Van mis gestos alzados en viento
mis afectos recios,
mis caricias calladas,
viajando por la grieta del mundo
hasta encontrarte
allá donde tu alma
se abre como una flor terca
en mitad del asfalto
.
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Van mis gestos alzados en viento
mis afectos recios,
mis caricias calladas,
viajando por la grieta del mundo
hasta encontrarte
allá donde tu alma
se abre como una flor terca
en mitad del asfalto
.
la escribí hasta volverla sombra de mi tinta,
la desnudé en infinitos versos
la multipliqué en poemas como en espejos.
en otros calendarios la vi y la besé
hoy, este tiempo es pobre
no alcanza el lenguaje
sin embargo, su ternura impúdica irrumpe
y desordena,
con dulzura,
la arquitectura de mi prosa.
.
Anduve los caminos donde el viento se esconde
bajo cielos que se estiran como promesas lejanas
allá donde el horizonte se hace pregunta.
salí de la sombra empujado por una claridad terca
y en ese ir sin buscar, como quien recuerda
me salió al paso tu nombre
dicho por la luz
callado por mí
.
Traía en la piel cicatrices de otros inviernos,
y en la boca, el silencio que precede a los naufragios.
no pidió permiso trajo el eco de lo perdido
venía con los ojos llenos de distancias
y en la boca, la canción que nadie canta
esa que nace donde el amor se va quedando quieto.
con el alma en ayuno
esquivando el ruido
con el fuego manso de los que ya han perdido.
no hubo lógica,
ni falta que hacía.
sólo un temblor antiguo
bailábamos, en la grieta del mundo.
ahora andamos
como dos fantasmas con sed
tanteando los sueños,
descalzos,
sin pedirle permiso al día
.
Hoy el cuerpo me enseñó su torpeza
descendí sin metáforas,
una escalera me negó el acuerdo con el aire.
no fue poesía lo que cayó conmigo.
era yo, ajeno a mí mismo,
oscurecido por una sombra que no era propia.
por un error mínimo del destino,
declaro este día culpable
y lo maldigo
.
hombre —ese nudo que respira—
cree que avanza cuando rompe,
cree que conquista cuando vacía,
cree que es libre cuando se encierra
en la jaula chiquita
del yo primero, yo siempre, yo solo
¿qué palabra podría alcanzarlo
cuando arranca la raíz que lo sostiene
y se proclama dueño del horizonte
mientras entierra la última gota limpia del mundo?
quizá el verso que lo nombra
sea un silencio lleno de llagas,
una tierra baldía donde los árboles
ya no recuerdan el nombre de la lluvia.
el verso que describa al hombre
tendrá que sangrar un poco,
tendrá que dolerle al nombrarlo
es el hijo de un mundo que lo abrazó
y que él devolvió hecho humo,
el buscador de gloria
que olvidó que la gloria también bebe, también respira, también muere
.
somos carne colectiva, sí,
un pulso de especie que se nombra humanidad.
pero dentro de esa marea laten los matices
mi lengua, tu gesto,
las formas en que el amor se arrodilla o muerde,
las maneras en que el pan se comparte,
las sombras que dan cobijo a nuestros muertos
nadie ajeno puede venir a bordar sobre esta piel
otra trama que no sea la nuestra.
porque cada terruño es una respiración distinta
un cuerpo que aprendió su danza en la intemperie.
ningún foráneo puede venir
a dictarnos el gesto,
a corregir la respiración de este suelo
no hay extranjero que pueda descifrar
la gramática secreta del polvo que nos parió.
porque el territorio no es un mapa
es un temblor, una voz, un rito sin traducción
no somos museo para la mirada del visitante
ni laboratorio de sus costumbres limpias
somos barro, rito, contradicción y herencia
defender eso
no es cerrar la puerta
es cuidar el fuego
.
basta que la tarde se desfleque en silencio
y que el agua ande, lenta,
con ese modo de arrastrar lo que callo.
con eso me arreglo.
con un hilo de luz cayendo sobre el lomo del río
con que el cauce respire
y el tiempo, pálido de cansancio,
se quede quieto a la sombra.
que no hace falta otra palabra
ni otro mundo
con esta tarde y este río
ya tengo hecho el poema