”Kanpai!” Exclamó la morena, enérgica e ingenua, alzando el vaso azul en alto como si estuviera haciendo un brindis en una boda, aunque la alegría le duró hasta que dio un sorbo de aquel contenido desconocido, que escupió de vuelta al sentir su fuerte y extraño sabor. “Dioses, ¿qué carajos es esto?”





