Crónica: una mirada del consumo de SPA en la Virginia.
Por: Daniel Fernando Salazar.
La Virginia Risaralda se encuentra ubicada a apenas 35 minutos de Pereira y se puede decir que es paso obligado de casi toda Colombia; en este puerto se pueden encontrar personas procedentes de cualquier lugar del país, todos habitando en un clima cálido y en un ambiente de goce.
En este municipio como en todos los de nuestro país el consumo de SPA es elevado y el narcotráfico y micro trafico hace parte activo de la economía de esta población.
En esta crónica contare experiencia, percepciones personales, se le dará voz al consumidor y de igual modo la institucionalidad tendrá un espacio.
Como todo los fines de semana salgo sin falta al menos a tomarme una cerveza en algún bar de la zona rosa del municipio, pero esta vez quiero aprovechar ese espacio para indagar un poco sobre el consumo y comercialización de las drogas en esta localidad.
Apenas son las 8 de la noche y con afán me dirijo al “barrio” apelativo que se le dio a la vía principal del barrio la magdalena; en ese lugar transitan las 24 horas habitantes de calle, vendedores ambulantes, distribuidores de drogas y por lo general dos policías bachilleres parados en una esquina. De la nada me encuentro con Rusbel conocido habitante del municipio, este personaje probó por primera vez bazuco y cocaína en el ejército, cuando apenas tenía 20 años y desde hace ya 40 años se encuentra sumergido en el mundo de las drogas, atrás quedo su banda de rock transito libre y su canción “poco tiempo por vivir” clásico del rock colombiano, va por las calles con una guitarra maltratada por el trajín de la calle, va cantando canciones irreverentes a cambio de una moneda con el único objetivo de recaudar 2.000 pesos ese es el precio de un gramo de bazuco; me acompaña algunas cuadras y después de dos canciones incluyendo clásicos de la banda pereirana transito libre tomamos distintos caminos.
Caminando vía al parque principal diviso a Lina, niña de 17 años procedente de Cartago valle del cauca, 3 meses antes la conocí en un puesto de comida chatarra tradicional, estaba recién llegada al municipio, me pido dinero pero a cambio le regale algo de comer y beber, esa noche quede impresionado pues las condiciones en las que estaba eran paupérrimas y desde ese día se creó una amistad; nos saludamos e inmediatamente me pide alguna moneda, nos dirigimos a un restaurante y compro algo de comer para los dos , entre charla y charla me cuenta que llego a la Virginia huyendo de las intenciones de su familia de internarla en un centro de rehabilitación, que le gustaría cambiar de vida y que lo ha intentado pero es imposible dejar las drogas y en este lugar llamado por muchos “el puerto dulce de Colombia” encuentra un buen clima para pasar las noches, personas que le brindan comida y dinero para comprar alucinógenos y que de algún modo encontró una familia con los habitantes de calle. Ella es consumidora de bazuco desde los 14 años de edad cuando una amiga en su natal Cartago en una fiesta le brindo una “pipazo” desde entonces solo consume dicha sustancia; nos despedimos y ambos marchamos a distintos lugares, ella para una olla y por mi parte para el bar Satriani, lugar de reunión de amigos amantes al rock.
Cuando llego me reciben algunos amigos, pido una cereza y después de charlar un momento desde el estanquillo nos está mirando “torvi” joven de unos 25 años, de el puedo decir que es la persona encargada de hacer mandados en especial compra de marihuana y otras sustancia a cambio de alguna moneda o parte del producto comprado; al rato entra al bar y de forma cordial saluda. Torvi es consumidor de cocaína desde sus 16 años empezó en el colegio, después de algunos tragos entramos en el tema y me cuenta que le el precio de esta sustancia en este municipio es muy barato desde 4 mil pesos se puede acceder a un tubo. Después de charlar un rato pide prestada una cicla y se encamina a la olla con el único objetivo de traer algo de marihuana y ganar algo de dinero para su próxima dosis.
A eso de las 2 de la mañana decidí regresar a mi casa, de camino me encontré con el “felino” un amigo consumidor de marihuana y ocasionalmente cocaína, caminamos un rato contando en medio de risas, decidí llegar al tema en cuestión, para él la marihuana es una gran ayuda puesto que lo relaja y lo saca de la realidad, le pregunto sobre precios y lugares de venta respondiéndome que depende si es regular un “bolo” vale 2.500 pesos y un bolo de “cripa” se puede conseguir desde 3 mil en adelantes, también que hay dos ollas principales “el barrio” o “ el barranco” pero que la oferta es amplia, se pueden contar mas de 10 ollas. Nos despedimos entro a mi casa con un algunas historias listas para plasmar en el papel.
Algunos días después pude reunirme con la señora cristina Duran contratista de la secretaria de salud con el único objetivo de resolver algunas dudas en cuanto el consumo de SPA en el municipio. Entablamos una conversación amena en donde me conto que en el momento no hay algún estudio oficial sobre el consumo pero que se encuentra funcionando el comité municipal de salud mental en donde se trata el consumo de alucinógenos y medidas para mitigar esta problemática en especial dentro de las instituciones educativas, pregunte por medidas de mitigación, dando respuesta mi pregunta explicándome de forma general una iniciativa propia de la entidad para la que labora, esta iniciativa se denomina “el proyecto de la y” y es liderada por el señor Rodrigo Florez ex policía y conferencista, no puedo negar que por el nombre de dicho proyecto me llamo la atención y le pido el favor a la funcionaria que me contacte con este señor y después de algunas llamadas telefónicas sacamos un espacio para hablar del “proyecto de la y”
A la semana siguiente me reúno con el señor Rodrigo Florez en el despacho de la secretaria de salud, entramos en el tema y lo primero que Rodrigo me conto fue el origen del nombre de su proyecto:
“cuando me encontraba laborando en la policía nacional en la ciudad de Bogotá, en una ocasión se necesitaba que algún policía renunciara a su permiso de descanso para poder patrullar las calles y como ninguno acepto voluntariamente se sorteó contando con la mala suerte de salir ganador de dicho sorteo; de mala gana Salí a cumplir mi labor, pensando que me perdí un fin de semana con mi familia en Medellín , en una de tantas esquinas me encontré con un habitante de calle el cual me pidió para comida y de mala manera le respondo que no le daría, seguí mi rumbo pero cuando di la espalda escuche que esa misma persona estaba hablando en ingles de forma fluida, me devolví y le pregunte si sabía hablar inglés y para mi sorpresa dominaba además el alemán y francés además de ser un medico cardiólogo, me quede un buen rato escuchando y me conto que él era el orgullo de su madre pero que acusa del abuso de las drogas encontró las drogas, después de hablar y hablar me conto de algo que él llamaba el proyecto de la y el cual consiste en medir los actos en el eje de la y del plano cartesiano, cada decisión puede ser positiva o negativa de una depende darle la orientación a cada acto; y de esta experiencia nace “el proyecto de la y”
Rodrigo como policía comunitario pudo aplicar esta iniciativa en colegios de barrios marginales de Medellín, siendo el INEM de esa ciudad la institución la que se logro un existo más evidente.
Posteriormente me explica que el proyecto tiene como objetivo la prevención del consumo de SPA en niños y adolecentes; además que este tiene tres faces: En la primera se exponen a los estudiantes valores necesarios para fortalecer la confianza y el autor respeto del cuerpo, en la segunda se le habla de las sustancias no desde la apología, sino desde las experiencias y percepciones negativas del consumo y en último lugar se llevan personas con experiencias traumáticas sobre consumo de drogas y a algunos estudiantes de forma aleatoria son llevados al Instituto Carcelario La 40 en la ciudad de Pereira mediante convenio con el programa del INPEC “delinquir no paga” se visitan algunos patios y algunos internos los cuales le cuentan por qué llegaron a la cárcel y como es la vida dentro de la prisión.
La secretaria de salud me comenta que están contentos con los resultados de dicha iniciativa y que están a espera de poder contratar de nuevo este servicio. Salo de la secretaria con una profunda admiración por esta iniciativa pero sabiendo que falta todavía mucho camino para poder contralar esta problemática.
Espero que este municipio que me vio nacer, del cual me siento orgulloso pueda superar esta problemática.