrales, son tan importantes, o más, que los adorados abdominales. Los ejercicios adecuados para lograr rehabilitar esas pequeñas masas musculares son específicos y son los que se enseñan en la Escuela de Columna.











