Cuando alguien que amamos nos daña simplemente nos aferramos a los buenos momentos que esa persona nos regalo, poniendo bajo un tapete de "buenos momentos" las heridas causadas, entonces es ahí cuando dejamos que de verdad nos hagan daño, porque cerrar los ojos no ayuda... Sólo evita que mires a los ojos de tu asesino.
Suspiro













