Un camino hacia la oscuridad: Pereira y la heroína.
Por: Estefanía Patiño.
“Inicia como una caída a un placentero vacio, solo se siente descender y de repente cuando baja, se devuelve en seco a la realidad” “inicialmente es fuerte mientras se fuma, al mes uno prueba con el chute y en ese momento se torna la fuente de energía, de placer, de ganas, de vida” “Es como un amor, un flechazo inmediato, al que cada vez hay que invertirle más tiempo y plata, hasta que al final nada lo sacia, te da la espalda y aparte toca lidiar con todo el desorden que deja” “Al final uno termina por entender que nadie debería probarla, sí, es el viaje más volado, pero no vale la pena la bajada”. Palabras como estas se encuentran en una charla casual e informal, las opiniones son emitidas por consumidores y sujetos aún en rehabilitación, porque como dicen ellos “esto nunca termina”. Palabras de amor, de desolación, de arrepentimiento rondan sus voces y sus rostros, se trasladan hasta las vivencias inolvidables de estos encuentros.
De la sustancia que hablan estos jóvenes es “un opiáceo sintético que tiene el nombre químico de diacetilmorfina o diamorfina”[1], más conocida en nuestro contexto particular como Heroína, “utilizada en sus inicios por los laboratorios Bayer como analgésico potente y remedio eficaz contra la tos, el asma, y la tuberculosis para sustituir la morfina, pero en 1913 se detuvo la producción farmacológica de esta debido a que se encontraron propiedades mucho más adictivas.”[2], En Pereira se registran cerca de 600 casos al año según expertos, aunque estos mismos afirman que son las estadísticas de los hospitales, por lo que es probable que la cifra sea mayor pero no han sido registrados.
Las calles se abarrotan de indigentes, rebuscadores quienes con sus caras perdidas intentan encontrar la siguiente dosis, caminando como cuerpos sin alma, pasando desapercibidos a nuestro alrededor, invisibilizandose, borrándose del imaginario colectivo; resulta ya parte de la cotidianidad, encontrarlos por allí, deambulando con sus cajas de chicles o sus dulces, ante la mirada indolente de los ciudadanos quienes apenas reconocen esto como una problemática, pero afirman que con el transcurrir del tiempo se ha hecho más evidente.
En el lapso de los años se ha incrementado su circulación en la ciudad de Pereira, dejando secuelas en cuanto a índices de la oferta y demanda de la misma, ya que los enfrentamientos por el poder del negocio crecen en las calles de los barrios, además de la gran problemática social y de salud que viene aumentando con el correr del tiempo. “… Investigar el uso de drogas ha definido nuevos desafíos para las ciencias sociales y la antropología. Trabajar con poblaciones de usuarios/as de drogas impone la inclusión y resolución de las distancias y obstáculos: el estigma, la discriminación, la ilegalidad, las sanciones sociales y los estados subjetivos asociados al consumo de sustancias psicoactivas. Pp. 30. Una consecuencia que se alcance desde la integralidad del problema, en cuanto a los esfuerzos adelantados, la institucionalidad brindando acompañamiento legal a todos los aspectos en los que pueda migrar dentro de la sociedad, la familia, como primer guía del sujeto mientras se encuentra en el proceso de inmersión social y la escuela como el elemento formador de los saberes y aprendizajes que se adquirirán a lo largo del ciclo vital.
Los jóvenes que se encuentran dentro de la población de consumidores oscilan entre edades de 14 a 23 aunque se han reportado casos de menores, incrementando de esta manera los riesgos, ya que a temprana edad se inician los consumos, lo que implicaría que existe una fragmentación social, desde la familia, el contexto y la educación. Se han desarrollado esfuerzos para contrarrestar los riesgos generados por el uso y potencial abuso, ya que la principal forma de consumir heroína es inyectada, lo que ocasiona además de problemas internos severos como: Infección del endocardio y válvulas del corazón, Artritis y otros problemas reumáticos, Venas colapsadas, Abscesos cutáneos. Además que el intercambio de jeringas puede propagar epidemias de VIH y hepatitis B.
Dentro de las campañas adelantadas se encuentra “Cambie, un programa de la organización ATS financiado por la Open Society de George Soros. Para ello han puesto a circular por Pereira y Dosquebradas una camioneta blanca, con el logotipo de la campaña, que da clases de sexualidad, sanidad y consumo responsable. También reparte kits con jeringas, algodón, alcohol y cucharas. La única condición para los adictos es entregar las jeringas usadas.”[3]
Con esta iniciativa se busca disminuir el consumo, pero más allá de esto, los riesgos asociados al mismo. Resulta tener un gran potencial desde la parte informativa y asistencial, aunque se considera por parte de muchos de los consumidores y algunos pedagogos, que se debería incluir la educación en cuanto a las sustancias para lograr tener una terapia mas integral, que reconozca a los consumidores como sujetos que actuaron erróneamente pero que pueden tomar la decisión de cambiar y ser re incluidos en la sociedad, permitiendo la generación de espacios en donde estos, además de encontrar la solución contigua al ritual del “chute” o de consumir disminuyendo los riesgos, en la misma medida encuentren un punto de atención a sus necesidades, para rehabilitarse de salud o acompañamiento psicológico, en caso de alguna complicación fuerte de carácter tipo sobredosis.
En cuanto a esto se puede decir que también las cifras han aumentado considerablemente, se reporta semanalmente y especialmente el fin de semana consultas por consumo de psicoactivos en el hospital San Jorge de la ciudad. “Entre el 25 y el 40 por ciento de los internos en el hospital psiquiátrico están relacionados con el consumo de estupefacientes, especialmente de heroína.”[4]
Lo que sugiere que el panorama mental de los habitantes de esta zona del país ha sufrido una transformación debido a factores que van desde “razones genéticas, económicas, situaciones familiares difíciles y trastornos afectivos - bipolares; el alto número de familias disfuncionales debido a que los padres se han ido y han dejado a sus hijos al cuidado de abuelos, tíos o personas que no pueden cumplir su rol, con lo que los jóvenes quedan expuestos en las calles. Y, la influencia del narcotráfico, pues allí ha chocado el cartel del norte del Valle con los de Medellín y Antioquia.”[5], resultan ser las causas o sintomatología de la región, que ha atravesado por diversos cambios a través de los años y estos han dejado como estragos, problemáticas de este tipo.
Se genera un llamado a toda la comunidad de la ciudad de Pereira, a que se reflexione sobre esta problemática, teniendo en cuenta que no es algo que solo afecta a las familias e involucrados en el contexto particular de cada uno de los consumidores de esta sustancia, sino que es un fenómeno que esta transcendiendo fronteras importantes, en cuanto a los riesgos sociales y públicos que se estan forjando, desde el punto de vista de las políticas educativas y sociales que permiten repensar el papel del sujeto dentro de la colectividad, cómo re-incluir a estas personas, y sobre todo que acciones pedagógicas es necesario adelantar para solucionar con estrategias integrales, que unan los esfuerzos de la institucionalidad para formalizar las mismas, vincular a la escuela como potenciador de la motivación hacia otro tipo de actividades y costumbres, que permitan así cambiar el ideal de vida, de realidad que vive en la cosmovisión de cada uno de estos personajes que por acción del azar y decisiones equivocadas hoy viven y afrontan este drama, que nunca pensaron que terminaría así.
[1] http://infodrogas.org/inf-drogas/la-heroina
[2] Ibid 1.
[3] http://www.semana.com/nacion/articulo/enganchados-por-la-heroina-en-el-eje-cafetero/403470-3
[4] Ibíd. 3
[5] Ibíd. 4














