Hija de una hiena
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Hija de una hiena
Uno tiene sus prioridades #contigonobicho
Una buena cobra bien vale un esguince cervical
Si leyendo el título de esta entrada pensáis que voy a contaros que soy una femme fatale, que anda por ahí haciéndole la cobra a todo hombre que se aventura a entrarle, estáis muy equivocados. Voy a contaros las dos cobras que me han hecho en mi accidentada vida. Si a vosotros también os ha pasado, seguid leyendo y os ahorraréis lo que os cobraría un psicólogo por las sesiones necesarias para superar este trauma.
La primera cobra de mi vida me la hizo un buen amigo, que en principio no me gustaba nada. Una noche de juerga y alcoholización extrema, se me ocurrió la brillante idea de meterle morro. No reaccionó, fue una cobra pasiva. El tío se dejó hacer durante cinco segundos, permaneciendo ahí, impasible y disimulando como si no estuviera pasando nada. Lo peor de todo fue que, un tiempo más tarde, a él se le ocurrió insinuarle a una amiga mía que estaba interesado en mí. Fue entonces cuando ella decidió hacer un (fallido) papel de celestina, instándome a intentarlo de nuevo, y dando lugar a que se repitiera exactamente la misma situación. Al menos esta vez el tío se dignó a decir algo, "no creo que sea una buena idea", soltó.
Para identificar esta cobra, decidí bautizarla como la Double Cobra. En este caso concreto, coincidió además con el nivel 4 en la escala del Mojabragas.
La segunda cobra me la hizo otro amigo. Vaya por Dios, qué casualidad, ¿verdad? Ten amigos para esto. Ocurrió una noche de fiesta, en la que a él se le ocurrió morrearme un poco en lugar de darme dos besos de despedida. Obviamente, yo me vine arriba y unos días más tarde le intenté meter morro en un bar. El tío reaccionó gritando ¡no! y dando dos pasos hacia atrás. Sobra decir que todos los hombres que había a nuestro alrededor en el bar también se asustaron y se alejaron de mí. A esta modalidad decidí denominarla Extreme Cobra.
Así que nada, si habéis sufrido esta experiencia en carne propia, no os sintáis mal por ello ni entréis en depresión. A fin de cuentas, nosotros no tenemos la culpa de que el mundo esté lleno de personas con complejo de microondas "caliento pero no cocino", que hacen que a uno le entren ganas de salir corriendo hacia el convento más cercano a rellenar el formulario de admisión.
NI SE TE OCURRA.
Fuera de mi vista.
Source: 9gag