curiosidad la lleva a adentrarse en una de las tiendas de música del paseo marítimo. el tintineo de la campana sobre la puerta al cerrarse se mezcla con el murmullo bajo de un tocadiscos en algún rincón del local. la sección de vinilos capta su atención de inmediato y comienza a revisarlos uno por uno. una risita baja escapa de sus labios cuando se encuentra con un álbum de the wraiths entre otros clásicos del britpop. sostiene el disco entre sus manos y por un momento, considera mandarle una foto a su padre. se gira para preguntarle el precio al dependiente cuando su hombro choca contra anatomía ajena. “oh, lo sien—” disculpa muere en sus labios al reconocer la figura femenina frente a ella. parpadea un par de veces y, por unos instantes, se queda sin palabras, algo del todo inusual en ella. no puede describir con exactitud qué siente al encontrarse cara a cara con jett. a pesar de compartir espacios en común, puede contar con los dedos de una mano las veces que se han cruzado, y no puede decidir si se siente aliviada o decepcionada por ello. como siempre, sus sentimientos respecto a la bajista son una maraña complicada de hilos contradictorios que se rehúsa a desentrañar. con su mano libre, se acomoda un mechón detrás de la oreja. “es —— bueno verte,” admite, y en ese preciso instante se da cuenta de que es la verdad. sin embargo, el peso de su propia honestidad la golpea y no puede evitar sentirse como una tonta casi de inmediato.