Hay quienes cocinan por fama o por feria.
Yo empecé porque necesitaba callar la mente.
Me hice cocinero en las peores cocinas y llegue hasta algunas de las más top en CDMX.
Pero nunca anhelamos pasillos bellos, las peores instalaciones forjan hombres de empeño ¿o no?
Hoy estoy retirado, pero con hambre de volver al juego, ya no desde el campo… sino desde un palco.
Acompáñame en este viaje que apenas empieza.
¿Listo?












