day 6: crime detectives
One shot - por Adori-san
Clasificación: T
@sasuhinamonth
Desde el día en que a Hinata Hyuga se le ocurrió ingresar a aquella agencia, no se imaginó que su vida daría un cambio de 360° tan repentino y devastador. En su niñez, siempre había tenido la imagen de su padre como un ejemplo a seguir, deseó ser tan fuerte como él, quién en su momento fue jefe del cuerpo policíaco de Konoha; por ello mismo, fue impulsada a seguir los pasos del gran Hiashi Hyuga, convirtiéndose en detective y agente especial a los veintitrés años.
El transcurso de aquellos años fortalecieron a Hinata de mente, pese a que su esencia tranquila y calmada persistía, incluso, hasta uno que otro vestigio de su personalidad tímida lograban hacer pequeños estragos en su sistema. Pero nada de eso la detuvo en alcanzar su sueño, por mucho que el resto intentara rebajar sus ansías. Aquello que comenzó como un simple deseo de autosuperación, se transformó en su nueva ley: le demostraría al mundo de lo que una mujer era capaz, y no retrocedería a su palabra.
Apenas comenzar su etapa como detective, conoció a Sasuke Uchiha, un hombre apuesto que poseía un rango superior y mucha más experiencia en el cambo laboral. Al instante, Hinata admiró la eficacia y precisión con la que el de cabellos ébano se desenvolvía en su trabajo.
No obstante, cualquier rastro de admiración se perdió cuando un día Sasuke se le acercó con una sonrisa cargada de petulancia.
—Señor Uchiha, buenas días— saludó la fémina cordialmente, sosteniendo entre sus manos una taza café con leche mientras en la otra llevaba los diferentes reportes de un caso con el que trabajaba.
—Hyuga— le devolvió el saludo, de forma dura y distante—. El jefe Hatake te ha asignado a mi nuevo equipo de rastreo, los detalles se te serán informados en unas horas. Mañana empezaremos, te quiero aquí a las 7:00am— Hinata asintió, murmurando en afirmación un 'entendido'. A lo que el de ojos ónix agrega:— Y con eso, me refiero a que dejes tus malditos jueguitos de colegiala enamorada y te tomes tu trabajo en serio, ¿me escuchas?
—¿Juego..? No entiendo a qué se refiere, señor Uchiha— frunciendo su ceño por la confusión del asunto, opta por preguntarle.
Mala decisión.
—No te hagas la estúpida, Hyuga. Te me quedas observando por mucho tiempo cada día, ¿crees que no me doy cuenta?— escupe cada palabra con desprecio—. Espero que te comportes como una profesional y no...-
En aquél instante Hinata no lo pensó demasiado. Raro en ella, puesto era el tipo de persona que analizaba a la perfección cada acción que hacía. Simplemente, un inmenso enojo la consumió en segundos, y que dicho sentimiento se agravaba con cada palabra que era pronunciada por el hombre que tenía al frente. En el proceso, la mano que sostenía su café con leche tibio y bien azucarado se movió, provocando que el contenido de éste se derramara por la camisa de Sasuke Uchiha.
—¡Maldita perra, ¿qué haces?!— le vociferó entre dientes con furia, casi que echando humos por las orejas.
—Yo no estoy enamorada de usted. A mí nunca me gustaron los hombres groseros y pedantes como los de su tipo— aclaró la de cabellos índigos—. Nos vemos mañana, señor Uchiha.
Al culminar su oración, Hinata se retiró con la frente en alto por haber puesto en su lugar a al estúpido Sasuke Uchiha. Pese a que no era lo suyo ser el centro de atención, sólo ignoró las miradas y cuchicheos de sus compañeros el resto de la tarde.
...
Hinata a la mañana siguiente y los días que le siguieron evitó mirar y dirigirle la palabra a Sasuke. Seguía enojada por el comportamiento de su compañero, sobretodo, porque éste no se dignaba a pedirle disculpas por sacar conclusiones precipitadas de su persona.
No obstante, nada la detendría en su trabajo. Le demostraría al Uchiha que estaba equivocado con ella.
Estaban investigando a una organización de criminales a las que se le asociaban una gran variedad de delitos: estafas y extorsiones, tráficos de sustancias ilícitas, robos de propiedades, una innumerable lista de homicidios, secuestros y violaciones, entre otras cosas. Se tenía la especulación de que dicho grupo de antisociales eran liderados por un hombre llamado Danzo Shimura.
Pese a no tener nada seguro en consecuencia de la poca información que se logró conseguir de ellos. Pero eso no desanimó a Hinata, todo lo contrario, quería acabar con ellos cuanto antes. Así que a cada momento, en las reuniones que cada semana tenía con sus compañeros de equipo, procuraba aportar lo máximo para la investigación. Mientras tanto, aún debían seguir siendo sigilosos con sus movimientos para no levantar grandes sospechas. Por lo mismo, diviéndose en parejas, intentarían espiar y seguir a miembros de ya nombrado grupo.
Hinata no supo si fue buena o mala suerte que justamente le tocara ser la pareja de Sasuke Uchiha en esta ocasión. Sin importar lo grosero que el pelinegro había sido en el pasado, simplemente no podía ignorar que el Uchiha era brillante en su trabajo. Posiblemente, el mejor de toda su generación. Hacer equipo con él de por sí debería ser un milagro enviado desde el mismísimo cielo... Empero, el malhumor que éste siempre solía cargar seguro provenía del infierno.
—Su nombre es Kabuto Yakushi, ha ido a la prisión un total de tres veces por crímenes menores. No obstante, se considera que es uno de los sirvientes más importantes de La Serpiente, quién hace poco se unió a la organización que andamos buscando— le informó Sasuke, sin apartar la vista de la carretera. Los dos específicamente se hallaban en el automóvil del pelinegro—. Fue visto hace dos horas ingresar en un burdel acompañado de otros hombres.
—¿Crees que La Serpiente esté entre ellos?— cuestiona la de ojos nacarados.
—No estamos seguros. Ergo, quiénes sean esas personas serán pistas para acercarnos a nuestro objetivo: atrapar a Danzo Shimura.
Asintió. Abrazando su propio cuerpo en busca de calor. El invierno estaba llegando rápido a Konoha.
—Ten mi chaqueta, no me sirves si pescas un resfriado— le ofreció Sasuke, depositando la prenda de vestir en sus muslos.
Los labios de Hinata adoptaron una sonrisa sarcástica.
—Ahora te muestras caballeroso, ¿sucede algo?
Sasuke chasqueó la lengua.
—Eres bastante resentida, Hyuga— masculló—. ¿Sabes? La mancha de café no salió de la camisa, y era una de mis favoritas.
—Te lo merecías— puntualizó—. No es de profesionales sacar conclusiones precipitadas, si sabes a lo que me refiero.
El masculino suspiró, reforzando el agarre de su volante. Estuvo un par de minutos en silencio, hasta que finalmente dijo:
—Tienes razón, Hyuga. Perdona lo que te hice— Hinata no podía creer que su compañero de trabajo se estuviera disculpando con ella. Casi un mes tarde, pero haciéndolo, a final de cuentas—. No eres como el resto, ¿vale? Sí te tomas tu puesto en serio y estoy agradecido que sea así.
—Uchiha...— susurra la fémina.
—Estamos llegando, luego seguimos hablando del tema.
La nombrada asintió. Debió reconocer que, efectivamente, Sasuke era un idiota. Pero que dentro de todo lo malo que había con su personalidad, el joven Uchiha era capaz de reconocer sus errores. Hinata sonrió, satisfecha de saber que entre su compañero de trabajo y ella no habrían más incomodidades. Incluso, si se ponía a pensar en el futuro, los dos podían hacer un espléndido equipo.
...
Notas de Autor: sí, sé que este final es un poco aburrido, no se llega al clímax de la historia como se debería. Y eso querido fanáticos de Sasuhina, es porque esto seme estaba haciendo demasiado largo y no poseo ahora el suficiente tiempo como para desarrollarlo todo de una. Por ello, he decidido que, posteriormente, me atrevería a escribirlo completo más adelante si veo que les gusta bastante. De cualquier forma, espero que esto sea de su agrado <3
También sé que esto debía ser de ayer, pero por pequeñas cuestiones no pude hacerlo. Disculpenme:’C











