Shirin Neshat: "Our House is on Fire"
Shirin Neshat es la principal artista iraní de nuestros tiempos. Su abordaje del medio oriente le ha valido el reconocimiento mundial, siendo homenajeada por el Foro Económico Mundial en su reciente conferencia en Davos 2014 (World Economic Forum’s Crystal Award) en honor a su contribución como artista para mejorar el estado del mundo y nombrada por el periódico Financial Times como una de las mujeres más influyentes del año 2011.
Su trabajo explora temas relacionados a la identidad, el género y la cultura. Explora temáticas políticas desde una perspectiva existencial, haciendo un abordaje complejo desde las perspectivas nacionales y personales.
En esta oportunidad nos reunimos con ella para hablar de su trabajo “Our House is on Fire” comisionado por la Fundación Rauschenberg en el marco de la iniciativa “One-to-One”, iniciativa que responde al apoyo de proyectos artísticos al servicio de los Derechos Humanos, en entendimiento cultural y la paz mundial.
Sofía Gauthier-Richardson -Shirin, es un verdadero placer tenerte con nosotros. Me gustaría comenzar abordando el tema de tu identidad artística.
Hay muchos elementos que componen tu identidad personal y profesional: “mujer” “iraní” “artista” “exiliada”. Me gustaría que repasemos estos cuatro elementos, qué significan para tí y cómo le han dado forma a tu trabajo.
Shirin Neshat - Gracias por hacerme esa pregunta. Básicamente soy una artista nacida en Irán que ha tenido que vivir en el extranjero por más tiempo del que viví en mi propio país debido a la Revolución Islámica, creo que mi vida ha sido en gran medida definida por eventos políticos. Situaciones que me han separado de mi propia familia, de mi país. Esto ha sido central en mi trabajo, en términos de una obsesión cuestionando cómo el exilio y cómo la política define la vida de algunas personas.
Todo lo que hago, ya sean fotografías, videos o una película aborda el tema de la intersección de un individuo con el mundo, arte y política, poesía y violencia. A través de mi trabajo abordo muchas de las preguntas que han afectado mi propia vida.
A diferencia de otros artistas que eligen ser políticos porque están interesados en el tema de la política, en mi caso soy política porque no puedo distanciarme de ello habiendo nacido como iraní.
SGR- Ha dado forma a tu vida y a quién eres.
SGR-Y conectado con ello, sos considerada no sólo como una referente como artista sino también como una líder cultural, ¿Cómo abordas semejante honor y también tamaña responsabilidad?
SN-Para serte honesta no me gusta esa responsabilidad. Me siento realmente pequeña, para mejor sólo puedo hablar como artista y mi trabajo debería hablar por sí mismo. Pero estamos viviendo un momento, en particular en referencia con el Medio Oriente, en mi país Irán, donde los artistas con toda la falta de libertad de expresión y censura se están encontrando a sí mismos en una posición de poder, el trabajo que están creando es muy subversivo y una amenaza directa al gobierno. Nuestras voces son realmente críticas. Trabajando para la gente que cuenta con ello en la medida que somos los reporteros y las voces del pueblo, también somos los que pelean en contra de la tiranía y el poder. Incluso uno sin querer estar en la posición de ser los portavoces de la gente en Irán, principalmente porque ni siquiera vivo en allí, mi arte y los temas con los que trabajo me han llevado a este espacio que trasciende el mundo del arte, hablando desde diferentes plataformas.
SGR- Siendo que estamos en el espacio de la Fundación Rauschenberg fundada con la misión de mostrar cómo el arte cambia el mundo, quería preguntarte ¿Cómo tu arte está cambiando el mundo?
SN -Antes que nada como artista siempre he logrado poder pensar “fuera de la caja”, fuera de las fronteras de las artes y la comunidad artística y el mercado, porque mis temas son muy relacionados a la gente, las masas. En particular la gente que ha sufrido en manos de aquellos que están en el poder. Por ello encontraría hipócrita abordar las temáticas desde la distancia y nunca posicionarme en el medio de ellas. A partir del hecho de que no puedo volver a Irán he encontrado una increíble oportunidad de explorar Egipto, que comparte una historia muy similar a la iraní, que ha retrocedido en una revolución que fue muy popular pero que tuvo un final muy violento. La Fundación Rauschenberg tiene esta fabulosa iniciativa de invitar a un artista ha crear un proyecto que tenga una causa humanitaria y pensé que era una excelente oportunidad para viajar a El Cairo y compartir sus experiencias trágicas en términos de sus pérdidas personales y nacionales. Es así como he desarrollado este proyecto.
SGR-¿Cuál es tu exploración en este particular trabajo, “Our House is on Fire” (“Nuestra casa está en llamas”)?
SN-En primer lugar este trabajo es el que me ha llevado más cerca al trabajo documental, porque mi trabajo es normalmente muy ficcional y estilizado, en general las personas que posan para mí están interpretando un papel. Por primera vez me enfrenté con personas que eran ellas mismas transmitiendo a la cámara pura emoción mostrando cómo es vivir bajo el más tremendo dolor, ya sea en la esfera económica, política o las tragedias personales que han experimentado
Mi intención con este trabajo fue a partir del hecho de que la mayoría de la gente del mundo musulmán aparecen como negativos o casi demasiado bárbaros o como si aparentemente no necesitarían atención humanitaria porque ha habido tantas revueltas, muertes y violencia. He tratado de traer a Nueva York las caras de aquellos que son pobres, que sufren y que son las víctimas de muchas cosas sobre las cuales no tienen ningún control, donde muchos de nosotros somos muy privilegiados, tenemos seguridad, dinero y confort. Creo que es importante traer esa conciencia a un mundo que poco a poco pierde esa conexión con la realidad quizás por la presión de la economía, del mercado, todo se relaciona grandemente con el dinero. Estas personas no tienen nada, pero hay tanta dignidad en sus caras que se están abriendo a nosotros con su dolor. He querido que la audiencia pueda enfrentar cara a cara la suciedad, la oscuridad, las imágenes más perturbadoras, y quizás hacerles sentir en estas imágenes algo de sí mismos.
SGR-¿Cómo ha sido la reacción del público?
SN-En realidad el show ha sido recientemente estrenado y no he tenido la oportunidad de interaccionar tanto con personas que no conozco. Ha habido una gran reacción por parte de la prensa y creo que la gente ve algo muy diferente a lo que normalmente se está mostrando. Al mismo tiempo puedo ver como esta muestra podría molestar a mucha gente, porque no es nada placentero enfrentar estas imágenes de gente en duelo o incluso a algo mórbido al enfrentarnos con los pies de la gente que ha perdido su vida. De alguna manera son imágenes que estamos acostumbrados a verlas en los periódicos pero que aparecen tan ficcionales que no parecieran reales. Pero cuando están enfrente tuyo, en tan gran dimensión y aparecen tan vívidas creo que perturba tu propio sentido del confort y no creo que las reacciones puedan ser tan placenteras.
SGR-Exactamente, es una forma de afrontar algo que todos tememos. A veces lo podemos ver en los periódicos como noticia “dos personas fueron asesinadas”, pero no logramos que nos toque la noticia y pasan a ser simples números
SN-Debo decir que el tiempo que pude compartir con estas personas, y lograr que ellos confíen en mí como artista y que puedan ver que no estoy sacando provecho de ellos o robando sus almas, como supuestamente hace la fotografía, enfocarnos y tratar de compartir esta experiencia humana común con alguien que es de una clase social totalmente diferente, otra generación, otra nacionalidad, pero sin embargo yo me acerco con mi propia “mochila” y mi fotógrafo que era americano y que había perdido recientemente su pequeña hija que también estaba en un proceso de duelo, los dos nos estábamos abriendo a nuestro propio dolor personal y creo que eso fue lo que nos permitió que confiaran en nosotros. Finalmente sentí que me enriquecí muchísimo de esta experiencia y me aportaron mucho más de lo que yo les pude haber brindado. Fue una experiencia artística muy intensa.
SGR-¿Qué piensas que has tomado de estas experiencias?
SN-Creo que encontrarme con la profundidad de la experiencia de pérdida, de la ansiedad propia del ser un humano en este planeta que muchos de nosotros suprimimos, el miedo a la muerte, el miedo a perder a aquellos que amamos, el sentirnos inseguros y creo que todos nosotros en diferentes grados tenemos esas ansiedades. Cuando estuve con ellos me di cuenta que ello era todo lo que están viviendo, una sensación perpetua de ansiedad y la total carencia de seguridad. Ello realmente me hizo darme cuenta de que soy tan privilegiada y comparto tan poco con aquellos que no lo son, se constituyó en una gran pregunta moral para mí. Como personas somos tan distantes de aquellos que no están en la misma situación de privilegio y es tan importante ser consciente de ello, y para mí eso fue una gran experiencia moral.
SGR-Para terminar me gustaría hacerte dos preguntas que están muy relacionadas. La primera es qué te gustaría que la gente atesore de esta exhibición, y en segundo término y creo que más importante, desde tu punto de tu experiencia que como artistas y como persona ha estado acostumbrada a permanentes nuevos comienzos, una vida en otro país, comenzar a trabajar el arte luego de mucho tiempo alejado de él, cambiando de medios de expresión todo el tiempo, ¿Qué consejo le darías a aquellas personas que han enfrentado una pérdida y tienen que enfrentar un nuevo comienzo o incluso no pueden imaginárselo luego de una experiencia de dolor?
SN- Lo que espero que la gente se lleve de este show es ser movilizado emocionalmente y ver que el bien y el mal, el dolor y la felicidad, coexisten. En estas piezas puedes ver que son muy hermosas, pero muy dolorosas también. Creo que existe esa noción paradójica en la esencia de cada una de nuestras vidas, siempre existe el bien y el mal, pero hay gente que lo experimenta en mayor grado y medida. En este trabajo puedes ver que existe una atención derivada de intensas e interminables horas de trabajo, que otorgan la seguridad de ser un trabajo importante, pero más allá de la técnica hay un verdadero contenido y una intención muy fuerte de tocar a la audiencia si se logra abrir al trabajo.
En términos de los nuevos comienzos, tener esta experiencia tan cercana con gente que se tiene que reconstruir, para mí me ayudó a mirar hacia mi propia vida y marcar mis prioridades. Estamos tan acostumbrados a tanto exceso en este mundo, y todavía hay gente que se muere de hambre. En términos personales me ha ayudado a poner las cosas en orden de prioridades y entender que soy sumamente privilegiada de estar donde estoy, y mi trabajo cuenta con el poder de mostrar aquellos que no tienen esos privilegios. Insisto en que el arte realmente puede ir más en profundidad abriendo estas conversaciones, más allá de reducirse a ser una mercancía que se cuelga en una pared. Siento que nunca me gustaría estar a gusto con la idea de que estoy tan segura y privilegiada, cuando otros no lo están. Quiero hacer trabajos que emocionalmente movilicen a las personas pero que también sea una conexión entre las personas y los temas que propongo. Puede ser que tenga éxito o no, pero al menos como artista ese es mi objetivo último.
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