Enfrentando a la demonio | Privado
Un chófer había ido a recogerles a Colin, a Seamus y a Aidan, informándoles que su madre se encontraba en la mansión de la señorita Goldwyn que la misma señorita había permitido que ellos tres también pasasen la noche allí. Sintiendo que perdía parte de su orgullo, Aidan subió al coche junto a sus hermanos para después encontrarse con algo completamente espectacular. El lugar era enorme, así, el hermano mayor y menor poco tardaron en perderse entre los jardines tan bien cuidados (con la vigilancia de uno de los mayordomos, claro). Por otro lado, el mediano insistía en querer ir a ver a su madre, cosa que de momento no se le permitía. Pero Aidan no es un chaval que acepte un no por respuesta, por lo que buscando y buscando, al final encontró lo que quería. Pero no le gustó ni un pelo, ¡su madre estaba gritando! Asustado, primero miró por la rendija de la puerta para encontrarse una escena lo suficientemente extraña para un niño de su edad, sin embargo, lo que quedó grabado a fuego en su cabeza fueron las heridas de la espalda de su madre. ¡No iba a consentir que su madre fuera herida por la otra mujer! Decidido, se propuso acorralar a Goldwyn tras la cena y en cuanto vio su oportunidad, dijo: -Sé lo que le has hecho a mi madre.










